jueves 18 de abril de 2024

SIN FRONTERAS

Los Carretero, sinónimo de tango, folklore y danza

La columna dominical de Mario 'Chiqui' Cuevas.

Los Carretero, sinónimo de tango, folklore y danza

Tito Carretero creció en el campo, en la zona de la Escuela 33, su padre tocaba una ‘verdulera’, el más pequeño de los acordeones. De muy niño ya tenía inclinaciones por la música, acompañaba a los bailes a su hermana para ver tocar a los bandoneonistas, uno de sus admirados era Armando De Vicensi.

“Comencé a estudiar música, teoría y solfeo por correo, iba a caballo a buscar las lecciones a Ibarra, prometieron mandarme un bandoneón, pero nunca me lo mandaron”, cuenta Tito.

Su padre decidió llevarlo a la academia de Virgilio Rossi. Cuando el maestro Rossi iba a tocar el órgano a la iglesia a los funerales le encomendaba a Tito, que tenía trece años, que le tomara solfeo a Jorge Riccio, que contaba con dieciséis.  

Su padre le compró un bandoneón, era un instrumento de estudio, muy deteriorado. “Le gustaba a Jorge Riccio, ‘Está lindo este teclado, así abierto’, me decía”, recuerda Tito.

 

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Con el tiempo llegó a sus manos un Doble A, el Mercedes Benz de los bandoneones, propiedad del señor Del Blanco. Antes de cerrar la compra Tito fue a consultarle a Riccio. Jorge lo probó y le dijo: “Dale lo que te pida”.

Ya egresado de la Academia, Tito tuvo varias experiencias musicales. Mario Rossi lo convocó para tocar con su orquesta en Bellocq. “Fueron Moya, 'Zorro' Martínez y Cabiglia. Éramos cuatro bandoneones, en ese entonces no había amplificación, tocábamos a ‘la parrilla’ - recuerda -. Rossi me iba a buscar muchas veces, estuvimos una vez en Ibarra, y en La 33 toqué con Riccio, que me decía que yo cantaba bien, cuando cantaba ‘Milonga que peina canas’. Es más fácil cantar que tocar el bandoneón”.

Tito también recuerda Abel Álvarez. “Era muy troileano, tocábamos mucho con Abel y Norberto Paolone”.

 

 

Le comento a Tito que en Bolívar quedaron solo dos bandoneonistas, él y Raúl Exertier, aunque Raúl tiene un alumno, Nicanor Pagola, y una alumna, Eugenia Alejo, y contesta: “El otro día me puse a contar cuántos bandoneonistas había en la época que yo era jovencito, y conté diecisiete, de los que yo me acuerdo”. 

Tito, junto a Norberto Paolone acompañaron al cantor Aroldo Caldara en varios recitales y grabaron dos tangos (‘Melodía de arrabal’ y ‘Se tiran conmigo’), en el disco que lanzó Caldara cuando cumplió cincuenta años con el tango.

Con sus 91 años, Tito continúa ejecutando el bandoneón, en solitario y con su hijo mayor: Beto. En solitario registró clásicos como ‘Volver’, ‘Pa’ que bailen los muchachos’ y ‘Palomita blanca’.

 

Tito Carretero.

 

Cuando tenía cinco años Beto Carretero ya templaba su guitarra, medio de juguete, medio de verdad. En quinto grado comenzó a estudiar con el profesor Antonio Casá. “Era un gran guitarrista clásico que me enseñó teoría y solfeo. Mi padre me había comprado una guitarra, marca ‘Tango’, que era del panadero Iglesias, y ahí empecé a acompañarlo - recuerda Beto -. Con Casá estudié siete años, desde quinto hasta que egresé del secundario, rendíamos los exámenes en un conservatorio de Lomas de Zamora. Desde esa edad acompañaba a Tito, tocábamos folklore y tango”.

 

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En 1983, durante la secundaria, y mientras continuaba con sus estudios de guitarra clásica, Beto agarró la guitarra eléctrica, y armaron una banda, Crux, con “Topo” Crespo y Alejandro Colamarino. “Siempre andaba pidiendo una guitarra hasta que mi papá vendió el bandoneón con el que estudiaba, y me compró una guitarra eléctrica y un equipo a válvula”, recuerda.  

Actualmente Beto retomó los estudios en el Conservatorio Gilardo Gilardi para perfeccionarme en Tecnicatura en Guitarras. Tiene su canal de YouTube dónde transcribe partituras para los estudiantes y amantes de la guitarra. “Me encanta transcribir y hacer arreglos, lo hago con un programa desde la pc - explica -. Aparte de la partitura tradicional, las transcripciones tienen tablaturas con el diapasón con la ubicación de las notas superpuestas, o sea que cuando mirás en línea vertical te ubica la nota dónde va en el pentagrama, y dónde en el diapasón”.

 

 

Tito y Beto tienen registrado varios temas: ‘Toda mi vida’, ‘Romance de barrio’ y ‘Romántica’, y con su guitarra, Beto ha grabado músicas de Carlos Moscardini y Abel Fleury.

Ahora entra en escena el benjamín de los Carretero, Sergio: “Mi vida de chico fue siempre ir a la escuela y jugar ahí en el campo. Recuerdo cuando Tito terminaba su trabajo siempre estaba el fueye de fondo. La melodía y el sonido del bandoneón siempre estaba, me resulta muy familiar ese sonido, era algo cotidiano”.

Cuando Sergio tenía once años Beto comenzó a enseñarle los rudimentos de la guitarra. Sergio nunca estudió música, pero con su hermano crearon un método propio que les permitía sacar algunos tangos y chacareras, y llegaron a formar un trío de guitarras junto a Carlos Ochoa. 

“Tito estaba entusiasmado por que habíamos armado un trío de guitarras, y acompañábamos a un chico de La Plata, Manuel Ortale. En Bolívar tocamos dos o tres veces en un par de bares”, recuerda Sergio.

 

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Los hijos de Tito observan desde lejos su bandoneón. “Beto por ahí le saca algún acorde, pero es muy complejo, y yo me digo: tenemos ahí un bandoneón Doble A, que es un instrumento impresionante y no lo sabemos tocar ninguno de los dos”, reconoce el menor de los Carretero.

Sergio comparte con Verónica Acosta, su compañera, la compañía Danza Despierta. En el secundario era el único de su salón que bailaba y el destino hizo que se encontrara con Verónica Acosta. “Ella es ciento por ciento danza - cuenta -. Con Vero hemos probado de todo, en Buenos Aires incursionamos en el tango y el ambiente las milongas, después con el folklore. Encontramos una escuela que nos tocó la fibra, allí Vero hizo el profesorado, y a partir de ahí aprendimos a bailar no solo de la forma tradicional, sino también lo actual sin deformar el folklore”.

Tito, Beto y Sergio tocan juntos en fiestas y reuniones, ahora tienen proyectado grabar en formato trío, linda oportunidad para disfrutar a los Carretero celebrando el tango y el folklore. 

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