martes 1 de septiembre de 2026

SIGUEN LOS CASOS EN BOLÍVAR

“Fue en cuestión de minutos”: el dolor de una vecina tras perder a su gato Toto por envenenamiento

Karina Silva relató cómo fueron los últimos minutos de vida de su mascota, que murió tras sufrir convulsiones dentro de su casa. Denunció el hecho y espera que se terminen los casos de envenenamientos en la ciudad.

La preocupación por los casos de envenenamiento de animales continúa en Bolívar y, el último domingo, se conoció el de Toto, un gato que murió luego de sufrir una intoxicación dentro de su vivienda. Karina Silva, dueña del animal, contó lo ocurrido a PRESENTE.

El domingo, la Sociedad Protectora de Animales de Bolívar (SAPAAB) publicó en sus redes sociales el llamado de alerta por la aparición de animales envenenados y cebos tóxicos en distintos sectores de la ciudad. La organización pidió a los vecinos extremar las precauciones y aportar información que pueda ayudar a esclarecer los hechos.

Karina, una de las vecinas damnificadas, contó que cerca de las 8 de la mañana del domingo los perros de la familia hicieron ruido en el comedor. Toto, que hasta hacía aproximadamente una hora había estado durmiendo junto a ella, se escondió debajo de la cama.

“Me levanté, lo vi debajo de la cama, saqué a los perritos afuera de la habitación y el gatito salió arrastrándose porque en ningún momento se pudo volver a parar. Temblaba y emitía un sonido muy raro”, relató.

La situación se agravó cuando Toto comenzó a convulsionar y Karina intentó evitar que su hijo presenciara la escena. “Fue en cuestión de minutos, no me dio tiempo a nada. El gatito estaba ido, quise acariciarlo, agarrarlo, me tiró mordiscones y a rasguñarme y él era muy amoroso. Traté de darle leche, no tomó y siguió con las convulsiones, cada vez menos hasta que en un momento calculo que le dio un paro cardíaco y quedó en el comedor”, contó.

Tras la muerte del animal, Karina lo trasladó al garaje y se comunicó con SAPAAB. Desde la organización le recomendaron realizar la denuncia, manipular al gato con guantes y colocarlo dentro de una bolsa. La mujer reconoció que, en medio de la desesperación, inicialmente había tomado y acariciado a Toto con sus propias manos mientras sufría las convulsiones.

Posteriormente llamó al 101 y personal policial y de Guardia Urbana se acercó hasta su domicilio, recorrió el terreno y dio intervención a Policía Científica, que tomó fotografías en el interior de la vivienda. Luego el animal fue trasladado a Zoonosis.

“Fue un día largo y difícil, de mucha bronca porque no nos dio tiempo a hacer nada. Además era domingo a la mañana y no conseguí ayuda de un veterinario”, explicó Karina.

Según relató, integrantes de Policía Científica le manifestaron que se trataría de un veneno de acción muy rápida y potente, aunque resta determinar mediante los análisis qué sustancia provocó la muerte.

 

 

Durante la tarde del domingo, Karina realizó la denuncia en la comisaría. Por la noche, un efectivo policial se acercó a su domicilio para consultar sobre la existencia de cámaras de seguridad en la zona.

“Una sola vecina tiene cámara y es fija, no enfoca para el lado de mi casa. Yo no sabía pero a raíz de todos los casos de envenenamiento que hubo, se activan este tipo de protocolos”, señaló.

La mujer remarcó que no encontró ningún cebo envenenado dentro de su propiedad. “Están investigando qué pudo haber comido. El veterinario iba a hacerle los análisis pertinentes y determinar qué veneno utilizaron”, explicó.

“Toto tenía dueño, era muy consentido y mimado”

Karina quiso dejar en claro que Toto tenía una familia y que no era un animal abandonado o sin cuidados. “Era muy consentido y mimado, a la calle no salía pero mi casa está rodeada de tapiales, él se subía y recorría los terrenos de los vecinos”, explicó.

Toto había llegado a la familia cuando era muy pequeño. Karina recordó que en noviembre había visto una publicación en la que regalaban gatitos y decidió comunicarse con la mujer que los tenía.

“Era muy chiquito, eran dos y la gata no los atendía. La señora me había dicho que era gatita y primeramente se llamaba Mili, a los tres meses descubrimos que era gato y le cambiamos el nombre”, recordó.

“Era un gatito muy especial, como lo trajimos de muy chiquito lo criamos y amoldamos a nuestras costumbres, era muy cariñoso”, agregó.

 

 

Además del dolor por la pérdida, Karina planteó su preocupación por el riesgo que este tipo de situaciones representa para las familias. “Creo que se tiene que hacer algo porque no pueden seguir pasando este tipo de situaciones, había criaturas en la casa”, sostuvo.

En el mismo sentido, indicó que, de haber sido su hijo quien encontrara al animal en ese estado, también podría haber quedado expuesto a una situación peligrosa. “Si agarraban al gatito en esa situación, los mordía, rasguñaba o solamente veía a su mascota agonizando, no se lo iba a sacar nadie al dolor de ver esa imagen”, expresó.

“No puede haber gente de tan mal corazón. Solamente quien realmente quiere a los animales y tiene mascotas con todos los cuidados que necesita, sabe el dolor que es perder a un animal así”, agregó.

Los episodios de envenenamiento vienen generando preocupación en distintos sectores de Bolívar y forman parte de denuncias que motivaron reclamos de vecinos, intervención de las autoridades y pedidos de colaboración por parte de SAPAAB.

“Hasta el último momento Toto estuvo acompañado”

Karina reconoció que atraviesa el momento con “todo el dolor, la bronca y la amargura”, pero también manifestó su intención de colaborar para que los casos puedan esclarecerse.

“Hay que tratar de ayudar en todo lo que pueda para que se descubran los casos de envenenamiento que hubo, para que se terminen de una vez por el bien de todos los animalitos”, afirmó.

“Hay muchos animalitos en la calle que no tienen quien los cuide y, más allá de la situación que nos tocó vivir, me deja tranquila que hasta el último momento Toto estuvo acompañado”.

Por último, agradeció a quienes integran SAPAAB, a la Policía y a Guardia Urbana por el acompañamiento recibido. “Más allá del momento horrible, nos sentimos acompañados, escuchados y vemos que hay voluntad para que estos casos se puedan llegar a resolver”, concluyó.

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