SIN FRONTERAS
Un paseo por los discos de Patti Smith, la poeta que se convirtió en la dama del punk
“Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos”, con estas palabras iniciaba Patti Smith “Horses”, corría 1975 y era su disco debut. Patti tenía 26 años y era un volcán rugiente. Nacida en Chicago, hija de una testigo de Jehová y de un agnóstico, la formación de Patti se fue forjando entre la rigidez religiosa de su madre y la inquietud intelectual paternal. A los 16 se enamoró del poeta Rimbaud.
Un año más tarde se encontraba sola en Nueva York, comenzó a trabajar en una librería de la Quinta Avenida y frecuentaba el Pratt Institute of Art, donde posaba desnuda para los estudiantes. Allí conoce al fotógrafo Robert Mapplethorpe, quién se convertiría en novio, amante y amigo. Luego partió a París a visitar a su hermana y a transitar las calles que caminó Rimbaud.
De regreso a Nueva York, Patti se instaló en el Chelsea Hotel con Mapplethorpe. Comenzó a leer poesía en público, leía un poema, rompía el papel, estrellaba una silla contra la pared, sus lecturas eclipsaba a su audiencia. Incorporó a un guitarrista, Lenny Kaye, para que la acompañara.
A medida que Patti volaba y crecía en sus lecturas se fue armando el Patti Smith Group. Con la ayuda económica de Mapplethorpe publicó su primer single: ‘Piss Factory’, de tintes autobiográficos (“Voy a volverme una gran estrella pop / y nunca regresaré a esta fábrica”, cantaba) y una versión personal de ‘Hey Joe’ de Hendrix. El Patti Smith Group conquistó el under neoyorquino, a pesar de ser demasiado intelectual para el rock, entre sus seguidores contaban con la anuencia de los incipientes grupos punk norteamericanos: The Ramones, Television, New York Dolls.
No faltó mucho para que le ofrecieran grabar un larga duración, lo hizo bajo la producción del ex-Velvet Undreground, John Cale.
“Horses” (1975) transmite un caudal inagotable de energía, incluso hoy sigue sonando fresco, irreverente. John Cale, con su producción, apuntaló ese sonido característico de la Velvet y de Lou Reed. El guitarrista Lenny Kaye, liderando una sólida banda, crean la atmósfera necesaria para que Patti se divierta, susurre, llore, grite y cante como una sacerdotisa poseída, mientras tanto las guitarras gimen, se lamentan y danzan junto a Patti.
‘Gloria’ es el tema que abre el disco, el ritmo va in crescendo, ·la gente dice ¡cuidado! pero no me importa, las palabras son sólo reglas y regulaciones para mí”, canta Patti.

En otro pico genial del álbum es ‘Horses/Land of a Thousand Dances’, varias Pattis sobre grabadas cantan exultantes: “De repente, a Johnny le asalta la sensación de estar rodeado de caballos, caballos, caballos, caballos que vienen de todas las direcciones / blancos y plateados sementales relucientes con sus narices en llamas...”
“Horses” apareció con una tapa que se volvería mítica, una fotografía tomada por Robert Mapplethorpe en la que Patti posaba con un look andrógino. “Había dormido demasiado ese día y me puse la ropa que solía usar todos los días, como uniforme, en la calle y en el escenario. - recuerda Smith - Robert trabajó silenciosamente. Quería un triángulo de sombras. La luz estaba cambiando y el triángulo se desvanecía. Me pidió que me quitara el saco, porque le gustaba el blanco de mi camisa. Me puse el saco al hombro, como Sinatra, tratando de capturar algo de su desafiante espontaneidad”.
“Radio Ethiopia” (1976) fue su segundo disco. Tiempo después se cayó de un escenario en Tampa, Florida y se rompió dos vértebras del cuello cuando desafiaba a Dios en una canción. Patti lo tomó como una señal. Habría tiempo para dos discos más pero ya le rondaba algo en su cabeza. El último show lo brindó en Florencia. Escribiría en su diario: “Última vez que tocamos ‘My Generation’ (himno generacional compuesto por The Who que Patti versionaba frecuentemente).
Patti Smith se fue a vivir a Detroit junto a su marido Fred “Sonic” Smith, guitarrista de los MC5, con quién tendría dos hijos. Desapareció del mundillo musical, no se supo nada de ella hasta que en 1988 lanzó “Dream of Life”, grabado durante la agonía de Robert Mapplethorpe, muerto de sida en 1989. Un año más tarde, fallece Richard Sohl, pianista de su banda, en 1994 lo hace su marido y un mes más tarde muere Todd, su hermano. En 1996 Patti aparece con “Gone Again”, define el disco citando el Salmo 30: “Mi duelo se ha convertido en danza”.
En el 2004 Smith se asomó al panorama musical con “Trampin”, con la banda de siempre y con la furia poética acostumbrada. Cita a Gandhi y a Martin Luther King. En ‘Radio Baghdad’ se pone del lado de las víctimas: “Ustedes vinieron de occidente, aniquilaron un pueblo, pero somos más viejos que ustedes, ustedes quieren robar la cuna de la civilización. Nosotros inventamos el cero, el número perfecto, pero no significamos nada para ustedes...”
En 2007 sorprendió con “Twelve”, álbum con doce canciones irresistibles donde Patti tributa a sus ídolos: ‘Are You Experienced?’ (Jimi Hendrix); ‘Within You Without You’ (The Beatles); ‘Gimme Shelter’ (Rolling Stones) y ‘Changing of the Guards’ (Bob Dylan) lucen gloriosos bajo la mirada de Patti. También hay clásicos de Neil Young, Jefferson Airplane, The Allman Brothers, Nirvana, The Doors junto con canciones de Stevie Wonder y de Tears for Fears y Paul Simon.
Patti Smith, la madrina del punk, que con poesía y música supo integrar a su universo personal la Biblia, Jimi Hendrix, los Stones, Dylan, Allen Guinsberg, William Borroughs y Rimbaud, grabaría en el año 2012, el álbum “Banga”, pero este disco ya sería materia de otro encuentro.