jueves 18 de abril de 2024

ARTE

Gustavo Alaimo, el artista plástico que reconstruyó parte del patrimonio cultural de Bolívar y la zona: "Es mi oxígeno"

Gustavo Alaimo es un artista plástico oriundo de Azul, pero que hace muchos años vive en Bolívar y estuvo a cargo de varias reconstrucciones del patrimonio cultural de la ciudad y distritos aledaños. Cómo se metió en este mundo, qué valor le da y su mirada sobre este rubro.

Gustavo Alaimo, el artista plástico que reconstruyó parte del patrimonio cultural de Bolívar y la zona: "Es mi oxígeno"
domingo 04 de febrero de 2024

Gustavo Alaimo es un artista plástico reconocido en Bolívar que nació en Azul y se insertó en la ciudad hace 15 años. A lo largo de este tiempo, trabajó como docente en distintas escuelas y estuvo a cargo no solo de reconstrucciones de monumentos que hacen al patrimonio cultural de la ciudad, sino también de zonas aledañas, con foco en el rubro de la escultura, su pasión. "Le pongo todo el alma, pasión y sentimientos", expresó.

En diálogo con PRESENTE, Gustavo repasó sus distintos trabajos y desafíos que tuvo que enfrentarse en su carrera como artista plástico. Estudió en la Facultad de Bellas Artes de la ciudad de Azul, su ciudad natal, luego de haber ido a una escuela técnica en el secundario, algo que destacó mucho teniendo en cuenta que le sirvió para desarrollar sus obras.

"Cuando hacés una escultura ves el resultado final, pero toda escultura lleva una estructura interior que puede ser madera, hierro, alambres, entonces tenés que saber algo de carpintería, herrería, saber soldar, manejar materiales, tiempo de fraguado del cemento. Detrás de todo eso hay un estudio previo, usar herramientas como martillo, tenaza, serrucho, infinidad de cosas que no se ven", sostuvo Gustavo. El artista plástico de 53 años recordó que dibuja desde que tiene uso de razón y es la base fundamental de este rubro.

 

 
 
 
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"Si dominás el dibujo sos bueno haciendo una escultura porque tiene proporciones matemáticas. La comunicación que tengo con la pintura no me llega, no me puedo expresar. Los colores no me transmiten sensaciones. La parte sentimental que uno vuelca es en el barro, cuando trabajás con las manos", indicó refiriéndose a la escultura, su lugar en el mundo. Tan es así que estuvo a cargo de varias reconstrucciones de monumentos que refieren al patrimonio cultural de una ciudad: lo hizo en Bolívar, Azul y Mar del Plata.

 

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Los trabajos que hizo en Bolívar, Azul y Mar del Plata

 

En Bolívar, lo último que hizo fue la reconstrucción del monumento al Gaucho Martín Fierro por el 10 de noviembre, Día de la Soberanía Nacional. "No podía modificar nada, ni la expresión del rostro, ni el sombrero ni las manos, pero sí tuve que seguir el hilo conductor a lo que me llevaba la escultura", explicó Gustavo.

En Azul estuvo a cargo de un gran trabajo: hacer la escultura de un ciervo colorado tamaño natural. "Ahí es donde te enfrentás a desafíos diferentes. La figura humana la domino, pero cuando me tocó hacer el ciervo colorado... no conocía. Y me agarró en pandemia, cosa que no podía tener ni información del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y fue un desafío grande. Me tomó aproximadamente cinco meses con un mes de previo estudio", recordó. Además, detalló que tiene otros trabajos que quedaron en Azul y Mar del Plata, donde vivió un tiempo, como homenajes a exintendentes que fallecieron, entre otras cosas. 

 

 
 
 
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La pasión por el arte plástico

"Una vez lo definió bien un psicólogo que tuve hace once años cuando le describí lo que yo sentía por el arte. Es mi oxígeno, cuando estoy haciendo una obra en la parte creativa me siento pleno. Le pongo todo el alma, pasión y sentimientos. Volcás todo un interior", resaltó. Gustavo además trabaja para distintas escuelas de Bolívar, además de haber sido profesor de la Escuela Municipal de Arte de la dirección de Cultura y dar clases particulares: "La gente viene porque realmente quiere aprender, ahí es donde hacés hincapié en los conocimientos que tenés".

"Es una gratitud que me hayan elegido para hacer tal o cual cosa. En Azul, por ejemplo, tengo amigos que se formaron conmigo y de todas maneras me eligieron a mí, eso es muy satisfactorio", consideró. Y añadió: "Más allá de lo que uno pueda cobrar por el trabajo, porque es un trabajo, la satisfacción de que te elijan a vos no tiene precio".

 

 

En última instancia, lamentó que distintas ramas del arte, como el arte plástico, no se valoran "por un montón de motivos", pero a pesar de todo, no es algo que vaya a dejar de hacer en su vida: "Esto no lo pienso dejar nunca, podré trabajar de miles de cosas, esto lo llevo adentro y me voy a seguir superando. Quiero lograr el objetivo ese de ir por más".

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