Recomendaciones ante la presencia del insecto “7 de Oro” en Bolívar y la zona
En los últimos días, en los medios y en las redes sociales se difundió sobre la presencia del escarabajo 7 de Oro. Su asociación con la muerte de animales por su consumo preocupó a productores de la región. Las opiniones sobre el insecto son diversas y diferentes artículos brindan información sobre los peligros que puede causar.
Las recomendaciones que aporta el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en su portal oficial refiere que el Astylus atromaculatus, más conocido como 7 de oro o Astilo moteado, se trata de un insecto muy común en esta región. Suele estar presente en lotes agrícolas (maíz, girasol, soja, trigo) y en pasturas. Una de las causas del aumento en la infestación de las alfalfas y malezas, sobre todo florecidas, es la sequía de los últimos tiempos, que llevó a la reducción de superficie de cultivos y el retraso de la siembra de cultivos de verano.
La fuerte sospecha del diagnóstico de intoxicación surgió a partir de algunos casos de mortandad de animales tras el consumo del escarabajo con alta infectividad. Los signos, las lesiones encontradas en las necropsias, y la abundante cantidad de insectos hallados en las pasturas y en el contenido ruminal, llevan a declarar un estado de alarma para alertar a los productores de ganado bovino por una posible intoxicación por el 7 de oro. El tóxico también podría afectar a ovinos y equinos.
Los signos que aparecen son diarrea, en algunos casos con sangre y pseudomembranas; decaimiento; malestar; y muerte en cuadros que van de 2 a 6 u 8 días.
Algunas recomendaciones y detalles a tener en cuenta son:
- Evitar el consumo masivo de los escarabajos en el forraje: esto significa retirar los animales de los lotes con alto nivel de infestación.
- La mayor presencia de insectos parece estar relacionada a elevados grados de floración.
- No queda claro si el escarabajo podría conservar altos niveles de presencia y toxicidad en una reserva forrajera confeccionada en una pastura infectada.
Las recomendaciones básicas importantes son hasta ahora el monitoreo frecuente de la pastura y de los animales para comprobar la infestación y/o la presencia de síntomas compatibles. En caso de querer implementar el uso de piretroides para el control del escarabajo en la pastura, se sugiere hacerlo bajo recomendaciones y supervisión agronómica. Además, se recomienda la intervención de un asesor veterinario para la confirmación del diagnóstico y seguir las recomendaciones que se realicen desde el Servicio de Diagnostico Veterinario Especializado de INTA Balcarce.
Un entomólogo señala a la familia del Uriburu
Por otro lado, el portal Campo Litoral publicó una entrevista al entomólogo Jorge Frana quien afirmó que “el 7 de Oro es inocente”.

El profesional señaló que “si fuera el 7 de oro el causante de las intoxicaciones, todas las vacas de los departamentos San Justo de Córdoba y Castellanos de Santa Fe deberían estar muertas porque siempre estuvieron en los ramilletes florales de la alfalfa”.
Incluso, reveló que en 1999 hizo un experimento que descartó la toxicidad del pequeño escarabajo. En la oportunidad, no utilizaron una vaca lechera por el costo del animal, probaron en terneros. “Le dimos a consumir en forma forzada 150 Astylos por día durante 5 días a uno y a otro 300. No hubo ni fiebre, ni hemorragia, ni diarrea, no hubo ningún síntoma”, sostuvo. Por esto consideró que “se está errando el diagnóstico”.

Frana apuntó que se señala a la cantaridina como sustancia intoxicante. Esta es producida por otra familia de insectos que son los Meloidos (Meloidae). Al respecto, destacó que “se sabe que un Meloido causa la muerte de un caballo”. Por lo tanto, supuso que “estén también en el ambiente y en muy baja proporción”. Sin embargo, en el rumen de un bovino sería mucho más difícil de detectar. “Si buscás 7 de Oro en el rumen los encontrás fácil, ahora ¿cómo haces para encontrar un meloido en semejante panza?”, se preguntó.
En esta familia, explicó, se encuentra un insecto popularmente conocido como Uriburu (Epicauta leopardina). Por las prácticas agronómicas o la destrucción del hábitat “las densidades del Uriburu u otros melodios como el Bicho Moro son bajas, difíciles de encontrar pero están”.