2026-03-26

SIN FRONTERAS

Chacho Muller, Ramón Ayala, Mario Corradini y Jorge Fandermole, cuatro grandes compositores que le cantaron a los ríos

Son músicos privilegiados, se les nota esa conexión profunda con su entorno.

¿Han estado alguna vez frente a un río, detenerse y cavilar ante él, contemplar absortos esa corriente de agua incesante, el movimiento silencioso, el paisaje circundante? ¿Los ha llevado a reflexionar quiénes somos, para qué estamos, qué hacemos con nuestro entorno? Con su corriente hipnótica, el río hace elevar nuestros espíritus, a menudo analizar las conciencias y hacernos reflexionar juntos con y sobre la naturaleza.

Los convocados de hoy no son mega estrellas, no acaparan los grandes medios, son sólo hombres sensibles que alguna vez cantaron con amor e inspiración al río, sus misterios y a sus gentes, que lo circundan y viven de sus frutos y su generosidad.

Chacho Muller nació y murió en Rosario. No vivió de la música, oficiaba de carpintero en el fondo de su casa.  Transitó durante cuarenta años el camino de la música y grabó sólo dos discos, el segundo, “Monedas de sol” (1998), contó con la producción de Jorge Fandermole.

Creciente abajo’, ‘Pescadores de mi río’ y ‘Creciente de nueve lunas’ son algunas de las canciones que le compuso al río que tanto amó pintándolo con un hondo color litoraleño. Se definía como un ‘leche hervida’ y alguna vez declaró: “Cada tema tiene su vida propia y cuando llega la letra también. Cuando ya tengo escrita la música y tengo que acomodar las letras, trato que las agudas o las esdrújulas vayan donde tienen que ir en cada copla, no como hacen los rockeros o folcloristas, que no respetan nada, y que sí hacen los tangueros que son muy respetuosos”.

Mercedes Sosa, Liliana Herrero, Inés Rinaldi, Nacha Roldán son algunas de las voces que han interpretado su delicada y bella obra.

 

 

Ramón Ayala nació en Garupa, fue anotado a unos kilómetros de allí, en Posadas. Músico, poeta, escritor, pintor, creó no sin polémica, el gualambao, un ritmo para identificar a su amada Misiones. “Misiones es el comienzo y el fin. Es la conciencia de una tierra que lo ha parido a uno y que uno debe protegerla y proyectarla para estar a la altura de ella y su pueblo. Y ese estado de conciencia es el que te lleva a un trabajo casi feroz, un trabajo permanente de crecimiento, de búsqueda, de consulta, de documentación para llegar a representar dignamente a tu tierra. Es como si tuvieras conciencia de que alguien te ha tocado, y ha puesto en tí un mandato. Porque yo me considero un sacerdote de la vida y de Misiones”.

Con sus pinturas resaltó el color y las formas de su exuberante realidad.

El mensú’, ‘Canto al río Uruguay’ y ‘El cosechero’ son algunas de las canciones que los músicos misioneros interpretaron en “Duendes de la selva”, disco homenaje a Ramón Ayala.

 

 

Mario Corradini nació en Mar del Plata. Debutó en Irreal, aquel grupo rosarino que integraran Juan Carlos Baglietto y Adrián Abonizio. Entrados los 80, en Mar del Plata forma el trío Corradini-Campos junto a su hermano Claudio y Pepe Campos con una interesante propuesta experimental de fusión y folklore. En 1990, luego de grabar “Techos de chapa”, se va con su hermano rumbo a Italia, allí forjó una carrera como investigador y docente. Investigó sobre las propiedades terapeúticas del sonido e ideó la biomúsica.

“Nos basamos en conceptos, ejercicios, experiencias directas y concretas, presentándolos bajo un modo eminentemente práctico, como si cada uno de ellos fuera una herramienta que podemos usar según nuestras necesidades. Algunos vestigios de dicha gimnasia se observan aún hoy en diversas disciplinas. Podemos encontrar rastros en lo que hoy conocemos como Yoga, Bioenergética, Danzaterapia, Tai Chi y otros métodos y sistemas”. Corradini es autor de ‘Río de camalotes’.

 

 

El último invitado es el más conocido para las nuevas generaciones. Jorge Fandermole es nativo de Pueblo Andino, Santa Fé, pero está asociado inevitablemente con Rosario. Responsable del primer éxito de la trova, ‘Era en abril’ para “Tiempos difíciles” (1982) el disco debut de Juan Carlos Baglietto, y aporta para el segundo, “Actuar para vivir” (1982), su ‘Río marrón’.

Jorge Fandermole, como Adrián Abonizio, es más conocido como compositor que como artista. Cuidadoso y meticuloso a la hora de editar sus discos, prioriza sus composiciones por una cuestión de principios: “Lo que pasa es que me gusta grabar primero lo que compongo. Pero es sobre todo para instalar el antecedente de la versión original, porque en la mayor parte del cancionero argentino la fórmula de transmisión no es la partitura sino la audición. Y a medida que las generaciones van conociendo los temas, aparecen versiones de versiones. Afortunadamente, ahora hay gente muy cuidadosa que va la fuente”.

‘Carcará’, ‘Navega’ u ‘Oración al remanso’ lo muestran tal como es, hombre de río.

 

 

Muller, Ayala, Corradini y Fandermole son privilegiados que se les nota esa conexión profunda con su entorno. A su manera son sabios que nos muestran una senda a seguir, un camino que nos lleva a las cosas fundamentales de la vida, las que de verdad importan. Sus canciones son pequeñas obritas de arte que quedan en el aire, en el silbido de algún transeúnte, en el inconsciente colectivo de la gente, son canciones que nos lavan de tanta miseria humana, tanta superficialidad que intoxica nuestra vida cotidiana.

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