ENTREVISTA
Marcelo Tinelli recordó su infancia en Bolívar: “Me quedé sin las palmeras, sin mis amigos”
Marcelo Tinelli cubrirá el Mundial de Fútbol 2026 para Infobae desde Estados Unidos y será su vuelta al periodismo deportivo. En ese marco, mantuvo una entrevista con la periodista Luciana Rubinska en la que habló de temas personales, de los medios, de fútbol y de su infancia en Bolívar.
Tal como anunció Infobae, Tinelli estará en Kansas el 16 de junio y en Dallas el 22 y el 27, para cubrir los partidos de la fase de grupos de la Selección Argentina en el Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. Por su vuelta al periodismo deportivo fue convocado a la entrevista pero también habló de otros temas, entre ellos su ciudad natal.
En un momento, Rubinska leyó un texto de Walter Savedra, a quien Tinelli definió como “de los mejores periodistas y relatores de toda la vida”. En un libro sobre la historia de los relatores, le preguntaron a Savedra si el empresario bolivarense era su comentarista en su primera etapa y la respuesta fue: “Sí. Me pasaba a buscar por el Hotel República, frente al Obelisco, en su autito. Creo que era un Citroën y la puerta del acompañante había que sostenerla con la mano porque se abría sola. Me llevaba a la cancha, comentaba y me traía de vuelta. Cuando hoy se critica a Tinelli, está todo bien, pero yo lo respeto. En aquel momento no tenía nada. Es un pibe que se hizo de abajo, vino de Bolívar, pasó hambre en Buenos Aires y con capacidad llegó a ser quien es”.
La periodista, al terminar de leer las palabras de su colega, le preguntó a Tinelli: “¿Este sos vos?” y Marcelo recordó que “nací en un hogar muy humilde en Bolívar. De muy chiquito vine a Buenos Aires por la enfermedad de mi papá, que era alcohólico y tenía una cirrosis. Yo lo empecé a ver un poco más amarillo. Tenía ocho, nueve años, cuando me traía en el tren a ver a San Lorenzo. Un día mi mamá nos dijo: ‘Esta noche lo llevamos a tu papá a Buenos Aires’.
Vinimos en un auto con un primo de mi mamá. A partir de ahí nos quedamos en Pueyrredón 1947, donde vivían mis abuelos, y me dijeron: 'Lo vamos a internar en el Sanatorio Anchorena'. Y no salió nunca más. A los quince días me dijeron. Yo preguntaba por mi papá y no vino más. Y a mí me quedó una cosa... Y atrás de eso, peor, porque mis abuelos ya no estaban en posición económica de sostenernos. Mi abuelo había tenido diarios en Bolívar, campos, y en ese momento no tenía tanto. Le habían llevado los ahorros. Y mamá dijo: ‘No vuelvo nunca más a Bolívar’.
Yo me quedé sin las palmeras, sin mis amigos. Para mí era una selva. Estaba en plena avenida Pueyrredón, casi que iba a tocar el cordón de la vereda y pasaba un bondi que te llevaba puesto. Y al poco tiempo, once, doce años, me entero que mi mamá tiene una enfermedad. Tenía una depresión que después se transformó en una esquizofrenia. Fue muy duro todo el golpe”.
Más adelante, Tinelli mencionó que “con mis abuelos nunca pasé hambre. En Bolívar muchas veces a mi viejo le costaba, sí. Era un tipo que cazaba en el campo, traía una mulita en una bolsa, perdices. Me hizo comer ranas diciéndome: ‘Son pollitos’. Faltaba que me dijera: ‘Crack, come, maestro’”.