SIN FRONTERAS
Crónica del recital que realizó el cuarteto Severo Arcángelo en Casa Negra
Ana Uranga en su sitio web “Un libro es un mundo aparte”, escribió: Del poeta, ensayista, dramaturgo y novelista argentino Leopoldo Marechal, El banquete de Severo Arcángelo es uno de sus textos más difíciles de entender por sus altos contenidos metafóricos y filosóficos que dan lugar a diferentes interpretaciones, ¿Qué hay detrás de toda la novela? ¿A qué está haciendo referencia? “Es una novela de aventuras, o de suspenso como se dice hoy”.
De este libro Leo Curutchet tomó el nombre del nuevo cuarteto, integrado por Leo como vocalista, junto a Nico Holgado en guitarra, Bruno Irastorza en bajo y Lolo Blandamuro en batería, un trío que se conoce de memoria y que ha acompañado a varios artistas locales y que han integrado juntos varias bandas. Leo aportó las letras y en las músicas hubo participación de los cuatro músicos.
Los Severo Arcángelo presentaron una lista de nueve temas, siete propios y dos covers. Ante un público con mucha expectativa, el cuarteto inicial con 'Fachada'. “Mirá bien, no vaya a ser que estás del lado equivocado / El pibe aquel no sabe bien si es su aspecto indicado / Temes ver la imagen cruel, el ojo público condena / Sabes bien, la moda es ley / la nueva pilcha no te queda”, reza el comienzo de la letra, acompañada de un rock bien power.
En 'Noche larga', con letra inspirada las noches de San Telmo, el cuarteto teje una balada bien pesada que comienza con Leo cantando: “Amanece más temprano y yo brego por seguir / he encontrado un franciscano que ha perdido el dogma de vivir…”; y en 'Paredes', tema con nombre provisorio, Leo, visiblemente muy emocionado, confesó su dificultad para conectarse con su hija, Lucía. Contó que le preguntó que debía hacer para ser mejor padre, y ella le contestó, “Nada papá, quiero que seas feliz”.
Le siguió ‘Claroscuro’, con una letra inspirada en un combate de box que el vocalista vio por tele y que deriva en la temática de racismo. “He podido mirarte más no quise odiarte / es muy rara mi raza, culpa sin preguntarte / Han podido matarte, no los ves irritados / sos de color oscuro, ello lo quieren claro…”.
En la segunda parte de Claroscuro, Nico en guitarra, Bruno en bajo, y Lolo en batería tejen una intensa trama sonora que va in crescendo hasta llegar a un vendaval sonoro que desemboca en una calma en la que ingresa el vocalista para cerrar el tema (pudimos captar un fragmento de este momento).
Robert Johnson murió a los veintisiete años dejando una estela de blues y misterio en su camino. Creció en los algodonales del Delta de Mississippi, escuchando historias acerca de la Guerra Civil y del final de la esclavitud, cuando no abundaban las oportunidades. Los trovadores rurales, acompañados de sus guitarras y armónicas, retrataban las penurias de la gente desclasada en los llamados ‘Jook Joints’, bares improvisados en las zonas rurales. En ese ambiente Robert Johnson se hizo músico y fabricó su mito: una medianoche se encontró con el diablo en un cruce de caminos solitario de la autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Mississippi). Allí Johnson entregó su alma a Satán a cambio de la destreza y el secreto del dominio de su guitarra.
Y el blusero norteamericano estuvo presente cuando Severo Arcángelo abordó el tema titulado 'Robert Johnson'.
El recital continuó con 'Tendré tus ojos' y luego con 'Quimera', con el preámbulo de Leo: “Estoy muy emocionado, me costó mucho llegar hasta acá con esto, porque son temas que laburamos entre todos, y que lleva demasiado tiempo componerlos. Esta canción se llama Quimera, Alan nos hizo el logo de una serpiente, que significa el cambio de piel; y en base a este tema yo recordé a un amigo que decidió cambiar de sexo, pero no es solo por eso, también se puede aplicar a nuestros cambios, al progreso como seres humanos respetando a los demás”.
Severo Arcángelo cerró su recital con dos covers: ‘Iron Man’, de la banda británica de heavy metal, Black Sabbath y está incluida en el disco “Paranoid” (1970). Y el último tema que se escuchó fue “Fire”, de Jimi Hendrix, una de las primeras canciones que escribió Jimi a principios de 1967, con los Severo Arcángelo “rockeandola” como lo hicieron desde el inicio del recital y agradeciendo los aplausos y el apoyo de los presentes en una noche bien redondita para el cuarteto.