2025-11-08

SIN FRONTERAS

Volvió el tango en Casa Negra y lo hizo para quedarse

La crónica de sus dos primeros capítulos.

Sí, lo cantó Tito Reyes: “Vuelve el tango como brisa que acaricia, esbozada en la sonrisa de una piba de arrabal / Vuelve el tango como onda positiva, esa que siempre en la vida te acompaña en la orfandad / Vuelve el tango con Pichuco, con Piazzolla, con Cadícamo, Arolas y los duendes de Cobián / Vuelve el tango, ha regresao del exilio, se instaló en un conventillo de donde nunca se irá”. Y la noche del 15 de agosto pasado volvió el tango en Casa Negra para testimoniar que siempre está, para las generaciones que vivieron su época de oro y para los que llegamos tarde pero igual lo amamos con locura.

La iniciativa tanguera cuenta con los siguientes protagonistas estables: Miguel Ángel Gargiulo como presentador, aportando glosas y contextos históricos de los tangos interpretados; Hernán Moura, cantor y guitarrista experimentado en el repertorio tanguero; el vocalista Leo Curutchet, el chef de Casa Negra, que tiene en su haber un disco tanguero, “De Garufa” (2002), acompañado por Fefe Botti e Iván Periz en guitarras; y la pareja de baile, conformada por Fernando Mendiburu y su compañera Natalia Garbulla, profesora del Taller Nuevo junto al profe Diego Sarchione.

En su primer capítulo, el Espectáculo de Tango tuvo de invitados a la cantora Belén Palacios y al bandoneonista Rubén Exertier. Ante la presencia en el público de tangueros como “Bocha” Crespo, “Tito” Carretero y César Eduardo Briguez, comenzaron a desandar los duendes de Cobián y Cadícamo, Gardel y Le Pera, Homero Manzi, “Pichuco” Troilo, las guitarras, bandoneones, cantores y toda la inmensa memoria histórica del tango.

Algunos de los tangos que sonaron esa noche: Hernán Moura (guitarra) y Leo Curutchet (voz) interpretaron ‘Malevaje’ (Juan de Dios Filiberto-Enrique Santos Discépolo), y ‘El último café’ (Héctor Stamponi-Cátulo Castillo); y Hernán en guitarra y voz, cantó ‘Pa’ que bailen los muchachos’ (Aníbal Troilo-Enrique Cadícamo).

 

 

Por su parte, los artistas invitados, Belén Palacios y Rubén Exertier, se hicieron cargo de ‘Nido gaucho’ (Di Sarli-Marcó) y ‘Llamarada pasional’ (Stamponi-Merello) con Natalia Garbulla y Fernando Mendiburu dibujando el piso de Casa Negra.  

 

 

El viernes 31 de octubre pasado se realizó el segundo capítulo del Espectáculo de Tango con el mismo staff estable, y con los cantores Héctor “Bocha” Crespo y César Eduardo Briguez, y Maia Acosta en teclados en calidad de invitados. Esa noche en Casa Negra desplegaron poco más más de una veintena de tangos.

Comenzó Miguel Ángel Gargiulo relatando: “Cuando el tango se recoge por sí mismo también es una antena, pero en este caso en vez de emitir, asimila las vibraciones íntimas de sus búsquedas, sus anhelos, sus nostalgias. José María Suñé realiza ese prodigio en el tango ‘Una emoción’. Al estilo del mejor vendedor ambulante que vocea lo que trae en la unión de notas y palabras, ni más ni menos que la evocación de su propio pasado, y realizado en cuatro o cinco cosas sencillas, la aparente falta de pretensión que la disfraza en la poderosa realidad del tango que tiene como destino irreductible la llegada al corazón de quién lo escucha, escuchemos y comprobemos si eso es cierto”.

Y a continuación Hernán Moura en voz y guitarra abordó ‘Una emoción’ (Raúl Kaplun-José María Suñé) (1943).

 

 

También nos deleitamos con ‘El último café’ (Héctor Stamponi-Cátulo Castillo) (1963), con la voz de Leo Curutchet, la guitarra de Hernán Moura, y el baile de Natalia Garbulla y Fernando Mendiburu.

Luego Gargiulo prologó ‘Milonga de Jacinto Chiclana, en la interpretación de Hernán Moura: “Borges se acercó al tango provisto de algunas fijaciones como los compadritos, el coraje, el cuchillo, el arrabal, pero estructuradas en una mente prodigiosa que revisaba, tal ladina como profundamente, la psicología de los malevos del 900. Así, Jacinto Chiclana es imaginado como un personaje que puede amar y jugarse la vida de manera fiel y sin alzar la voz, pero en un formato de milonga desde un disco de 1965, titulado ‘El tango’, de Borges y Piazzolla. Fuera de los juegos que pueden hallarse, Jacinto Chiclana permite entrever cómo el genial escritor asumía la vida de estos personajes y también deja rastros claros de cómo las sociedades le dan cuerpos a sus mitos. Respecto del trabajo de Piazzolla en esta pieza, no se aleja del formato tradicional. El resultado: una obra maestra que recrea Hernán”.

 

 

También sonaron otros tangos: Moura y Briguez interpretando ‘Los cosos de al lao’ (Marcos Larrosa-José Canet), ‘Los mareados’ (Cobián-Cadícamo); y a continuación Moura y “Bocha” Crespo haciendo ‘Después si querés hablá’ (Jorge Falcón-Jorge Sabliof-Jesús José Santini) y ‘Siete mujeres’ (Américo Viglione-Ernesto Cardenal).

En los dos tangos intervinieron la pareja de baile compuesta por Natalia Garbulla y Fernando Mendiburu.

 

 

Luego, Briguez cantó e hizo cantar a capella al público un fragmento de ‘El día que me quieras’ (Gardel-Le Pera).

Maia Acosta en teclados acompañó a Curutchet en ‘Gricel’ (Mariano Mores-José María Contursi) y ‘Pasional’ (Jorge Caldara-Mario Soto) y en ‘Nieblas del Riachuelo’ (Juan Carlos Cobián-Enrique Cadícamo). Sobre este tango escribió Sergio Pujol en ‘Canciones argentinas 1910-2010’: “Desde los cafetines de la Boca en los que despuntaban el vicio los héroes de la Guardia Vieja hasta el debut del cine sonoro argentino, ese sitio de barcos, marineros y estibadores tiene aura. Por supuesto, éste aura se sostiene en una serie de poemas, pinturas y canciones que han encumbrado al Riachuelo enfáticamente. Por ende, uno tiene derecho a preguntarse qué vino primero, si el encanto marinero o la cultura que lo celebró.

 

 

En esa línea de afirmación mítica se inscribe ‘Nieblas del Riachuelo’, compuesto para el film ‘La fuga’, de Luis Saslavsky. Estamos en 1937. El director cree que es un buen número para que lo cante Tita Merello, la protagonista. Y Tita lo canta, para felicidad de los autores y satisfacción del director. Para aventar dudas sobre su doble talento para la actuación y el canto, la Merello describe, con su temblor tan expresivo, una situación absolutamente visual…”

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