SIN FRONTERAS
Presentamos al olavarriense Mauro Fabi, músico, saxofonista, poeta y aventurero de la música
Mauro Fabi se inició en la música a sus trece años cuando ingresó a la Banda Municipal de Olavarría, dirigida en ese momento por Luis Tripicchio. “Comencé tocando el redoblante, pero luego elegí el saxo - nos cuenta Mauro -. Cuando terminé el secundario entré al Conservatorio, y ahí conocí a Ismael Castagna y a los chicos de Bolívar, Nico Holgado y Lolo Blandamuro, que tenían una casa muy famosa, ‘La Pele’.”
Por su parte, Ismael cuenta: “La casa donde vivía Lolo y Nico era el punto de encuentro de todos los que cursábamos en el conservatorio, y ahí fue donde más aprendí, allí curtí la música y también se formó una gran amistad”.
Fue en esa casa que nació Iyoston? en el año 2009. La banda estaba integrada por los bolivarenses Nico Holgado en guitarra y Lolo Blandamuro en batería, con Nicolás Vitale (Lamadrid) en bajo y voz y Mauro (Olavarría) en saxo.
En el año 2013 grabaron su único disco en Bolívar, en El Trébol Rojo. Los técnicos de grabaciones y mezcla fueron Paolo Felice y Sergio Ramírez.
Los integrantes de Iyoston? transitan en este disco con solvencia y talento el rock y el blues (‘Rock and Magia’, ‘Hiriam Walker’), el rock sinfónico (‘Tengo un raviol en la ventana’, ‘The Balin Groove’), aires jazzeros y spinettianos (‘Tu cuerpo un cristal’).
Iyoston? fue elegida como la mejor banda en el Bolívar Rock 2012.
Mauro llegó a Río de Janeiro y comenzó a trabajar en bares y restaurantes, también en la calle, se presentaba en solitario con su saxo. Tiempo después nacería Inkiri, con la brasilera Bia Dutra en voz, el uruguayo Martín Bresque en batería, la guitarra del argentino Julio Pianalto, y el saxo de Mauro.
“Con ese proyecto veníamos pre-pandemia laburando muchísimo. La verdad que los pibes tenían muy buena onda musical y teníamos laburo tres o cuatro veces por semana, a veces más”, cuenta Mauro.
Cuando llega la pandemia Mauro vuelve a sus pagos, en Olavarría comenzó a escribir y armar temas para Inkiri junto Ismael Castagna, que vivía a tres cuadras de su casa. “Le dije a Isma que tenía dos temitas, y como él tenía una placa de sonido, empezamos a armarlos. Yo toqué unas violas, después Isma metió los bajos y las violas punteadas, era todo medio artesanal. Y ahí empezamos a mandar material de acá para allá y de allá para acá, todo el tiempo. Y así nacieron los temas ‘Meu bien’ y ‘Mundo’, a medias con Martín Bresque”.
En esos días de trabajo, Mauro e Ismael crearon material instrumental fuera de Inkiri, que quedaron registrados: ‘Dónde no hay luz’, ‘Reflexión’ y ‘Groove para ciegos’.
“Tengo mi proyecto solista, que es con lo que llegué acá y con lo que empecé a viajar, que es mi saxito, un soprano curvo, un equipo de música, unas bases y haciendo unos stándars o temas más pop. Mi objetivo es seguir tocando y encontrando gente - nos cuenta Mauro -. Me gusta muchísimo escribir. Había salido la idea de publicar mi segundo libro, de pibito publiqué uno, pero más que nada estoy metido con el saxo”.
Actualmente, Mauro está en Galway (Irlanda), “una ciudad con mucha movida musical”, dice, además anduvo por Portugal, Italia, Alemania, y Holanda. Hace cuatro meses que transita por esos pagos y ya está proyectando regresar a Brasil, y más adelante a nuestros pagos.
En su Instagram (mauritofabi), Mauro, que es un exquisito saxofonista, nos muestra su arte, en el último video que subió se lo ve interpretando el standar de jazz ‘All of Me’ en una calle de Galway, también se puede apreciar, por ejemplo, una fotografía que lo muestra tocando su instrumento en el Coliseo de Roma, y un video interpretando ‘Europa’, un clásico de Gato Barbieri.
Nos despedimos de Mauro Fabi mostrando otras de sus facetas, la de poeta y escritor
29 de marzo de 2016. Rio de Janeiro. Brasil.
“Empecé a escribir este poema un día después de llegar a Río, nunca lo terminé. Río de Janeiro es de esos poemas que nunca terminan / Lo recuerdo como uno de los días más asustadores de mis viajes, treinta reales en el bolsillo, menos veintiocho que salía el Hostel, un saxo soprano, un mp3 y un amplificador / Ni siquiera sabía quién era ese tal de Cristo Redentor / El Bossa Nova todavía no había conquistado mi alma, no conocía el choro, el pagode, el samba / No conocía Ipanema, Santa Teresa, no conocía ni una favela / Con la seguridad de esa noche tener una cama, pero con la incertidumbre del mañana,
los fantasmas que más me atormentaban, eran ,sin dudas, los de no tener nada / Le escribí a una persona que conocí tres días antes, en mi cumpleaños, en Paraty, necesitaba desahogarme, contar mis miedos, por más que esta otra persona no entendiera ni una de todas mis palabras / Necesitaba, como siempre, sacar mis miedos de la garganta / Después de aquella conversa,
que se parecía más a un monólogo que a una charla, fuimos a encontrar sus amigos a un boteco, un bar, en la famosa Copacabana / En mi cabeza la pregunta no paraba, ¿Y si no consigo hacer mañana los veintiocho para la cama? ¿Y si quiero volver a casa? / De la nada en una mesa de varios,
de cerveza, caipirinha y cachaça, de lo cual no conseguiría pagar nada,
aparece un tipo pidiendo, sin una pierna, sin una gamba, que lo necesitaba /
Mi cabeza se quedó callada, la pregunta ya no estaba / Silencio, entendí que tenía muchísimo más de lo que es no tener nada, realmente nada / Le di uno de mis dos reales, confiando que de alguna manera regresarían, me despedí y me fui a la cama / Desde entonces cada vez que comienzo a pensar que no tengo nada, miro mi manos, miro mi piernas y resuelvo que lo tengo todo”.