2024-06-23

NUEVOS AIRES

Te recuerdo invierno

Se terminó una semana corta en la que sucedió de todo.

Se terminó una semana corta en la que sucedió de todo. Por lo que me pregunto por la longitud de algunos almanaques personales. Pero lo más importante y que realmente carece de importancia alguna, es que llegó “legalmente” el invierno, aunque ya lo había hecho con unos 20 días de anticipación. Lo saludé desde temprano con los guantes puestos y la estufa encendida. Sí, y que Dios nos ayude con las próximas boletas.

Los días son distintos y los findes largos ayudan a los sueños sin dueños. Los feriados se suponen tiempos para la reflexión, pero en la modernidad de la época, sólo se piensa hacia dónde uno se puede escapar para alejarse del ruido, de la gente, de la rutina y demás preocupaciones. Y no está nada mal. El descanso es sagrado y deberíamos tenerlo en mayor valor, al igual que el ocio, los hobbies, y demás actos personales que hagan bien a cada uno.

Decisiones. El segundo que lo cambia todo. El antes y el después de lo absoluto, de lo cotidiano, de lo inesperado. El “click” que suena en tu cabeza y resuena en tu corazón. La dirección equivocada hacia el destino correcto. Somos la suma de nuestro puñado de valentías y la resta del seleccionado de fantasmitas que todavía nos acompañan. Y sin embargo, nos acercamos al abismo de nuestras vidas, lo suficiente como para continuar viviendo. Damos el salto al vacío, sin paracaídas pero con la seguridad del abrazo.

 

Seguir leyendo: Disipando la niebla de la mirada… y del corazón

 

Ponemos las manos en el fuego durante el invierno más cruel, pero nos bebemos unos campari ante el sofocón. Hablamos de amor y de Roma, de filosofía barata, de las veredas rotas y opuestas, de las estrellas en el cielo y en el mar, de canciones más allá del bien y del mal, del azar y otras esquinas de encuentros, y de todas esas verdades de campanas afinadas y a viva voz. Seguimos creyendo en dioses y otros adioses que dejan el espacio preciso para la alfombra eterna de la bienvenida.

Se sabe, el único porvenir está por venir. Y acá lo esperamos con los brazos extendidos para darle un fuerte abrazo. Porque andamos necesitados de buenas noticias, de subas de sueldos, de invierno con solcito, de jubilados sin pasar frío en la cola de los bancos, del hospital con la salud y la buena atención como prioridades, de impuestos acorde a la realidad, de verdades políticas, de medios que no informen a medias, de Messi inmortal, de domingos de pasta sin engordar.

Continuamos andando por los recuerdos sin olvidos entre pensamientos dispares y sentimientos por disparar. Después de todo, las remeras se estampan sobre el cuerpo y los tatuajes en el alma. Se sabe, cada día una nueva vida. Y la próxima estación siempre será esperanza. Mientras tanto, le damos la bienvenida al invierno con la calidez del desparpajo y la bohemia a fuego lento.

 

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