Sin Fronteras
Un seguimiento infructuoso de las mil y una facetas musicales de Diego Peris
Hablar de Diego Peris es hablar de un talento todo terreno que surfea por diferentes géneros musicales, una suerte de Prince de las pampas o de un Manu Sija de nuestro terruño. Bajista, guitarrista, violinista, cantante, compositor, arreglador, director, docente; se presenta como músico solista, con o sin loopera, a dúo con su compañera Ana Laura Maringer o acompañando a diferentes artistas. Fue integrante de Los Aparceros, y actualmente de Cohetes Lunares, La Destilada Evolution y Sandra Santos y La Trova si contamos solamente las bandas locales.
Diego nació en Mar del Plata, y llegó muy de niño a Bolívar, nos cuenta: “Cuando yo tenía once años con mi hermano Damián recibimos regalos de nuestro abuelo, una guitarra para mi hermano y una pelota de fútbol para mí, en esa época yo era el deportista de la familia y Damián pintaba más para payador o algo así. La cuestión es que intercambiamos los regalos y yo me copé con la viola, empecé a sacar cosas de oído, a investigar, era estar todo el día con la guitarra”.
Hace pocos días nos enteramos, y de buena fuente, a qué edad Diego ‘compuso’ su primera canción. Dice Adela Gauna (Ade La Gitana, mamá de Diego), que vivían en un campo cerca de la Escuela 20. Nos situamos en el Bolívar de 1985 durante la inundación. Una Adela muy joven, con Diego de un año y medio y su hermano Damián de seis meses, calzándose las botas para ir a buscar agua a la bomba. La madre le encarga a su hijo mayor que cuide a su hermano. “Cuando comienzo a caminar lo escucho a Diego que canta: ‘No tores mamain, mamita ya vene, no tores mamain, te quiero mucho mamain, te quiero mucho’, y cantaba y cantaba - relata Adela -. Imagínense su vocecita y mi emoción al verlos a los dos solitos, y le digo a Diego cuando vuelvo: ‘qué bonito cantaste, vas a ser cantor’. Su primera canción fue para su hermano Damián, ‘Para mamain’, cómo él le decía”.
A los catorce años Diego ingresó a Los Aparceros, integrado por chicos del coro del Colegio Nacional, dirigido por Pilar Ané. “Ahí comenzó todo, fue gracias a ellos que me enamoré de la música y dije: yo quiero hacer esto - reconoce Diego -. En algún punto cambió mi personalidad, recuerdo que era muy tímido y de a poco me fui convirtiendo en el cararrota del grupo”. Con Los Aparceros comenzó a hacer arreglos, producción y dirección, y no dejaría de hacer esas tareas hasta hoy. “Con La Trova tuve la oportunidad de decir, soy el arreglador de esta banda, de tener a cuatro o cinco monstruitos que respondían a todo lo que yo les tiraba, a veces cosas bastante locas, y todo sonaba bien. Iba caminando para el ensayo pensando un arreglo y ese arreglo después salía como me sonaba en mi cabeza”.
Dice Sandra Santos: “Hablar de Diego es hablar de mis veinte años en Bolívar y un poco más. Comenzamos juntos a tocar en el año 2005 en diferentes escenarios que nos llevó por todo el país y por muchos festivales. Lo vi crecer en lo personal en lo musical, y sobre todo en el vínculo, la amistad que formamos, que creo que es lo más importante”. Con Ana Laura Maringer, compañera de Diego en la vida y en la música, se presentan en dúo cada tanto, su último recital fue en marzo de este año cuando presentaron en el auditorio de la Biblioteca Rivadavia, ‘Canciones con nombre de mujer’.
Ana Laura se encontró con Diego en 2016 cuando fue a ver a Juan Manuel Fagnano en el Patio de Marta: “Lo estaba escuchando a Juan con toda esa energía gigante que tiene y también se escuchaba un violín que yo no sabía bien de dónde venía y de repente veo un pibe en la oscuridad, y en ese momento pensé, pero ese pibe está tocando re bien, por qué se esconde, pensaba. Así arrancó mi viaje con él. Es un profesor en la vida, crecí un montón como cantante a su lado, y además de todo lo que es como músico, es el papá de mi hija, y nosotras, las dos, estamos muy orgullosas y lo amamos con todo nuestro corazón”.
Cohetes Lunares y La Destilada Evolution son las otras dos bandas donde Diego despliega su talento. Asevera que los Cohetes Lunares son sus “papás musicales”. Por ejemplo, en el compilado “Greetings From Argentina, Un tributo a Bruce Springsteen”, los Cohetes participan con dos temas: ‘Downbound Train’ y ‘The Bruce Springsteen Band’, con arreglos y dirección musical de Diego (en ‘Downbound Train’ comparte voz líder con Jorge Moroni).
La Destilada es una banda con un repertorio ecléctico, en sus presentaciones abordan rock, jazz, funk, soul, entre otras músicas y allí Diego se da el gustazo de versionar temas de Supertramp (Breakfast in America), Stevie Wonder (Superstition) y Atahualpa Yupanqui (Vientito de Tucumán), entre otros. Los Cohetes y La Destilada tienen una característica en común: la de tener una artista itinerante, que participa de cuando en cuando en las dos bandas: es Mai Peris, hermana de Diego.
“Poniendo a un lado el hecho de que él es mi hermano, como artista lo admiro muchísimo porque es una bestia, a veces nos pasa que estamos hablando normalmente pasa un auto que tocó bocina y dice: ‘Sonó en la nota en mí’, y después lo comprobás y tenía razón - dice Mai-. Siempre voy a estar muy agradecida que me haya incluido en ese ámbito musical, que me haya soportado desde muy chiquitita en cada peña o en cada fecha. En el living de casa tocaban Templares, La Trova, Cohetes, La Destilada, con estas dos bandas me incluyen cada vez que puedan. Con La Destilada y los Cohetes soy la persona más feliz del mundo”.