INDIO SOLARI
El testimonio de bolivarenses que fueron a despedir al Indio: “Siempre supe que estaría en la última misa”
La noticia del fallecimiento del Indio Solari, el último viernes, movilizó física y emocionalmente a miles de argentinos. Un grupo de bolivarenses viajó a Villa Domínico, Avellaneda, para ser parte de la despedida masiva que tuvo. Un día después y aún con la emoción a flor de piel, contaron su experiencia a PRESENTE.
“Conocí a Los Redondos cuando era una adolescente que no entendía ni sabía muy bien cómo se vivía. Ahí apareció el Indio, para darme las respuestas y el lugar que necesitaba habitar, y se quedó para siempre. El amor fue creciendo a medida que fui conociendo más”, fueron las primeras palabras de Victoria Guerricagoitia.
Si bien fueron pocas las veces que pudo pensar en la posibilidad de la partida física de su ídolo, tenía la convicción de saber, ya que “me prometí y le prometí”, que estaría allí. “Como forma de agradecimiento, hasta el fin, de verdad. Siempre supe que estaría en la última misa. Mi alma está tranquila y aliviada, cumplí”, dijo.
Al recordar el viernes, cuando se enteró de la triste noticia, reconoció que “me inundó una angustia devastadora y se paró mi mundo. Hace tres días que mi vida está en pausa, lo juro. El mundo dejó de girar para mí en ese momento y solo puedo llorarlo y escuchar sus canciones”.
Así, hasta este lunes, un día después de haberlo despedido, Vicky mencionó que pasó por muchos sentimientos y pensamientos que “son más que nada recuerdos. Se me vienen años enteros de mi vida, todos resumidos, y se me hacen carne en el presente. Siento enojo porque el Indio no se tenía que morir nunca”.
En el mismo sentido, indicó que entre lo que más la impactó de la jornada del domingo, en Avellaneda, fue “la confluencia de la tristeza y la alegría, al mismo tiempo, en millones de almas. Angustia, dolor, amor y agradecimiento. Todo en simultáneo”.
“Voy a recordarlo como el faro y el refugio que siempre fue. Escuchando su legado, leyendo su poesía, inmortalizándolo cada día. Tengo muchas frases y canciones que me han marcado la vida, pero elijo una de las que llevo tatuadas: ‘El que abandona no tiene premio’. Gracias Indio, Gracias para siempre”, terminó Vicky.
“Siempre supo darle voz a cualquier lucha y resistencia”
Otra de las bolivarenses que formó parte del grupo que fue a despedir a Indio es Florencia Manfredo. Lo primero que contó fue que la organización del viaje se dio entre cuatro personas, en un encuentro el sábado a la noche, donde se juntaron a escuchar canciones de Los Redondos y el Indio. Al día siguiente, al llegar a la terminal de micros, más gente había comprado los pasajes.
Florencia comenzó a seguir al Indio gracias a sus tíos, “siempre lo escuchaban y me lo inculcaron desde chica”, afirmó. Con el paso del tiempo y al destacar lo que hoy significa para ella, mencionó que “es un artista que supo escribir y hacer filosofía, sumado a que es un tipo que siempre supo darle voz a cualquier lucha y resistencia. No importa qué tema sea, siempre habrá una frase del Indio que nos represente”.
Al enterarse la noticia el viernes, por su grupo familiar, primero pensó que se trataba de algo falso y luego, puso Los Redondos para escuchar, mientras tomaba mates y pensaba que “sí o sí tenía que estar ahí”. Le mandó un mensaje a Vicky y ya no quedaron dudas: “dijimos: vamos”.
Sobre cómo vivió la jornada de despedida el domingo, Flor detalló que desde que inició el viaje, “en todo momento fue pensar que estábamos yendo a un recital. Recién cuando prendí el celu llegando a Retiro, abrí redes, vi la foto del féretro con la imagen de él y empecé a mariconear”.
Más tarde, cuando llegaron a la fila para ingresar al polideportivo, el sentimiento volvió a ser el de la previa de un recital. “No solo por la música y los cantos, también porque el clima siempre fue de festejo, celebrando como él siempre quiso que sea. En los últimos metros el clima era otro, empezábamos a caer que estábamos ahí por algo que nunca queríamos que llegara”, describió.
Al ingresar, le dejó una flor y le agradeció. “Fue eso solo lo que me salió, decirle gracias por su arte y por acompañarme en tantos momentos importantes con su música. El Indio me dejó amigos que conocí gracias a los recitales, me dejó su gente, la alegría popular, el estar con alguien desconocido y aun así sentirme acompañada como si fuésemos familia de toda la vida. Me dejó canciones que con solo escucharlas me recuerdan a momentos especiales de mi vida, que aun ahora, sin él en este plano, seguirán haciéndolo”.
Además, consultada sobre cómo elige recordarlo, Flor nombró “cada lucha y resistencia, en cada canción y acorde que suene su música. No puedo elegir una sola frase porque creo que nos apropiamos de todas ellas en distintas circunstancias, pero sí puedo decir una que me marcó muchísimo que fue: ‘El tiempo dirá’”.
Por último, la bolivarense destacó la organización que dispuso el gobierno de la provincia de Buenos Aires para llevar adelante la despedida. “No hubo policías, estaban del otro lado de la valla para entrar en caso de que se arme un conflicto. Los que sí estaban acompañándonos eran los Bomberos que fueron súper respetuosos, amables. También, la gente que nos decía cuándo entrar y guiaban las filas, como los que estaban al lado del féretro, fueron muy humanos, hablando desde la ternura y el cuidado”.
“No había mejor manera de pasar este momento que en tribu”
Luca Bissio Madueña, por su parte, define al Indio como “una guía para la vida”. “Era un faro. Cada vez que hablaba, te decía cuál era el camino para hacer y pensar y una de las cosas más difíciles va a ser aprender a convivir con esto de que esa guía ya no está más, algo quedó trabado. Aunque dejó un legado inmenso, el cual una vez que pase este dolor, hay que retomar, rever, resignificar y, por sobre todo, no olvidar”.
Antes de ir a su trabajo el viernes, su madre, “ricotera de toda la vida”, le mandó un mensaje “cortito que me dijo todo: 'Hijito. El Indio’. No necesité más para saber lo que estaba pasando”, recordó. En ese momento, compartió la noticia con su compañera y lloraron juntos.
“En todo ese caos de sentimientos, teníamos que seguir cada uno con sus obligaciones. Fue muy duro ese viernes, y sigue siéndolo hasta el día de hoy. Yo ya sabía que el día que el Indio no esté más, tenía que estar, dónde sea y cuándo sea, para despedirlo. Entonces, a partir de la noticia, empezamos a seguir el minuto a minuto de la información sobre su funeral, para organizar y poder estar”, contó Luca. Gracias al apoyo de sus familiares y compañeros de trabajo que “entendieron perfectamente lo que el Indio nos significa”, viajaron el domingo a Avellaneda.
“Fue un día de emociones muy fuertes, una mezcla gigante de tristeza y felicidad. Tristeza porque nunca hubiésemos querido estar ahí, creo que no era el momento, cada vez que tomábamos dimensión del porqué estábamos en ese lugar, era desolador. Pero a la vez, estar entre tanta gente, compartiendo los mismos sentimientos, escuchando su obra y abrazándonos, fue contenedor. No había mejor manera de pasar este momento que en tribu, esa tribu que lo amó, lo ama y lo amará toda la vida. Ese es el mensaje que más me quedó, el Indio no se murió, se fue físicamente pero está más vivo que nunca”.
Luca le dejó, al lado de su ataúd, una flor y una bandera con la inscripción ‘Nadie es capaz de matarte en mi alma. Gracias Indio’. En tanto, considera que Indio le dio a él “una vida de recuerdos”.
“Los Redondos son parte de mi vida, desde la cuna, hasta el cajón. No miento si digo que casi aprendí a leer con ellos, porque era poner un disco y leerme todas las canciones. Siendo niño era la cortina de nuestro día a día, siempre una canción de ellos había de fondo, era algo natural y propio de la rutina. De grande empecé mi camino, a entender o darle mi propio significado a sus canciones”.
Además, reconoce que tuvo el honor de verlo en Tandil, en 2016 y en Olavarría en 2017. Así mismo, sigue yendo a ver a Los Fundamentalistas, porque “las misas seguirán cada vez que ellos toquen, o que toque Skay o La Kermesse. Es algo que nada ni nadie podrá matar ni parar jamás. Una inmensa mayoría estamos atravesados por ellos y seguiremos manteniendo la llama bien prendida hasta el fin de nuestros días. ‘El que abandona, no tiene premio’".