REDES SOCIALES
Bolívar desde el sentir de César Terrera: “Donde el corazón siempre llega antes que el cuerpo”
César Terrera compartió una reflexión en sus redes sociales que tituló ‘El orgullo de ser bolivarense’, en la que describe a la ciudad como “el pueblo de todos” y “donde el corazón siempre llega antes que el cuerpo”. La publicación tuvo varias interacciones que demostraron que muchas personas se vieron identificadas con sus palabras.
César es un hombre vinculado a la literatura: en 2024 publicó su primer libro, 'Mi cortocircuito emocional'. En abril del 2023 inauguró la primera biblioteca al paso que construyó junto a su compañera y, una vez terminada, la colocaron en la plaza del barrio Anteo Gasparri de Bolívar, frente a la salita y en cercanías a la Escuela 502. Luego, replicó la actividad con internos de la Unidad Nº 17 de Urdampilleta y la segunda biblioteca fue instalada en la estación de trenes de esa localidad.
Días atrás, en sus redes sociales, publicó un texto que describe una experiencia que tuvo en Capital Federal. En un comercio fue consultado de dónde era y esa pregunta fue disparadora para reflexionar sobre Bolívar, la sociedad que habita en la ciudad y su sentir hacia el lugar que lo vio nacer.
El orgullo de ser bolivarense
Estaba de paseo en Capital Federal. Compré una gaseosa en un kiosco y, una piba joven, mientras me cobraba, me preguntó de dónde era.
-De Bolívar, le dije, con ese orgullo visible que te sube al pecho cuando nombras a tu pueblo.
-Ah… del pueblo de Tinelli”, respondió.
-Si jovencita, le dije, pero Bolívar es mucho más que eso.
Y entonces sentí la necesidad de explicarle, con calma y con el alma, lo que para mí significa mi pueblo.
Vengo de un lugar donde nos conocemos todos. Y si por esas cosas de la vida no conoces a alguien, seguro conoces a un hermano, a un tío o a una abuela. Porque en mi pueblo nadie es un extraño.
Bolívar es ese rincón del mundo donde los que se van siempre encuentran la forma de volver, o al menos conservan intacto el deseo de hacerlo.
Nosotros nos sentimos muy orgullosos de tener campeones nacionales de fútbol en el año1931, de haber tenido un intendente que dinamitó una ruta para que el agua no nos inundara, y de un pueblo entero que se plantó frente a la gendarmería como un ejército de padres protegiendo la casa. Aunque lamentablemente en esa gesta se nos fue Juan Carlos Bellomo, un funcionario municipal cuya muerte todavía nos duele y nos une.
Tuvimos al Gaucho Martínez Boero en el TC, al paisano Santos pedaleando, a Brenda Sardón remando contra viento y marea y a tantos otros…
Tenemos varios Héroes de Malvinas.
Tenemos el Parque Las Acollaradas, la Laguna San Luis, y la vuelta del perro más vigente que nunca.
Cuando suena la sirena, los que pueden siguen el autobomba, y los que no, llaman por teléfono para saber qué pasó, porque lo que le pasa a uno nos pasa a todos.
Cuando alguien nos representa, lo subimos al autobomba y lo paseamos por la avenida principal mientras toda la ciudad toca bocina, porque su logro nos pertenece a todos.
Los triunfos los festejamos en el mástil central.
Si alguien atraviesa un problema, no hace falta pedir ayuda. Las rifas, las peñas, las polladas, las manos y los abrazos aparecen solos.
Si te quedas sin yerba o sin azúcar, golpeas la puerta del vecino y él te da sin esperar devolución.
Las parrillas nunca descansan.
Septiembre, es un mes sagrado para nosotros, ya que esperamos por la exposición rural porque nos junta a todos: a los que están, a los que vuelven y a los que, aunque vivan lejos dejaron el corazón acá.
Bolívar es más grande que sus límites, tenemos pequeños pueblos que son nuestro orgullo.
Tenemos músicos y actores que los fines de semana se suben a escenarios improvisados, y actúan sin esperar plata a cambio, solo aplausos.
Todos saludamos al cura párroco, sin importar la religión que profesamos, porque el respeto es parte de nuestra identidad.
Los hinchas de Independiente y de Empleados de Comercio pueden gritarse los goles en la cara durante el partido, pero después se abrazan en un asado como si nada.
En mi pueblo te ordenan -Che, prepará el mate, incluso cuando uno anda apurado, porque en Bolívar el tiempo siempre se acomoda para hacer lugar a un encuentro.
Tenía que decirlo, porque tenía que defender a mi pueblo. Porque Bolívar no es el pueblo de una sola persona, es el pueblo de todos. De los que lucharon, de los que sueñan, de los que se fueron y de los que siempre vuelven. Bolívar no se explica: se siente.
Y finalmente, la miré fijamente a los ojos y le dije:
Bolívar es todo eso. Nuestro lugar en el mundo, donde el corazón siempre llega antes que el cuerpo.