martes 24 de febrero de 2026

INUNDACIONES

El presidente de CARBAP remarcó la importancia de las obras postergadas en el campo: “Va a volver a pasar”

Ignacio Kovarsky sostuvo que la situación hídrica es “de las peores crisis que estamos atravesando”.

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) presentó un informe actualizado sobre las inundaciones y dio cuenta que en septiembre había más de 2 millones de hectáreas afectadas, la producción se había perdido y la vida rural se paralizó. 

A través de informes que emite de manera mensual, la entidad alerta y reclama por la grave situación hídrica que atraviesa la provincia de Buenos Aires. En septiembre, advirtió que el problema no se detenía y que, “de no actuar con rapidez, las pérdidas serían cada vez mayores”. 

Según el texto, las lluvias ocurridas entre fines de agosto y la primera semana de septiembre agravaron una situación que “ya era sumamente crítica en gran parte de la provincia de Buenos Aires”. En marzo y abril, el epicentro de la inundación se concentraba en los partidos de Bolívar, 25 de mayo, Carlos Casares, 9 de Julio y parte de Hipólito Yrigoyen. 

Sin embargo, con las precipitaciones acumuladas en los últimos 60 días, el área afectada se amplió de manera alarmante: “hoy se estiman casi 1,5 millones de hectáreas comprometidas en el centro bonaerense y, si se contempla la totalidad de la cuenca del río Salado, el número supera los 2 millones de hectáreas con graves problemas de anegamiento o inundación. A eso hay que sumar aquella superficie que, si bien no está inundada o anegada, tampoco puede ser trabajada por falta de piso para la maquinaria o imposibilidad de acceso, por lo que la superficie afectada y que corre riesgos para la producción supera los 3 millones de hectáreas”.

El presidente de CARBAP, Ignacio Kovarsky se refirió a la situación en diálogo con Infobae y afirmó que es “de las peores crisis hídricas que estamos atravesando sobre todo por el tiempo que lleva. Provincia y Nación se enteraron un poco tarde pero esto empezó a fines de febrero y es cíclico porque nos hemos inundado en varias oportunidades. Eso es lo más triste: no entender que si no hacemos las obras de fondo que están postergadas hace tantos años, va a volver a pasar”.

 

 

Más adelante, Kovarsky sostuvo que la falta de infraestructura de parte del Estado dejó “no solo a los productores, sino a toda la comunidad rural totalmente abandonada”. Según explicó, los caminos rurales están intransitables y “no funcionan los escurrimientos que se habían hecho para los pueblos”.

También hizo hincapié en la paralización de las obras del plan maestro del Río Salado que empezó en 2002, tendría que terminar en 2015 y “todavía estamos charlando la etapa 4.2, que no es suficiente pero sí necesaria, lo tiene que hacer Nación y la Provincia tiene que hacer el Nodo Bragado, sino tampoco va a salir el agua”.

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