martes 24 de febrero de 2026

SIN FRONTERAS

Siete canciones con historias dedicadas a nuestras mascotas gatunas

“El más pequeño gato es una obra maestra”, dijo Leonardo da Vinci.

Pasa algo con los gatos y la música, si no como se explica que dos de los más grandes músicos argentinos se apodaran Gato: Leandro ‘Gato’ Barbieri y Astor Piazzolla, a quién sus amigos y allegados lo llamaban ‘Gato’.

Otro músico argentino, ya fallecido, lucía orgullosamente su apodo, el rumbero Gato Pérez, el de ‘Gitanitos y morenos’ que popularizó aquí en los 80’ Silvina Garré, (dicho sea de paso, compuso ‘Todos los gatos son pardos’).

 

 

Si serán importantes los gatos que hasta tienen una danza folklórica con su nombre. Según la región, el gato puede ser cordobés, polqueado, patriótico, cuyano, encadenado o con relaciones.

María Elena Walsh, compositora de excepción que transitó el folklore y el género trovadoresco, creó en su hermosa obra para niños un verdadero universo gatuno: está el gato Confite, que sufría un terrible dolor de muelas. Justamente fue su enemigo, el perro dentista, quién le recetó como cura un bombón de pescado, porque se apiadó del pobre Confite, que sentía la más grande de las penas, la tristeza gatuna. En su ‘Chacarera de los gatos’, María Elena habla acerca de tres morrongos que viajan a Tucumán con la intención de participar en un concurso de belleza para gatos, sin saber que era un concurso… para gato y chacarera. Luego declararían que “Tucumán es feo y triste porque el gato allá no existe”.

 

 

Un músico rosarino que es amante de los gatos (y los perros) es Litto Nebbia. Orejita, el gato de su niñez; Judicci, blanco, con cara de rusito; Ramoncito, de su estadía en México; y Lorenzo, todo un caballero, son sólo algunos de los gatos que el ex Gato tuvo a lo largo de su vida.

“Toda esta locura por los gatos no tiene nada que ver con el nombre de mi grupo de adolescencia - cuenta Nebbia en su biografía - Es cierto que a Ciro Fogliatta (mi compañero con el que formamos el grupo) y a mí nos gustaron siempre los gatos, pero a la hora de elegir un nombre para el grupo, surgió porque estéticamente nos agradaba y nada más. Es cierto que la figura del gato está relacionada con la noche, la bohemia, la libertad, su independencia, la astucia, la música y las siete vidas. Aun así, cuando me preguntan: ‘¿Por qué le pusieron Los Gatos…?’, respondo por nada en especial…”

 

 

A pesar de la declaración de Litto, está claro que había algo en su subconsciente dando vueltas con la cuestión felina. Su primer grupo, formado en 1963 fue The Wild Cats, que luego se argentinizó llamándose Los Gatos Salvajes. Nebbia grabó con el guitarrista Daniel Homer, el instrumental ‘Gato paseandero’, de su disco “Aire fresco” (2012)

Otro loco por los gatos fue Freddie Mercury. En 1985 lanzó su disco solista “Mr Bad Guy”, y escribió en la portada del álbum: “Dedico este disco a mi gato Jerry, también a Tom, Oscar y Tiffany, y a todos los amantes de los gatos de todo el universo. Los demás que se jodan”.

 

 

Pero años más tarde Mercury fue más lejos: publicó una canción dedicada a su gata en “Innuendo” (1991), el último disco de Queen en el que participó en vida. La canción se llama ‘Delilah’ y en ella Mercury habla de su gata favorita con adjetivos del calibre de impredecible, irresistible, inocente y manzana de mis ojos. Cuentan algunos allegados que Delilah estaba en la cama junto a Mercury cuando éste falleció en noviembre de 1991.

Jorge Luis Borges, uno de los más grandes escritores que nació en esta tierra, creador de bellos poemas que son música, fue un gran amante de los gatos. Escribió en ‘A un gato’, “No son más silenciosos los espejos ni más furtiva el alma aventurera / Eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos / Por obra indescifrable de un decreto divino, te buscamos vagamente / Más remoto que el Ganges y el poniente, tuya es la soledad, tuyo el secreto / Tu lomo condesciende a la morosa caricia de mi mano / Has admitido, desde esa eternidad que ya es olvido, al amor de la mano recelosa / En otro tiempo estás. Eres el dueño de un ámbito cerrado como un sueño”.

 

 

Pedro Aznar musicalizó ‘A un gato’ y lo publicó en “Caja de música” (2000), disco en el que Aznar le puso música a diez poemas de Borges.

Hay cientos de canciones dedicadas a los gatos, pero por hoy cerramos con ‘Year of the Cat’, canción de Al Stewart que le da nombre a su disco de 1976, producido por Alan Parsons. La canción está dedicada al comediante Tony Hancock, en cuanto al título de la canción y la frase del estribillo es obvia la alusión al horóscopo chino. 1975 fue año del gato (o conejo o liebre según los diferentes países en Asia o región en China).

 

 

Hay una bella versión de ‘Year of the Cat’ interpretada por Érica García, incluida en su disco “El cerebro” (1997). Érica respeta la música, pero cambia por completo la letra aportando una cuota de misterio: “Ella no puede pensar que es importante, no aclaró con Dios su forma de vivir, no sabe que ser feliz es un chispazo, no quiere saberlo / Él corre libre por la nada, ya sabe que uno es lo que quiere ser, él tiene mil vidas en ese cuerpo / Siete vidas te esperan en algún lugar de tu cabeza, siete vidas te esperan y cuándo, cuando las vas a buscar? / Sí, sos inmortal, sos inmortal…”

 

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