martes 24 de febrero de 2026

SIN FRONTERAS

El recuerdo de Los Cosos de al Lao, el trío conformado por Abel Álvarez, Norberto Paolone y Fernando Grismado

El grupo embelleció el panorama tanguero bolivarense.

Abel Humberto Álvarez nació en Espigas, vivía al lado del club, único lugar de esparcimiento por esos años. Cuando había baile el niño Abel se ubicaba en un lugar privilegiado y no se perdía ningún detalle de la actuación de la orquesta. Al compás del tango y cautivado por el bandoneón se hizo adolescente y comenzó a participar en las orquestas locales como la de Santa Cecilia que hizo muy buena campaña en la zona.

El destino, la vida o el tango hizo que Abel llegara a Bolívar y que aquí comenzara a tejerse la historia de Los Cosos de al Lao, conformado por Abel en bandoneón, Norberto Paolone en guitarrón y Fernando Grismado en la voz. El escenario del encuentro fue El Barco Pub, recordado lugar atendido por Grismado y Alicia Garmendia.

Fue en el año 2003 que Grismado abrió en Bolívar El Barco Pub, ubicado a metros de una de las esquinas más céntricas de la ciudad, Brown y Sarmiento, y que ya es parte de la historia musical de nuestra ciudad porque fue uno de los refugios para los artistas locales y regionales.

 

 

Cuenta Grismado: “Una noche de 2008 aparece un grupo de amigos y entre ellos había dos personas mayores que yo no conocía. A las cuatro de la mañana los muchachos querían seguir tomando y cantando y en un momento bajaron un bandoneón y una guitarra. Era la primera vez que tenía tan cerca estos instrumentistas haciendo tango, sentirlos vibrar de esa manera, me conmovió mucho escucharlo a Abel Álvarez tocar de la manera que lo hacía, y ver a Norberto Paolone con su guitarra hacer esas cosas que tiene el tango que lo hacen muy complejo de interpretar”.

 

 

Ahora ingresa en nuestra historia el guitarrista del trío, Norberto Paolone, de la generación de Abel y con una enorme trayectoria en su mochila: “Voy a incursionar un poco en lo que fue hace algunos años aquella ocurrencia de Los Cosos de al Lao, que como suele suceder, apareció como una idea soplada, tal vez, al calor de la amistad y de una noche compartida. Fue en el recordado El Barco Pub cuyo capitán era el morocho Fernando Grismado. Caímos por primera vez al local con el siempre recordado gordo Abel Álvarez y entre tango y tango instrumentales alguien le hizo el convite al patrón para que cante algo y así fue. Al terminar el tema surgió la sentencia del Gordo: ‘Pibe, largá un poco el folklore, vos tenés que cantar tangos. Profético el Abel, ésa fue la génesis de Los Cosos de al Lao”.

“Mi vinculación con la música comienza desde pequeño, tenía siete años y en casa apareció una guitarra y con eso, mi curiosidad hacia el instrumento - cuenta “Negro” Grismado -. Se escuchaba mucha música, no había cantidad pero sí variedad. Mi papá era camionero, siempre traía novedades y se iban amontonando artistas en un mueble que tenían mis viejos. En casa había un tocadiscos y un pasa magazine. En esos casetes enormes me encontraba con cosas del folklore, del tango, valses peruanos, canciones italianas y portuguesas”.

 

 

Grismado fue creciendo con esa amplitud musical, pero todavía no le había llegado la hora, no entendía la poesía, las metáforas y el lunfardo que hablan de un Buenos Aires que nunca había conocido. Lo suyo era el folklore, al margen que de adolescente en los fogones cantaba las canciones de Sui Generis, Serú Girán y Silvio Rodríguez, hasta esa noche que entraron al El Barco Pub, Abel y Norberto.

El trío se armó de un repertorio y comenzaron a mostrarlo en algunos escenarios locales. En el año 2012 debutaron en el festival Me Encanta Bolívar con el nombre Los Cosos de al Lao. “Fue una noche fantástica con un clima extraordinario ante quince mil personas - recuerda el Negro -. Fue impactante, subir a semejante escenario, hacer esto nuevo con semejante marco, lo disfruté muchísimo”.

 

 

Fue el pico más alto del trío, y a mediados de ese mismo 2012 Abel Álvarez se fue de gira al cielo tanguero, dejando una huella indisoluble en el tango bolivarense.

Tiempo después, Grismado y Paolone convocaron a Rubén Exertier para armar un trío, pero esa es otra historia.

El testimonio de Abel fue rescatado de un video publicado en Youtube, titulado ‘Homenaje a Abel Humberto Álvarez’, que realizaron Grismado y Paolone junto a “FoncyLacentre, la filmación fue de Tanguito Ugarte, y la locución de Pipo Cupertino, que interpreta una bella y sentida poesía de Ileana Paolone, una de las hijas de Norberto: ‘No temas bandoneón’.

 

 

Cerramos esta historia con el testimonio de Abel hablando de su ídolo:

“El tango es nuestro, es de acá y se hace con el corazón, casi no precisas tenerlo escrito. El arreglo del tango es más delicado, más sutil, requiere del músico una justeza muy depurada. En Buenos Aires nunca se perdió del todo el tango, hay grandes músicos todavía que integraban esos conjuntos: Néstor Marconi, Horacio Salgán, José Colángelo, Libertella, Stazo, pero yo toda la vida amé a uno, no solo me gustaba sino que lo quería: Aníbal Troilo, para mí fue el tipo que le puso más sentimiento, más calor a lo que es el tango como lo siente uno. Yo no soy hincha del tipo que toca las grandes variaciones a gran velocidad, me gusta aquel que le pone alma, cuore; y en eso, lo dicen los grandes músicos, el Gordo fue el que dobló la página, desde lo que antiguamente era el tango, hasta Troilo en adelante, fue el de la bisagra del tango, el que lo vistió de gala”.

¿Qué opinión tenés sobre esta nota?