SIN FRONTERAS
Tango Nuevo, el taller que fusiona salón con escenario e instruye Diego Sarchione junto a Natalia Garbulla
En el año 2016 Diego Sarchione formó El Club del Tango junto a Mariana Sardón Ladux, Belén Palacios, Gastón Blanco, Álvaro Ducasse y Clarisa Sardón, con sede en la sala superior del Teatro Coliseo hasta que llegó la pandemia.
“Tuvimos que cerrar el club, luego seguí solo con el tango y comencé a dar clases con Mariana en el Centro Navarro, éste es el cuarto año - dice Diego -. En este momento hemos juntado los talleres de adolescentes y adultos, y hacemos uno solo, pero tenemos pensado hacer algo con los jóvenes que sería otro día y en otro lugar”.
“Con Diego comencé a fines del año pasado, me había ofrecido el espacio paro dar clases, vengo con mucho aprendizaje haciendo seminarios. Comencé con el Taller para adolescentes, fue muy linda la experiencia, me sentí muy cómoda, y luego me incorporé al taller de adultos”, nos cuenta Natalia.
El taller tiene como título ‘Tango Nuevo’, Diego y Natalia nos explican el por qué del nombre: “El estilo que nosotros hacemos se llama ‘Tango nuevo’, que es una fusión entre el tango tradicional o de salón, que se baila en el lugar, no hay patadas ni saltos, tampoco figuras; y el tango de escenario o el tango estilizado, que es el que se vende al mundo, con figuras, saltos y trucos porque estás bailando para un público”. (Diego)
“Es una fusión entre las dos cosas y la idea es enseñar para que puedan bailar en una milonga y compartir con otros, pero también para que mañana se pueda hacer alguna presentación o algún show”. (Natalia)

Ante el interrogante de si es fácil bailar el tango, y cuánto tiempo lleva aprender a bailar, Diego contesta: “El tiempo que te lleva bailar el tango es inversamente proporcional al tiempo que vos le dedicas a las ganas de aprender. Hace dieciocho años que estamos con el tango y todavía seguimos aprendiendo. Como instructores tenemos el objetivo que cada alumno que ingresa en el transcurso de año pueda bailar un tango del principio al final, una vez que arrancaste estás metido con el tango y eso va a ser así toda la vida”.
“Es un mundo a descubrir, un lenguaje nuevo, el tango te invita a seguir descubriendo cosas, siempre hay un desafío. - dice Natalia -. Es importante que la gente se anime, que empiece a conocer este nuevo lenguaje para compartir, porque es hermoso y es nuestro. Acá en Bolívar no está tan difundido y la gente necesita un espacio para escuchar, bailar tango y expresarse”.
Fernando Mendiburu, compañero de baile y en la vida de Natalia aporta: “Una de las primeras consignas es escuchar tango, mañana tarde y noche. No es tan difícil bailar tango, depende con quién te juntes y de la información que recibas. Por ejemplo: no se puede salir bailando con figuras si no sabes caminar”.
Stella Apesteguía, alumna del taller, escuchaba desde muy chiquita a su madre cantar el tango y siempre estuvo enamorada del 2x4, y es por ese motivo que ingresó al taller. “No te digo que aprendí a bailar porque es muy difícil, pero paso un rato lindo y me conecto con todo el grupo - acota -. Es que cuando escucho el tango se me pone la piel de gallina. Siempre me gustó el baile, pero el tango era algo pendiente. Cuando empecé dije: ‘No, qué difícil es esto’, pero trato de hacer lo mejor posible. Vengo a pasar el rato, a divertirme, como quien dice desenchufarme, así que encaro nomás, no es que me dé vergüenza”.
A sus veinte años Maricel Barbero, que también concurre al taller, partió hacia Buenos Aires a estudiar y fue allí que comenzó a tomar cursos de tango y bailar en los clubes. Luego formó una familia y por el compromiso del trabajo y el estudio dejó el tango hasta su regreso a Bolívar en 2012, que comenzó a tomar clases con Fabricio Real. “Y acá estamos, retomando el año con el tango, que se convierte en pasión cuando uno empieza a sentirlo - cuenta Maricel -. El año pasado hicimos una presentación en el teatro y cumplimos el sueño de estar ahí arriba bailando. Diego fue armando la coreografía y nos fuimos adaptando, no bailo como los profesores que bailan divino, pero fue maravilloso estar ahí bailando los tangos que nos gustaban”.
El viernes pasado el Taller realizó una cena con la participación de la cantora Belén Palacios, y por supuesto que hubo lugar para bailar tango y también folklore. “Acá en Bolívar todavía estamos un poco flojos con el tema de las milongas, pero vas a Olavarría, Azul, Tandil, y es impresionante la cantidad de lugares para bailar que hay, ni hablar de Buenos Aires, La Plata y Mar del Plata dónde hay una onda nueva de tango y de milongas”, dice Diego.

“A fin del año pasado decidimos ir a bailar a la plaza del Skate Park, para que la gente empiece a conocer de qué se trata y a escuchar y ver bailar el tango – cuenta Natalia -. Fue una manera de mostrar en un espacio público que se baila tango, se acercó gente curiosa que miraba y escuchaba. Esto era abierto al público y la idea fue juntarnos para compartir conocimiento y generar una milonga popular en Bolívar”.
Otro tema que surgió en la charla fue los roles de la pareja de bailarines, que desde sus inicios el hombre ‘lleva’ a la mujer, y surgió la pregunta si hoy la mujer puede conducir al hombre.
“Hoy se utiliza mucho cambiar los roles, la mujer puede conducir y el hombre ser conducido”, aporta Natalia; y por su parte Mariana dice: “En los Mundiales de tango se han presentado parejas femeninas, también masculinas, y acá en el taller hay gente que se anima a cambiar los roles y una de las chicas prefiere el rol del conductor”.
El Taller ya comenzó sus actividades en el Centro Navarro, situado en Venezuela 166. Las clases se llevan a cabo los miércoles de 20 a 21.30 horas, y hay libertad para continuar bailando un rato más.