SIN FRONTERAS
Un encuentro con Miguel Ángel Vázquez, su mundo musical y su actualidad con el Ensamble Coral San Carlos
“Hay un dicho que dice que uno es del lugar donde se crían sus hijos, y yo elegí Bolívar para criar a mis hijas, porque ellas tenían cinco y seis años cuando vinimos a vivir acá”, nos cuenta Miguel, que ya hace veintiséis años que está afincado en Bolívar con su familia. Anteriormente habían probado en San Rafael, Mendoza, pero el destino fue Bolívar.
Miguel creció mimado por su abuelo Alfredo, amante del tango y por su abuelo Francisco, que le gustaba el folklore, y recuerda que el abuelo Alfredo le subía a una mesa para que cante tangos.
“En el colegio donde me eduqué había una monjita que nos daba música, cuando se jubiló apareció un muchacho de diecinueve años que revolucionó la clase con su pasacasete, nos hacía escuchar King Crimson, Hermeto Pascual, Yes, cosas loquísimas, nos encerrábamos en un sótano y cantábamos temas de Carpenters y de Irene Cara. Fue una revolución que incluyó a mis amigos y cuando terminamos la secundaria continuamos juntos hasta el día de hoy cantando en un coro que se llama Coda”.

En Buenos Aires, Miguel no alcanzó a terminar sus estudios en el Conservatorio, pero daba clases, dirigía coros, tenía una banda de jazz y un cuarteto con repertorio de temas de café concert. Ya en Bolívar comenzó a dar clases de música en el Colegio Cervantes y el Jesús Sacramentado, luego hizo el profesorado de matemáticas.
“Lo que más atesoro de aquel momento es haber acompañado a Los Aparceros - dice Miguel -. Vinieron a buscarme, yo estaba enfermo y desde la cama les ayudaba a pulir algunas cosas de todo lo hermoso que hicieron en ese momento. Y ahora los miro a Raúl (Chillón) y a Diego (Peris) y me apasiona verlos. Los recuerdo arriba del escenario del Canta Bolívar 2000, y luego ese mismo año fuimos a Buenos Aires a cantar a una peña que cerró La Sole”.
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Un día de 2016 Miguel Vázquez tuvo un encuentro fortuito con Fernando 'Negro' Grismado, Miguel lo había visto cantar, también conocía a Alicia Garmendia que hacía teatro, y le ofreció hacer juntos un musical basado en el tango.
“A los dos días Alicia me llamó para decirme que ya estaba haciendo la obra - recuerda Miguel -. Así nacieron las dos obras de teatro que se llamaron 'El conventillo La Catalana', que era una historia alrededor de dos guapos que cantaban tangos. Después de hacer las dos obras de 'El conventillo La Catalana', nos mudamos al folklore e hicimos tres obras de 'Estación La Ulogia'. Ver el teatro Coliseo lleno de gente, riéndose y disfrutando fue una de las experiencias más gratificantes que he tenido. Ahí estaban Hernán Caraballo, Norberto Paolone, Rubén Exertier, Juan Pablo Moura y Agustín Rusillo”.
En 2018 Miguel y Fernando Grismado formaron Raíces, agrupación que desplegaba el repertorio folklórico. Las voces de Miguel y Fernando estaban acompañadas de talentosos músicos, dos Misterio Swing: Renzo Martínez (violín) y Agustín Rusillo (bajo); y Emilio Rusillo (percusión), Juan Pablo Moura (guitarra), también participaron Pablo López Ponce (piano) y Chiqui Chávez (flauta).
“Fernando y yo tenemos dos tonos de voz muy distintos, él es barítono con unos bajos muy profundos y con potencia, y yo soy todo lo contrario, muy agudo, entonces logramos una mezcla interesante. Pudimos amalgamar esas dos voces y con la banda que teníamos imagínate, sonábamos bien”.
En los recitales de Raíces, Miguel cantaba pero también le brindaba un contexto didáctico a cada canción. “La pedagogía es parte de mí, es mi profesión y por defecto, cada vez que vamos a un concierto necesito hacer pedagogía, contar de qué se trata”, explica.
El último recital brindado por Raíces fue el año pasado en Camarón Bubba, pero ha quedado una puerta semi abierta para el regreso.
Miguel tenía diez años cuando comenzó a cantar en el coro de la escuela junto a Adelina, la que sería en el futuro su compañera de vida. “Ahí empezamos a cantar y hasta el día de hoy seguimos cantando, lo coral siempre estuvo presente en mi vida, en lo que más nos preparamos fue en música clásica, medieval, cantamos repertorio del Renacimiento, barroco, impresionismo, neoclásico, romanticismo alemán y un montón de cosas”, enumera Miguel, entonces no fue sorpresa que cuando en 2022 le invitaron a dirigir el Ensamble Coral San Carlos, haya abordado música clásica del siglo XV y siglo XVI.
“El repertorio dónde me siento más cómodo es el que pasa por toda la historia de la música clásica, no quiere decir que no vamos a hacer otras cosas, pero uno descubre que hay sonoridades, maneras, idiomas, contextos que hacen que la música se cante de una forma o de otra. Por ejemplo: hacer entender que una canción del Renacimiento español del siglo XV no se canta igual que una canción del barroco del siglo XVII. Ahora estamos cantando en latín, en francés y en italiano, y el año que viene vamos a cantar en alemán, eso es interesante, a mí me desafía”, dice Miguel entusiasmado.
Miguel Ángel Vázquez tiene muchos proyectos musicales: con el Ensamble Coral San Carlos ya tienen fecha para un concierto, el 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, en la iglesia Santísima Trinidad presentando obras del Renacimiento español y estrenando dos obras del Renacimiento italiano, y también quiere revivir Raíces.
“Para el año que viene me gustaría hacer barroco, también Mozart, y me gustaría hacer Romanticismo alemán con Schumann, Schubert y Mendelssohn, y también Beatles”, enumera Miguel Vázquez y cuenta que tiene guardados arreglos para el coro de temas de Queen, Eagles, Carpenters y hasta Metallica, y tiene planeado incluir una agrupación de músicos como acompañamiento. “Hoy lo pienso, lo fantaseo y me ocupa la cabeza pensando que ojalá lo podamos hacer”, cuenta entusiasmado Miguel.