¿Necesitamos carne para vivir?
Día del Veganismo: un estilo de vida que está lejos de ser una moda
Este 1° de noviembre se considera el Día Mundial del Veganismo. Muchas personas piensan que ser vegano es una moda del último tiempo, pero es en el año 1847 cuando se funda la Sociedad Vegetariana (Vegetarian Society) en el Reino Unido, que comienza a hacer campañas por cambios en la dieta y a otorgar licencias para que productos veganos y vegetarianos puedan ser comercializados.
En aquella época ya había debates sobre tipos de vegetarianismo, que se diferenciaban según los alimentos de origen animal que se elegían consumir. En la actualidad podemos distinguir diversas clasificaciones: veganos, que son quienes no consumen ningún alimento que provenga de animales; ovolactovegetarianos, que consumen huevo y lácteos; ovovegetarianos, que consumen huevos; lactovegetarianos, que consumen lácteos; vegetarianos, que no consumen carne ni derivados pero sí otros productos de origen animal; y flexitarianos, que son vegetarianos flexibles ya que a veces optan por consumir carnes.
A lo que el veganismo refiere, en realidad, es a la adopción de un estilo de vida más que un estilo de alimentación, porque no solo se excluyen alimentos sino que se deja de consumir todo producto que provenga de animales, como la ropa, el calzado, la cosmética u otros productos asociados. Las personas que adoptan estos hábitos consideran que los animales merecen ser respetados.

Quienes eligen el veganismo como estilo de vida se niegan a participar de la explotación de animales y luchan para acabar con prácticas que hacen que estos sufran y mueran a raíz de ciertos intereses del ser humano. Esto último se describe y vincula a un término: el especismo, que refiere a la creencia de que los humanos son más valiosos que otras especies y por lo tanto, todo debe estar a nuestro servicio.
Sucede que comer carne forma parte de nuestro sistema de creencias, está normalizado y legitimado, de hecho tenemos una educación especista, a través de la desindividualización de los animales o mismo a través del lenguaje (por ejemplo al tratar de forma peyorativa a un ser humano cuando le decimos burro, cerdo o rata), entre otras. Son pequeñas acciones que refuerzan la supremacía del hombre por sobre otras especies, sumado a la falta de conocimiento en relación a la obtención de productos animales como cuero, leche, carne y a sus consecuencias en términos medioambientales.
A lo conceptual se le suman las falsas creencias de que una dieta sin lácteos o carnes es deficitaria, lo que necesitamos para cubrir nuestras necesidades biológicas son nutrientes y estos se encuentran diversificados en varios grupos de alimentos, encontramos una gran riqueza nutricional entre las legumbres, semillas, frutos secos, pseudo-cereales, vegetales de hoja verde, coles y algunos derivados de los mismos (como harinas, tofu, bebidas vegetales, etc).
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Cuando se lleva a cabo un estilo de alimentación vegano o vegetariano en cualquiera de sus formas, mientras esté bien planificado y sea a base de plantas puede presentar grandes beneficios para la salud. Siempre se recomienda recibir apoyo profesional de nutricionistas especializados y actualizados para organizar este tipo de dieta, ya que los alimentos de origen vegetal presentan algunos componentes que hacen que la absorción de los nutrientes sea menor y para esto, deben activarse y tomarse algunas consideraciones de consumo y suplementación, como es el caso de la vitamina B12, que debe consumirla toda persona que ingiera carne menos de 3 veces por semana.
Seguir este patrón alimentario (correctamente administrado) puede ser totalmente seguro y cubrir todos los nutrientes necesarios en cualquier etapa de la vida, en el deporte o el embarazo, de hecho, la alimentación basada en plantas se reconoce como una estrategia efectiva y segura para la prevención y el manejo de dislipidemias, hipertensión arterial, resistencia a la insulina, diabetes, enfermedad cardiovascular, diverticulitis y cáncer. Dichos beneficios son atribuidos a la alta ingesta de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas y alimentos integrales (que aportan compuestos antioxidantes, antiinflamatorios, fibra, grasas de buena calidad, vitaminas y minerales), y a la reducida ingesta de grasas trans y saturadas, carbohidratos refinados, colesterol, sodio y azúcares, todos componentes que suelen estar presentes en una alimentación convencional a base de alimentos procesados, donde muchas veces prima el consumo de carne (principalmente roja).
En este marco, ocurre que cuando una persona comienza a excluir algún grupo de alimentos de su alimentación es muy señalado. Lo que se debe tener en cuenta al hacer un cambio en la alimentación es que nada reemplaza una consulta nutricional, donde se puede aprender a fermentar y germinar para mejorar la biodisponibilidad de nutrientes, combinar alimentos para darle mayor diversidad a los platos, hacer los reemplazos pertinentes y explorar desde la creatividad y experimentación.