miércoles 8 de abril de 2026

El dúo más mentado: Rubén Exertier y Norberto Paolone

El dúo más mentado: Rubén Exertier y Norberto Paolone
El dúo más mentado: Rubén Exertier y Norberto Paolone
martes 14 de febrero de 2023

Por Mario 'Chiqui' Cuevas. Los dos son referentes de nuestra música. Rubén Exertier nació en el campo, a treinta y cinco kilómetros de Bolívar y de muy niño se abrazó con fervor al bandoneón; Norberto Paolone nació en Monte Grande, y creció con la década de oro del tango y el boom del folklore.

“Yo vivía en el campo y en mi familia no había nadie que hiciera música, pero tenía cuatro, cinco años y le pedía a mis viejos un bandoneón“ -cuenta Rubén-. Escuchaba el Glostora Tango Club en la radio. Recibí mi primer bandoneón a los seis, prestado por una familia amiga y ahí empecé. Norberto tuvo la posibilidad de ver todas esas orquestas en Bueno Aires, pero yo no, estaba en el medio del campo”.

Norberto llegó a Bolívar en 1989, y aquí lo esperaba… el tango. “En la década del 60 y el 70 hubo un rebrote del revisionismo -recuerda-, empezó con la literatura, se trasladó a la poesía y lógicamente, a la música. Comenzó un auge del folklore con grupos y solista como Daniel Toro, y entonces era como que había hacer folklore casi por obligación, salvo en algunos reductos en Capital. Cuando llego a Bolívar en 1989 comencé a relacionarme con la gente y Oscar Gallo me dice: ‘te voy a presentar un hombre que toca el bandoneón’, y yo dije justo, nunca toqué con un bandoneonista. Me encontré con Rubén, para mí era una asignatura pendiente desde mi niñez. Mi papá, que fue bailarín de tango, mientras se afeitaba yo lo escuchaba cantar los tangos que bailaba, por ejemplo ‘Mis amigos de ayer’. Él frecuentaba las milongas y en esos años el repertorio era mitad tango y mitad jazz”.

Fotos: Alicia Garmendia / Leonardo González

Nuestro Jorge Riccio

En la charla con Rubén y Norberto era inevitable que apareciera la figura de Jorge Riccio, el máximo exponente bolivarense del bandoneón. Dice Rubén: 

“Yo lo conocí a tu papá (Mario Jesús Cuevas), nosotros veníamos del campo y a veces nos quedábamos en el Hotel Español, de Cuevas y Maíz. Tu padre era fanático de Jorge Riccio, y él me decía: ‘Escuchalo, no para tocar como él, pero seguí estudiando y vas a ver que se aprende el bandoneón’. El primer tango que me enseñaron fue ‘El garrón’, luego aprendí ‘9 de Julio’, ‘Felicia’. A mis catorce años comencé a ir al 11 de Julio, que era una confitería que funcionaba arriba del cine y ahí tocaba Riccio con Mario Rossi y Cacho Borzillo. Me ubicaba en un rincón bien oscuro, escuchaba tres o cuatro tangos y me iba. Tengo un recuerdo tan claro cuando Jorge tocaba ‘Quejas de bandoneón’, con Norberto hemos escuchado un montón de bandoneonistas, pero el sonido que sacaba Jorge en esas variaciones… era un cristal como sonaba su bandoneón, y era su forma de tocar, podía tocar con otro bandoneón y sonaba igual, tenía una forma tan limpia de ejecutar el instrumento. Leopoldo Federico lo escuchó y no podía creer que un músico del interior tuviera ese nivel”. 

Están de fiesta los Cosos de al Lao

Abel Álvarez había nacido en Espigas y llegó a nuestra ciudad portando bandoneón, en una ciudad como Bolívar era inevitable que se juntaran Abel y Norberto, y fue el espíritu del tango quién los llevó a El Barco Pub, recordado lugar atendido por Fernando “Negro” Grismado.

“El Negro era un cantor de folklore desde su adolescencia - recuerda Norberto -. Una noche fuimos y estaba cantando un tema folklórico. Cuando termina el Gordo le dice: ‘Pibe, ¿por qué no te dejás de embromar con el folklore?, vos tenés que cantar tango. Canta folklore también, pero con esa voz tenés que cantar tangos. Al comienzo Fernando lo tomó con cierto temor y decía: ‘Las cosas del folklore las conozco, pero el tango…’, pero entre el sonido del bandoneón, que es un instrumento de lo más inspirador, y algunos detalles que uno a fuerza de haber vivido y escuchado tanto le sugería, se fue haciendo. Cuando se dio cuenta de algunos trucos que tenía el tango ahí se despachó”.

Así comenzaron a armar algunos temas. Ese año, 2012, fueron convocados para participar en Cantabolívar. “¿Y con qué nombre vamos?, nos preguntamos, y le pusimos ‘Los cosos de al lao’” (tango de Marcos Larrosa y José Canet). 


https://youtu.be/DUAAV_oMzPo

Un tal Rodolfo Mederos

Rubén, que fundó la agrupación folklórica Piedra Azul junto a Oscar Gonzalo, y su hijo Franco en percusión (luego ingresaría Pipo Cupertino con su portentosa voz), tomó clases con Rodolfo Mederos, y en agosto de 2022, cuando el fundador de Generación Cero se presentó en Bolívar se dio el gustazo de tocar junto al maestro a dos bandoneones, el tango ‘El motivo’.

“Conocí a un bandoneonista de Quilmes que nos venía a visitar cada tanto -recuerda Rubén -, un día me hizo tocar un tango, y luego de repetirlo me dijo: ‘en esta parte el bandoneón se te queda sin aire. Está bien lo que hacés, pero falta pulir, falta algo, tenés que ir a aprender con un bandoneonista de Capital. Tiempo después mi hija Viviana se comunicó con algunos músicos y conseguimos conectarnos con Mederos: me cambió la forma de tocar, y de pensar. Me decía: ‘técnicamente está bien lo que tocás y cómo lees la música, pero yo tengo que tratar de sacar lo que vos tenés adentro, ese sonido personal que tiene guardado cada músico en su interior y ese sonido pasarlo al bandoneón”.

La pandemia

La pandemia trajo consigo el horror, el encierro… y el streaming, afectando a todes, también a nuestro querido dúo. “Nos tiró un poco para atrás porque la magia del escenario tiene mucho que ver, vos subís al escenario y te encontrás con ese público y como que es infaltable - detalla Norberto -. Entonces a la hora de hacerlo virtual falta algo, no tenés a quién dirigir lo que estás haciendo. Algunos dicen tenés menos presión, pero yo estoy acostumbrado al público”.

“Cuando hicimos el streaming en el Club Marta con María Alzueta ensayamos a la tarde y salió todo bárbaro - aporta Rubén -, pero cuando esa noche terminamos el primer tema sentí como un vacío, nosotros nos costaba seguir. María habló entre tema y tema y funcionó todo bien. Al mismo tiempo, con el streaming tuvimos la posibilidad no solo de llegar a nuestra ciudad sino a muchas provincias”.

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En ese 2020 pandémico Rubén también participó con un quinteto en la grabación de un video de una versión de ‘Fuga y misterio’, de Astor Piazzolla. Allí estaban: Rubén y su hijo Franco en percusión (desde Bolívar), Franco Panzini en guitarra (desde La Plata), Juan Fernández Rossi en contrabajo y María Rojas en violín (desde Bahía Blanca). El video los realizó el bolivarense Luis Rojas, alumno de Rubén, compositor, documentalista e integrante de la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca.

Tinta Roja en el gris del ayer 

En 2018, participando de una peña en Barrio Casariego el dúo se encontró con Ruper Palavecino que les propone armar algo. Junto con Viviana Exertier se ponen mano a la obra y es así que convocan al cantor José Marchetti. Arman el debut del trío en el salón de Cultura y deciden titular el espectáculo, ‘Tinta Roja’, inspirándose en el tango de Sebastián Piana y Cátulo Castillo. “La tarde del debut nosotros estábamos probando sonido y lo veíamos a Jorge Fernández (Director de Cultura) que seguían poniendo sillas y más sillas - recuerda Rubén -, y le dije: ‘Si vos llegas a llenar este lugar, mañana voy al monumento a San Martín y me pongo a tocar solo’. Terminó la noche, y al otro día Jorge me dice, bromeando: ‘¿A qué hora vas a venir al monumento?’”.


https://youtu.be/vfP-kETBGts

La actualidad

Nuestro dúo más mentado sigue en plena actividad: participan de las movidas que organiza Dirección de Cultura en el Centro Cívico, en las obras teatrales-musicales que realiza Alicia Garmendia; Rubén acompaña asiduamente al cantor hendersonense Marcos Tamborenea, y ya ha entrado en proceso de edición el material de un documental que Miki Francisco y Nico Ruíz han realizado sobre su figura y su bandoneón. 

Nos despedimos de Rubén y Norberto parafraseando al gran Enrique Cadícamo: “Era el dúo más mentado que pudo haber caminado por esas calles de Bolívar…”

Foto de portada: Mariela Morante