2026-11-06

SIN FRONTERAS

Ramillete de artistas que crearon canciones inspiradas en obras literarias

Es apasionante rastrear el origen de algunas canciones que nos direccionan a títulos y autores que muchas veces no conocemos y que nos llevan a visitar mundos insospechados.

Charly García compuso ‘El fantasma de Canterville’ inspirado en el cuento de Oscar Wilde. La canción fue grabada por la agrupación Porsuigieco y más tarde León Gieco se haría dueño de ella, a tal punto que le daría nombre a su disco editado en 1977. “El fantasma de Canterville es el cuento de Oscar Wilde - recuerda Charly - que me había impresionado mucho cuando lo leí de chico en una historieta, súper bien dibujado, transmitía muy bien la idea: un pobre fantasma, que había asustado durante toda la eternidad a la gente y ya no le daban bola. La compuse en la casa de María Rosa Yorio. Un día caché ‘El fantasma de Canterville’ en la tele, una película horrible pero que me hizo recordar la historia”.

 

 

Los Abuelos de la Nada, la agrupación de Miguel Abuelo, tomó el nombre de una frase de ‘El banquete de Severo Arcángel’ de Leopoldo Marechal, quien hace decir a uno de sus personajes: “Padre de los piojos, abuelos de la nada”.

Fito Páez confiesa en los créditos de “Ey” (1988), que ‘Polaroid de Locura Ordinaria’ está inspirada en el cuento ‘La chica más guapa de la ciudad’ del escritor norteamericano Charles Bukowski.

 

 

‘Uno, dos, ultraviolento’ de Los Violadores, está escrita a la sombra de ‘La naranja mecánica’ de Anthony Burgess. En la canción se emplean términos en nadsat (una jerga que hablan los adolescentes en el libro) y en el coro el vocalista dice: “¿Y ahora qué pasa, eh?”, como en el inicio de algunos capítulos de la novela.

El grupo español La Unión compuso ‘El hombre lobo en París’, basado en el cuento de Boris Vian, ‘El lobo hombre’. Luis Eduardo Aute en su hermosa canción ‘Vailima’ (“Fuga”, 1981), pinta un escenario de aventuras en los mares del sur y cita a Robert Louis Stevenson (‘La isla del tesoro’), Daniel Defoe (‘Las aventuras de Robinson Crusoe’); Joseph Conrad (‘Lord Jim’) y Herman Melville y su inmortal ‘Moby Dick’. “Veríamos junto a las olas a Daniel Defoe bebiendo con John Silver un barril de viejo ron, a Robert Louis Stevenson con una leve tos jugándose a Maureen O'Hara al dominó con Robinson…”, canta Aute en una de sus estrofas.

 

 

 Además de ser músico, Sting ostenta el título de profesor de literatura. Su profesión se reflejó desde temprano en su carrera musical. En The Police, compuso ‘Don't Stand So Close To Me’ (“Zenyatta Mondatta”, 1980) inspirado en ‘Lolita’, del escritor ruso Vladimir Nabokob; ‘Moon Over Bourbon Street’, en ‘Entrevista con el vampiro’ de Anne Rice; y le dedica un disco completo, “Ghost In The Machine” (1981), a Arthur Koestler, propulsor de diferentes teorías de la parapsicología que incluían la percepción extrasensorial y la psicoquinesis. En ‘Wrapped Around Your Finger’ “Synchronicity” (1985), el título hace alusión a otra obra de Koestler, Sting cita un mito griego sobre Escila, un monstruo con figura de perro de seis cabezas que personifica un escollo del estrecho de Messina y Caribdis era el remolino de dicho estrecho situado frente a la roca de Escila.

 

 

La obra de J.R.R. Tolkien ya era importante antes que apareciera la saga de ‘El señor de los anillos’ en el cine. Sus libros inspiraron muchas obras musicales, Led Zepellin es un claro ejemplo. Se hallan varias referencias a la más famosa de las novelas del escritor británico en canciones como ‘Ramble On’ (“Led Zeppelin II”, 1969). La pastoral ‘The Battle of Evermore’, fuertemente influenciada por ‘El Señor de los Anillos’, y la rockera ‘Misty Mountain Hop’, también del álbum “Led Zeppelin IV” (1971), hace referencia a otro libro de Tolkien, ‘El Hobbit’.

No es de extrañar que un amante de la poesía como Jim Morrison convenciera a sus compañeros a bautizar a su banda como The Doors tomado precisamente de ‘The Doors of Perception’ de Aldous Huxley, un estudioso de la parapsicología y la filosofía mística. El título de esa novela proviene a su vez de un poema de William Blake cuya letra reza: “si las puertas de la percepción fueran purificadas, el hombre podría ver las cosas como realmente son: infinitas”.

 

 

El inglés Paul Bowles escribió en 1949 ‘El cielo protector’, novela que tiene como escenario Tánger, Marruecos, lugar que eligió Bowles para vivir parte de su vida. La acción transcurre entre el desierto exterior y la tormenta interior de los protagonistas, dos neoyorkinos que visitan el desierto de Sahara. Bernardo Bertolucci filmó una excelente película basado en el libro, y en cuanto a música, Sting escribió  ‘Tea in the Sahara’ en época de The Police (“Synchonicity”, 1985); los King Crimson grabaron la instrumental ‘The Sheltering Sky’ en “Discipline” (1981) y Litto Nebbia incluyó ‘El cielo protector’ en su disco “El hombre que amaba a todas las mujeres” (1997): “Este cielo azul no tiene fronteras / aunque no amanezca ni salga la luna / Puede transitar por cualquier lugar de Copacabana, ir hasta Floresta, Saigón o Leblón…” dice parte de la letra.

La agrupación The Alan Parsons Project, integrada por Alan Parsons y Eric Woolfson, inició su periplo con dos discos conceptuales basados en dos libros: “Tales of Mistery and Imagination” (1976), sobre el libro de cuentos de Edgard Allan Poe y “I Robot” (1977), sobre la obra de Isaac Asimov, que desplegaba todo un argumento alrededor de robots inteligentes.

 

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