CONTEXTO
Caso Nadia: los detalles que faltan y el juego libertino de las conjeturas
El doloroso caso de Nadia Montañez hallada sin vida a los 39 años en el acceso a Bolívar ha disparado un sinfín de especulaciones sobre el accionar de las autoridades.
En un contexto en el que la anarquía de las redes sociales permite precisamente el juego libertino de las conjeturas, el hallazgo del cuerpo de la infortunada mujer se produjo bajo protocolos basados en la formalidad, el compromiso y la conducción de la Justicia y la faz operativa de las fuerzas de seguridad.
El hecho objetivo del hallazgo no deja dudas. Y quienes discuten un hecho objetivo no lo hacen con un argumento claro ni definido. Solo abren el submundo de las hipótesis en una comunidad que puede motivarse en la fatiga de las desapariciones y los asesinatos cometidos en Bolívar en los últimos años.
El vecino tiene derecho a informarse pero también a opinar siempre y cuando las dudas sobre el caso estén debidamente fundadas.
Hay detalles. La última vez que se la vio a Nadia con vida fue el 1º de enero y la autopsia arrojó que su muerte databa desde ese mismo día o cerca de ese mismo día.
El punto flojo del que puede tomarse parte de la comunidad que se expresa es la versión que señala que a Nadia se la había visto en Olavarría unos días después del año nuevo. Esa referencia puede haber embarrado la transparencia de la investigación. Pero al dato había que investigarlo. No más recordar que con el histórico Caso Pomar, las fábulas, aquellos relatos imaginarios llegaron hasta Neuquén.
Los Pomar estaban ahí nomás y Nadia también. Puede pasar aunque no deba pasar.
La investigación no está cerrada hasta tanto se conozcan pericias complementarias que tal vez no modifiquen la carátula de averiguación de causales de muerte.
Los apuntes sólidos de la pesquisa confirman el tiempo de la data de muerte; se descarta que el cuerpo haya sido plantado en el funesto sitio del hallazgo y la presencia de blísteres con medicación junto a la occisa dan cuenta de que podrían haber provocado el triste desenlace.
Un párrafo aparte para las declaraciones de la familia. De su madre Adriana. Todos debemos acompañarla en su pedido y en su voluntad intrínseca de saber un poco más sobre lo que pasó.
Es un derecho humano, único e intransferible. Todos con Adriana y con una familia que espera más detalles y explicaciones.