2025-11-23

LA HISTORIA DE OMAR DINELLI

Urdampilleta: a 50 años del secuestro del cura del pueblo en plena ceremonia religiosa

Omar Osvaldo Dinelli cumplió tareas pastorales en la parroquia Cristo Rey entre abril de 1974 y noviembre de 1975, cuando un grupo de militares irrumpió en una actividad religiosa y se lo llevó detenido. Su historia fue reconstruida por un grupo de estudiantes y docentes en el año 2005.

Este 23 de noviembre de 2025 se cumplen 50 años del secuestro del sacerdote Omar Dinelli, por parte de un comando militar mientras celebraba junto al pueblo de Urdampilleta las fiestas patronales. Cumplía sus tareas pastorales en la parroquia Cristo Rey desde abril de 1974. Tras ser liberado en octubre de 1976, se exilió en Francia, donde vive actualmente con 83 años. Su historia fue reconstruida por un grupo de estudiantes y docentes en el año 2005.

 

Sus primeras experiencias como sacerdote (1965-1973)

Omar Osvaldo Dinelli nació el 5 de mayo de 1942. Recibió su ordenación sacerdotal el 6 de mayo de 1965 y celebró su primera misa en la localidad de Chillar, de donde es oriundo y en cuya zona vivía su familia, bajo el lema: “Para servir a los hombres, mis hermanos”. Entre 1965-1975 ejerció su tarea sacerdotal en parroquias de Las Flores, Roque Pérez, Sierra Chica, Olavarría y Urdampilleta. Retomando la experiencia de los “curas obreros” de Francia y Holanda, Dinelli se propuso conjugar la tarea pastoral con el trabajo manual; así, en Roque Pérez y Sierra Chica trabajó como albañil en la construcción de casas en barrios periféricos, y en Olavarría en las canteras. 

Fue miembro del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM) desde su creación en 1968. A partir de 1970 fue coordinador de la Regional Sur de Buenos Aires del Movimiento, que incluía las diócesis de Azul, Mar del Plata, Bahía Blanca y Santa Rosa. Además de sostener y aplicar los postulados renovadores del Concilio Vaticano II, en 1970 el MSTM declaró públicamente su opción por el “socialismo latinoamericano”, identificado en el caso argentino con las ideas del peronismo. Esto le valió al grupo la enemistad de la jerarquía eclesiástica, de la prensa dominante y de los gobiernos nacionales entre 1970-1975, actores cruciales en la construcción del MSTM como un “elemento subversivo”.

En ese contexto, Dinelli fue vigilado, detenido y exiliado. Se cuenta un total de 79 sacerdotes víctimas del Terrorismo de Estado, entre detenidos, desaparecidos, asesinados y otros. 22 de ellos pertenecían al MSTM, según estableció la socióloga Soledad Catoggio. En una causa judicial a cargo del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Nº 1 de Azul fue acreditado el trabajo de vigilancia que los servicios de inteligencia de la Policía Bonaerense realizaron sobre Dinelli en las ciudades en las que residió, elemento central para su detención en noviembre de 1975. 

 

1974-1975. Dinelli con un grupo de jóvenes de Urdampilleta

 

Dinelli en Urdampilleta (1974-1975)

Su paso por la parroquia Cristo Rey de Urdampilleta, entre abril de 1974 y noviembre de 1975, es recordado por muchos vecinos, sobre todo quienes en ese momento eran niños y jóvenes. Ellos relatan que Omar transformó la Iglesia en un lugar de encuentro de buena parte del pueblo. En apenas 19 meses organizó un movimiento juvenil, una biblioteca, representaciones teatrales, exposiciones de trabajos artesanales, campamentos, carreras de bicicleta, torneos de fútbol, el corso. En un libro autobiográfico de 2004, el propio Omar relató: “Encontrar líderes y animadores era parte de mi plan de trabajo y promoción. Dar derecho a la palabra, era jugar la carta de la dignidad del otro. Algunos le llaman hacer política, para otros es hacer humanidad… Cuestión de lenguaje, qué importa”. Además dictó clases de Educación Cívica y Castellano en la escuela secundaria (por entonces IESU) y también en el Instituto Jesús Sacramentado de Bolívar.

El 22 de noviembre de 1975, Omar fue sorprendido por un grupo de militares que irrumpieron en la parroquia mientras se proyectaba el film El evangelio según San Mateo, de Pier Paolo Pasolini. Pasadas varias horas de discusión y resistencia por parte de Omar, los militares se retiraron. Al día siguiente, domingo 23 de noviembre, continuaron las actividades en el marco de la fiesta patronal. Pasado el mediodía, por la parte de atrás de la parroquia entró un móvil del Ejército y sacaron a Omar por la fuerza de la sala de cine.

 

En sus palabras: “El sábado 22 vinieron a la tarde a llevarme por la fuerza y yo me resistí... Por eso vinieron el 23 a la mañana con otros más bestias. (…) Si hubiera desarrollado más fuerza y oposición, se hubiera realizado una pueblada... pero como mi Jefe de Azul ya me daba por vencido... y los locales no manifestaron mucho convencimiento, me dejé encadenar”

 

Como señala un informe de la UNICEN, “la detención de Dinelli tuvo una característica diferencial en relación a las otras detenciones sufridas por numerosos sacerdotes en Argentina: se realizó en el medio de una ceremonia religiosa pública, el día de la fiesta patronal de la parroquia de la que estaba a cargo, a la vista de la feligresía del lugar”

 

 

Una mujer que por entonces pertenecía al grupo juvenil de la parroquia, dijo: “Recuerdo que empezamos a gritarle de todo al camión que pasaba con los militares, les gritábamos de todo, chicas descompuestas, desmayadas, con mucho llanto, lloraban chicos y grandes, yo recuerdo haber visto padres muy desesperados por la situación y no tener a nadie a quien acudir para decir a dónde se lo llevan, qué le van a hacer, porqué. Y bueno... después fue un estar hasta altas horas de la noche viendo si teníamos alguna novedad, con el correr de los días los padres se fueron enterando”

Desde entonces Omar Dinelli quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y estuvo detenido en cárceles de Sierra Chica, Devoto y Resistencia. Al respecto, en una entrevista dada a la investigadora Marta Diana, relató: “Me cargaron inmediatamente en el camión […]. En los meses siguientes pasé por las cárceles de Sierra Chica, Devoto y Resistencia donde el mal trato, las torturas y la incomunicación eran lo habitual para los presos políticos”

Omar salió de la cárcel de Resistencia el 26 de junio de 1976, y pasó cuatro meses en prisión domiciliaria en el Seminario de Azul. Luego de varias gestiones, la intervención de algunos sacerdotes y autoridades eclesiásticas, en octubre de 1976 pudo salir del país y se exilió en Francia, donde vive actualmente. 

 

 

Exilio y después

Allí profundizó sus estudios de filosofía y antropología en La Sorbona, y se doctoró en Psicopatología Clínica, mediante una investigación titulada Estudio sobre la desaparición en las Madres argentinas de la Plaza de Mayo (Universidad de Montpellier, 1997). Colabora desde entonces con Amnistía Internacional, Madres de Plaza de Mayo y demás organizaciones para la defensa de los Derechos Humanos. Ha escrito varios libros, entre los que se destacan Exil (poémes), Hermano, ¿qué hora es? (2004) y La sente du clandestin (2006).

Omar volvió a Argentina solo en dos ocasiones: primero en 1984, cuando el obispo de Azul Emilio Bianchi Di Cárcano le cerró las puertas, tras lo cual retornó al exilio; y luego en 2019, en ocasión de la beatificación de los curas riojanos asesinados por la dictadura militar. En esta oportunidad visitó familiares y amigos en distintas ciudades, incluidas Bolívar y Urdampilleta. 

Tras tres décadas de silencio, recién en 2005 volvió a hablarse públicamente de Dinelli en la localidad, a raíz de una investigación realizada por estudiantes y docentes de la EEM 204 en el marco del Programa Jóvenes y Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria. Este trabajo constó de más de 20 entrevistas, una representación teatral en el Teatro Coliseo Español (15/12/2005) y la plantación de un roble en la plaza de Urdampilleta (4/2/2006), fecha en que Omar escribió: “Amigos de Bolívar y Urdampilleta: en el surco de mi pueblo, clavo raíces y me quedo. Eso es la memoria”.

Desde entonces, Omar mantiene comunicación epistolar con muchas personas de la comunidad. Veinte años después de aquella reconstrucción y a cincuenta del secuestro, el mes pasado el Concejo Deliberante de Bolívar decidió condecorarlo con el Diploma de Honor a la Solidaridad

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