NUEVOS AIRES
La ilógica lógica del escorpión
Hace unos días salió a los oídos del corazón el último disco de Charly García, llamado “La lógica del escorpión”. El título corresponde a la historia de un escorpión que, lógico y convincente, intenta persuadir a una rana para que le permita subir a su espalda y, así, cruzar juntos el río. “No”, respondió el anfibio. “Si te dejo que te subas a mi espalda puedes picarme y la picadura de un escorpión es mortal”.
“¿Dónde está la lógica de tus palabras? Los escorpiones siempre tratan de ser lógicos: si yo te pico, tú mueres y yo me ahogaré”, respondió su interlocutor. Finalmente, la rana aceptó la propuesta para luego, en medio del río, sentir el dolor que anunciaba la mordedura del escorpión.
Mientras ambos se ahogaban, y ante el reproche de su víctima en torno a una decisión carente de lógica, la respuesta del arácnido fue: “Lo sé, pero no he podido evitarlo. Es mi carácter”.
Me pregunto, ¿cuál es el verdadero carácter que nos identifica como argentinos? Más allá de que nos encontremos en el norte del país, en la otra punta sureña, o en el centro de la provincia de Buenos Aires, como lo hacemos los bolivarenses. Es que cada tema, situación, partido, bandera, charla, transformamos todo en un superclásico que hay que ganar como sea. Podemos ser certeros en la data que manejamos y dar las causas por las que suceden ciertas cosas que están bien o están mal. Pero también podemos dar cientos de excusas que uno se termina creyendo, sin dar el brazo a torcer por más que se pueda demostrar lo contrario.
Las competencias comienzan de manera tan absurdas como decir que un político es corrupto, y del otro lado se lo defiende diciendo que el otro robó más. Y lo único que podemos saber a ciencia cierta es lo que palpamos, disfrutamos o padecemos en carne propia. Sabemos que a nivel local el hospital no goza de buena salud y los pacientes son demasiado pacientes ante ciertas esperas, abandonos o peores cosas. Que algunas plazas de la ciudad se encuentran brillantes, y otras carecen de brillo propio. Que algunas calles son arregladas-emparchadas, y otras tienen baches que ya casi se pueden nombrar como patrimonio histórico. Y así un montón de cosas más que sólo se recomponen mágicamente cuando faltan pocas semanas para alguna elección importante. Y así se termina eligiendo, no?
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Al igual que los que eligieron disfrutar la semana anterior de La Rural, con algunas modificaciones que fueron muy comentadas de manera positiva, como el patio de comidas al aire libre, con musiquita y calidez, mientras que otras quedan, tal vez, por revisar, como el espectáculo de la última cena, o la doma cada vez más alejada de los gustos más sensibles.
Y nuestro carácter “escorpiano” se manifiesta con las acciones llenas de poder para pegar tres sopapos puertas adentro y hablar maravillas del otro lado de la pared. O cuando la pulseada por la empatía se produce después de un asado a la vista de todos. O discutir sobre la puntería del gas pimienta policial o las toneladas de piedras contra la misma fuerza. Y nos agrietamos el corazón, el alma, las mesas familiares, los encuentros amistosos, y hasta algunas otras relaciones, en honor a esa verdad que la determina la forma de ser de cada uno, de la rana o del mismo escorpión.
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