EN PRIMERA PERSONA
La historia del atleta bolivarense que cumplió su sueño al llegar a la cima del Aconcagua: "Rompí en llanto enseguida"
Agustín Porris cumplió uno de sus sueños como atleta después de muchos años intentándolo: llegar a la cima del Aconcagua. El bolivarense que reside en Mendoza relató la conmovedora historia en el mundo del montañismo, cómo adquirió esta disciplina deportiva a su estilo de vida y cuál fue la primera emoción que sintió al haber estado a 6962 metros sobre el nivel del mar. "Fue un sueño, se me pone la piel de gallina", expresó.
La tercera fue la vencida para Agustín, que a fines de enero de 2024 comenzó su expedición en el Aconcagua con el objetivo de finalmente llegar a la cima. "Miro las fotos y cuesta caer, va a llevar su tiempo hasta que decante del todo. A nivel físico me preparé mejor que otros años y había experiencia en el medio en otras expediciones. Estaba bastante tranquilo desde ese lado. Después el día de cumbre es un día muy largo y muy duro físicamente", expresó Agustín en diálogo con PRESENTE.
El atleta, que a su vez trabaja como publicista y tiene su proyecto Animales En Altura, recordó sus inicios en el deporte y mencionó a Bolívar, ya que empezó jugando al básquet en Sport Club Trinitarios cuando tenía tan solo 3 años. "Apenas caminaba y ya picaba una pelota. Siempre me gustó demasiado hacer deporte. Después cuando viví en Buenos Aires dejé durante un tiempo por la facultad y el trabajo. Volví y lo de la montaña empezó como algo fortuito. Me hice muy amigo del guía que hoy es mi socio. Empecé a hacer con él expediciones más largas. Luego de varios intentos pude hacer cumbre , fui subiendo en términos de altura y acostumbrándome, empezando a conocer el cuidado para esa actividad puntual y en los últimos años lo acompañé bastante con running y entrenar la parte aeróbica", detalló.
Agustin ya hizo cumbre en el Volcán Lanín ocho veces; tres veces en el Cerro El Plata; cuatro en el Aconcagua -tres en cumbre-; y está planeando volver a Catamarca el próximo verano. A casi cuatro meses de haber logrado este desafío personal, todavía hay momentos del día en que desconoce haberlo hecho. "Uno vuelve y parece que rápidamente se olvida de lo duro que fue, y como estás en tu casa, te duchás dos veces por día y estás tranquilo... los primeros días fueron raros", dijo. Sin embargo, poco tiempo después ya estaba mentalizado en otra expedición, lo que demuestra su gran pasión por esta actividad: "A los 10 días estaba otra vez durmiendo en carpa en medio de la montaña".
La emoción hasta las lágrimas cuando llegó a la cima del Aconcagua
"Fue un sueño, te juro que se me pone la piel de gallina. Fue impresionante. El clima acompañó mucho, entonces llegamos con un mínimo de viento y una temperatura super agradable, lo cual hizo que estemos en cumbre en 40 minutos, no es normal", recordó. Agustín también destacó que se le vinieron a la cabeza los intentos anteriores, el sufrimiento de esos días previos y por supuesto, la sensación del logro. "Es un poco recompensa de todo eso", consideró.
Seguí leyendo: Es de Urdampilleta, trabaja hace 8 años en Médicos Sin Fronteras y relató su impactante historia: "Es importante la empatía"
"Llegamos muy bien con el grupo, más allá de las emociones, el llanto, porque yo rompí en llanto enseguida, hice descarga de todas las emociones", expuso el deportista. Además, reveló una anécdota que tuvo con sus compañeros cuando estaban a 6962 métros sobre el nivel del mar. "Por temporada lo que pasa es que en el Himalaya, Everest, no hay ascensos porque es temporada de invierno. Fue muy loco pensar que éramos las personas que más altas en el mundo están. Salió ahí esa charla un poco flashera, me quedó grabado", expresó.
Después de todo el éxtasis, tuvieron que hacer un último trabajo difícil: bajar de la cima. "Aunque parezca cruel, fue bajar y concentrarse, porque la bajada es donde pasan el 95% de los accidentes. Y no podés llegar al límite arriba, siempre te tiene que quedar un resto para bajar. Pasás un rato de descargar y llorar a volver a juntar concentración y decir 'son tres, cuatro horas para volver a estar en la carpa", indicó.
Las dificultades que atravesó hasta llegar a la cima del Aconcagua
La exigencia física en este tipo de actividades es muy intensa. Más allá de que Agustín remarcó que se preparó mejor físicamente, la clave es estar fuerte desde lo anímico. "La expedición en total dura 15 días, el día de cumbre es el 13, entonces llevás acumulado muchos días de vivir en la montaña en condiciones que no son las mejores. Si bien el Aconcagua tiene una infraestructura muy buena, cuando llegás a los campamentos de altura, todo es exposición al frío, ausencia de comodidades, dormir en carpa, pasar mucho tiempo tratando de descansar el cuerpo y no ponerte ansioso", sostuvo.
"Solemos decir que si llegaste hasta ahí, físicamente estás en condiciones de ir hasta arriba. Lo que te tiene que acompañar es la cabeza. Te va a doler el pie, la espalda, distintas partes del cuerpo, pero tenés que tratar de no caer en ninguno de los pozos y mantenerte firme en el objetivo", subrayó. En este sentido, expuso qué es lo que más le cuesta antes de emprender una expedición: "A mí particularmente me cuesta muchísimo comer durante ese día, me conozco en ese entorno. Así y todo uno se tiene que obligar".
La vida en Mendoza y el recuerdo constante de Bolívar
Agustín vive hace un año y medio en Mendoza junto a su pareja después de haber vivido en Capital Federal desde los 18 hasta los 36 años. Como les convenía a ambos por motivos laborales, tomaron esa decisión. Además, la provincia se caracteriza por sus imponentes cerros, lo que es más accesible para el bolivarense poder entrenar esta disciplina. "Estamos bastante encantados, es hermosa y a uno le gusta todo lo que es el contacto con la naturaleza, y más con montaña", dijo. "Yo vivo en una zona en la que que todo el mundo me dice que es super céntrica, pero capaz un martes a las 3 de la tarde no anda nadie. Me trajo muchos recuerdos a Bolívar, lo cual para mí es muy lindo", agregó.
Como la distancia entre Mendoza y Bolívar es mucho más lejos que desde Capital Federal, no viaja tan seguido. Sin embargo, lo tiene siempre presente. "Es lo mejor. Los mejores recuerdos, cuando he vuelto a Sport Club, con muchos de los chicos que juegan en la Primera compartí categoría, momentos, los conozco. Conozco a los entrenadores porque me crié ahí, viví ahí adentro. Sigo en contacto permanente con mi grupo de amigos del jardín, primaria y secundaria. Volver a casa es volver a Bolívar", resumió.
La reflexión de Agustín sobre la práctica de esta disciplina deportiva
"Yo siempre digo que se trata de equilibrio. Me gusta mucho hacer deporte, lo disfruto. Siempre digo que odio correr, todos los días cuando me estoy poniendo las zapatillas, encima que hace frío a la mañana, un poco me arrrepiento. Pero me gusta mucho el resultado", manifestó. Además, hizo hincapié en que lo particular del alpinismo no es una competencia con el otro, sino más bien con uno mismo.
"Si bien trato de cuidarme y de hacer una vida saludable, me tomo una cerveza, un vino, como cualquier cosa. Lo compenso obviamente con entrenamiento y me gusta mucho", aclaró Agustín. En última instancia, dijo qué es lo que más le enseñó este tipo de deporte que lo llevó a superar sus límites, a tal punto de lograr llegar a la cima del Aconcagua: "Una de las principales cosas que le valoro es una paciencia y capacidad de desarrollar la introspección, hablar con uno mismo. Esa parte de tener un nivel de paciencia que lleva a una introspección y resolver uno mismo temas que te van sucediendo, la uso mucho para bajarle la gravedad a situaciones de la vida cotidiana".
PRESENTE TE NECESITA
Parte de la sostenibilidad de este medio es gracias al aporte voluntario de personas que están satisfechas con el servicio que brindamos. Si valorás el trabajo de nuestro equipo, te invitamos a que hagas tu aporte haciendo click acá.