Nicolás Terrera: “Por medio del arte cumplí y sigo cumpliendo este sueño de seguir viajando”
Nicolás Terrera es un joven bolivarense que, luego de una primera experiencia, en 2018 emprendió un viaje para recorrer Sudamérica. Desde entonces se movió a dedo hasta que armó una bicicleta en la que carga su equipaje y transporta también a Zazú, su perrita. En la actualidad se hospeda en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, lleva hasta el momento 8000 kilómetros pedaleados y su objetivo es volver a Bolívar en bici.
- ¿Cuándo empezó el viaje?
- Empecé con un viaje a Córdoba en enero de 2017, como una prueba piloto para conocer una forma de viajar distinta a la tradicional, como quien sale de vacaciones. Salí a dedo desde Córdoba hasta Misiones y fue un viaje de un mes.
Después, en enero de 2018, salí desde Bolívar hasta el momento. Pasé por San Luis, La Rioja, San Juan, Córdoba, Catamarca, crucé a Chile y por el norte, en el Desierto de Atacama, volví a Argentina por Jujuy. Regresé algunos kilómetros para conocer Salta y Tucumán y desde Jujuy crucé por Villazón a Bolivia. De ahí fui a Perú, Ecuador y Colombia y en octubre del 2020 armé la bicicleta en el pueblo de Barbosa, Antioquia, al norte de Medellín, donde me tocó pasar la cuarentena. Ahora vengo bajando por Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Bolivia.

- ¿Te hospedás en carpa?
- Generalmente sí, en la carpa. Cuando termina el día de pedaleo, al lugar que llegue, empiezo a hablar con la gente preguntando por algún espacio con techo y piso, siempre pidiendo permiso. Cuando el cuerpo lo pide o en las ciudades, busco hospedaje, aunque también por la ruta siempre aparecen personas que te “adoptan” para compartir un espacio en su casa.
- ¿Tenés como objetivo llegar a algún lugar determinado?
- El objetivo es llegar a casa en la bici, en lo posible este año, pero no es algo que pueda asegurar porque en este estilo de vida todo el tiempo pasan cosas nuevas, se conocen lugares, personas con las que se quiere compartir un determinado tiempo. Toca frenar para trabajar y conseguir los repuestos de la bicicleta, o simplemente me gustó un río mientras iba pedaleando y me quedé una semana acampando, entonces el tiempo siempre va variando pero eso sí, nunca nos quedamos quietos siempre vamos avanzando.
También el clima tiene mucho que ver, acá en la selva hay días que no se puede estar bajo el sol desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde porque es muy fuerte. Entonces, toca avanzar un poco en la mañana, un poco a la tarde y ya de noche generalmente no me gusta avanzar porque es un poco peligroso el tema del tránsito.

- ¿Qué trabajos conseguís? ¿O qué haces para obtener dinero?
- En Argentina viajé con unos ahorros un tiempo pero gastando muy poco, por todo el país y hasta en pueblos muy chicos, hay espacios, lugares para acampar y cocinar. Además, la gente con el viajero siempre es muy solidaria, en un principio en un hostel me enseñaron a hacer panes rellenos, que los horneábamos en un horno de barro y los vendía caminando por el pueblo. También fabriqué varios cuadros sublimados con dibujos del Pato Arbe y un par de veces, por algunos lugares turísticos en Salta y Jujuy, me puse a cantar algunas canciones en la calle con la guitarra y empecé a ver que con la música era la forma que más me conectaba para recolectar algo de dinero.
Justamente en esta ciudad de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, hace ya 4 años empecé con el arte callejero, me subía a tocar dos canciones en un bus, en otro y en otro, después en los restaurantes, o en alguna peatonal, en los semáforos o me han contratado en bares, familias y hasta algún despechado que quería arreglarse con la pareja. Salir a la calle con un instrumento y que se note que no sos local, también es abrirse a la posibilidad de que en cualquier momento alguien se te acerque, a veces con buena onda y otras a fastidiar, pero es parte del viaje.

- ¿Sos músico? ¿Qué estilo hacés?
- No soy músico ni aspiro a serlo, en el sentido de lo que conlleva etiquetar a una persona que realmente se ha dedicado a formarse para serlo. En este momento de la vida voy compartiendo un poco de lo que me han enseñado y compartido los amigos con los que siempre nos juntamos a tocar algo, compartiendo siempre con el respeto que merece nuestra cultura musical que gusta mucho en todo Sudamérica. La gente retribuye eso en lo económico de manera voluntaria, o con un aplauso o un comentario y es todo día a día, para cubrir los gastos diarios y poder ahorrar para seguir viajando.
Hace un tiempo que estoy cantando tangos o algo de folklore con pistas instrumentales, más que nada para mostrar algo original y no las canciones populares que generalmente les gustan a todos, aunque a veces toca adaptarse al público que uno se encuentra.
- ¿Y cuando se incorporó tu perrita en este viaje?
- Zazú está conmigo desde diciembre de 2019, ella es ecuatoriana y, por medio de unos amigos que la rescataron pero tuvieron que regresar a Argentina, en Santa Marta, Colombia, me ofrecieron que la adopte. Como ya sabía que era un angelito, acepté.
Al principio tenía un montón de dudas de cómo iba a ser viajar con un animal, pero ya desde el primer dedo de Santa Marta a la Guajira con ella, todo fue mucho más fácil. Generaba mucha más confianza en los conductores, creo yo, y por eso viajamos más en auto con familias que por ahí subiendo a camiones. En mi experiencia de viajar con una mascota todo siempre ha sido para mejor, fue una bendición que me enviaron de algún lado para enseñarme muchas cosas de lealtad, compañerismo y lo que más irradian ellos, que es el amor incondicional.
En cualquier pueblo o ciudad por la que vamos de paso, vamos por las veterinarias para ver si tienen alimento o medicinas para compartir y a todos los perritos que encontramos por la ruta los vamos alimentando y poniendo una jarra de agua, en algunos casos algún analgésico por si lo vemos muy mal o talco para pulgas y garrapatas. Es lo mínimo qué podemos hacer por ellos y lo más importante es ir demostrándolo con el ejemplo.
Cuando la encontraron a Zazú le faltaba un ojo, tenía una infección y un problemita pulmonar, un par de veterinarios se ofrecieron a dormirla para que no sufriera porque era muy bebé, pero con todo el amor que le dieron en su primer momento cuando la rescataron, hicieron que tenga una nueva oportunidad y ahora la está disfrutando conociendo el mundo.

- ¿Por qué la decisión de empezar a viajar en bicicleta?
- Cualquiera puede viajar en bici, yo no me subía a una bicicleta hacía como 15 años y de un día para el otro le agregué la perra adelante en una canasta y todas mis pertenencias atrás. Era un bulto gigante y me animé a salir a la ruta, en la primera subida llegando a Medellín ya no la puede subir y me pregunté en qué me estaba metiendo, pero con el tiempo me fui convenciendo de que quería apostarle a la bici porque es una forma de viajar en la que no te perdés ningún detalle de donde vas pasando, pueblo por pueblo, por caseríos, tenés la oportunidad de frenar donde quieras, cosas que por ahí en un dedo o en un bus las ves pasar por la ventanilla. La bici te da una libertad de decisión total sobre lo que querés hacer en el día a día.
Si alguien de pronto quiere saber alguna otra cosa con respecto a animarse a viajar, preparar una bici para este tipo de viaje, o simplemente ver a través de algunas fotos que subimos algunos paisajes o cosas que nos van pasando de momento, nos podemos comunicar por mi Facebook Nicolás Terrera.

- ¿Tenés otros destinos en mente que te gustaría visitar?
- La idea es pasar a visitar un rato y seguir el camino para Centroamérica, hace rato viene rondando por la cabeza llegar hasta México, seguramente atravesando Brasil, y regresar a Colombia que es como mi segunda casa para cruzar a Panamá. Con el tiempo se verá si es en bici o de alguna otra forma, hay que experimentar todas las formas de viaje que se puedan para ver con cuál nos sentimos más a gusto en determinados trayectos.
Un amigo una vez me dijo que la autogestión es la salida a un mundo de opresión y por medio del arte cumplí y sigo cumpliendo este sueño de seguir viajando, financiándome en el camino por cada lugarcito que vamos conociendo. La frase que llevamos como bandera es “Vivir solo cuesta vida”.

- Cuando hablas en plural, ¿la incluís a Zazú? ¿O estás haciendo el viaje con alguien más?
- Desde Ecuador vengo compartiendo camino con un amigo colombiano, nos encontramos varias veces en la ruta y la vamos compartiendo. Se llama Alejandro y es artesano.
Melina Gómez