martes 21 de julio de 2026

ECONOMÍA

El consumo de carne vacuna cayó más de 11% en el primer semestre y marcó un mínimo de los últimos 30 años

El consumo interno de carne vacuna volvió a retroceder en la Argentina durante la primera mitad de 2026. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), la baja fue del 11,5% interanual, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo, aumento de precios y mayor participación de las exportaciones.
lunes 20 de julio de 2026

El consumo de carne vacuna en la Argentina atraviesa uno de sus momentos más bajos de las últimas décadas. De acuerdo con un informe elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el abastecimiento destinado al mercado interno cayó un 11,5% durante el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período del año pasado.

La entidad atribuyó esta retracción principalmente a la pérdida del poder de compra de los hogares, en un escenario donde la carne vacuna aumentó por encima de otros alimentos. En los últimos doce meses, el consumo promedio se ubicó en 47 kilos por habitante por año, un 8,2% menos que un año atrás, equivalente a una reducción de 4,2 kilos por persona.

El informe también muestra que la oferta disponible para el mercado interno fue menor. Entre enero y junio se faenaron 6,02 millones de cabezas, un 8,9% menos que en igual período de 2025, mientras que la producción de carne vacuna descendió un 6,2%, hasta las 1,428 millones de toneladas.

A pesar de esa caída productiva, las exportaciones siguieron creciendo. Durante el primer semestre se enviaron al exterior 408.600 toneladas, un 10,2% más que un año antes. Como consecuencia, una mayor proporción de la producción se destinó a los mercados internacionales: pasó del 24,4% al 28,6%, reduciendo la disponibilidad para el consumo local.

El encarecimiento de los cortes más populares también influyó en la menor demanda. Según CICCRA, la carne picada común registró un aumento interanual del 56,2%, mientras que el asado subió 54,3%, muy por encima del incremento observado en otras alternativas como el pollo. Esta diferencia llevó a muchas familias a reemplazar la carne vacuna por otras proteínas o directamente a reducir su consumo.

Con estos números, el primer semestre de 2026 se convirtió en el período de menor consumo de carne vacuna de los últimos 30 años, consolidando una tendencia que combina menor producción, precios elevados y un mayor peso de las exportaciones sobre el destino de la carne argentina.

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