"SEÑAL POSITIVA"
Las entidades rurales respaldan la baja de retenciones, aunque reclaman una eliminación total
La decisión del Gobierno nacional de reducir las retenciones al trigo y anunciar un esquema de baja gradual para la soja generó repercusiones positivas, aunque con distintos matices, entre las principales entidades agropecuarias.
Desde CONINAGRO señalaron que la baja de los Derechos de Exportación (DEX) al trigo “no es un costo fiscal, sino una inversión de rápido recupero que impulsará la siembra”. La entidad sostuvo que la reducción del 7,5% al 5% mejorará el poder de pago de la exportación en unos 6,25 dólares por tonelada y, sumada a la mejora internacional de precios, se podrá compensar buena parte del aumento de costos registrado en fertilizantes y combustibles.
Además, remarcaron que la medida podría ayudar a revertir la caída prevista en el área sembrada de trigo para la próxima campaña fina. En paralelo, valoraron el anuncio de una reducción gradual para la soja a partir de 2027, aunque admitieron que “desde el sector nos hubiese gustado que los plazos fueran más rápidos”. También reclamaron señales similares para otros cultivos, especialmente el maíz.
Por su parte, CARBAP consideró que “toda baja de retenciones es buena, pero no es suficiente”. El presidente de la entidad, Ignacio Kovarsky, afirmó que la reducción “afirma el rumbo”, aunque insistió en que el agro necesita medidas “más profundas y sostenidas” para recuperar competitividad.
“Los países que aplican retenciones son países en guerra o ni siquiera democracias. Lo único que generan es que la economía se achique”, sostuvo Kovarsky en declaraciones a Radio Continental. Desde CARBAP reiteraron además el pedido de eliminación total de los derechos de exportación, al considerar que frenan inversiones y desarrollo en el interior productivo.
En la misma línea, la Sociedad Rural Argentina calificó el anuncio oficial como “una señal positiva” y sostuvo que la medida permitirá “recuperar competitividad, incentivar la inversión y promover un verdadero desarrollo del campo argentino”.
No obstante, la entidad remarcó que mantiene como objetivo final las “retenciones cero”, al considerar que los DEX constituyen “un impuesto distorsivo que frena el potencial del sector y afecta directamente a los productores”.