HISTORIAS DE VIAJE
Un bolivarense recorrió América del Sur en moto y logró el objetivo que más deseaba
Tomás Sraiber emprendió una travesía en moto con el objetivo de llegar al punto más alto de América del Sur. El clima no se lo permitió y cambió el rumbo: conoció el Mar Caribe que era su otro propósito y “el que más deseaba”.
El pasado 1 de septiembre, a bordo de una Royal Enfield Himalayan 450 cc. a la que llama ‘La Tilinga’, salió desde Bolívar a la ruta con la sensación de libertad y la incertidumbre propia de pasar por primera vez las fronteras de Argentina, en la moto y solo.
Antes de iniciar su primera aventura, tal como Tomás la define en su cuenta de Instagram @unavueltaxahi en la que documenta los lugares que visita, viajaba por una o dos semanas. Luego tuvo ganas de “hacer un viaje distinto” y lo intentó en 2024. El plan era ir al sur argentino, con destino a Ushuaia y volver por Chile, por la carretera Austral. Según sus cálculos la travesía le iba a llevar por lo menos un mes, pero un desperfecto en la moto lo obligó a dejar el proyecto. Así, “seguía teniendo pendiente un viaje largo”, indicó.
Este año, “se dieron varias cosas” como cambiar la moto y cuestiones familiares que lo hicieron volver a pensar en hacer un viaje. “Esta vez un poco más ambicioso. En vez de salir hacia el sur pensé en salir hacia el norte. Como me gusta tener objetivos, busqué el punto más al norte de América del Sur que es Punta Gallinas en Colombia, así que allá le apunté”.
El 1 de septiembre comenzó el viaje desde Bolívar y al salir a la ruta “sentí la misma libertad que sentí en todos los viajes hechos hasta el momento, pero esta vez con muchos más miedos e incertidumbres, porque era la primera vez que iba a salir de mi país, con la moto, por tanto tiempo y solo”, recordó.
“Este viaje pensaba hacerlo en dos meses. A principios de noviembre pensaba estar en Bolívar, cosa que no pude cumplir. Llevo dos meses y medio y acá estoy, no sé realmente cuándo volveré”, marcó el viajero.
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Si bien no logró cumplir el objetivo inicial ya que en esta época, debido a las lluvias, se vuelve inaccesible en moto la zona de la Guajira, donde está Punta Gallinas, sí alcanzó el segundo fin que “era el que más deseaba” y fue conocer el Mar Caribe.
A propósito, en cuanto al clima, los hospedajes varían día a día y en el último tiempo le tocó dormir en camping, hostel, hotel y casas de otros moteros. “El clima es algo a tener en cuenta al momento de andar en moto, la lluvia fue una gran protagonista desde el norte de Perú en adelante, prácticamente todos los días he usado el equipo de lluvia. En la zona de Ecuador y Colombia, por lo menos en esta época convivís a diario con la lluvia, así que toca mojarse no hay mucha opción. Por suerte no es zona de frío”, explicó.
“Es muy importante seguir tu propia intuición”
Entre los aspectos que destaca del viaje, los aprendizajes sobresalen. “Una de las cosas que me enseñó fue que tener un objetivo es importante para la motivación diaria, pero lo realmente importante es disfrutar del camino, si se llega o no al objetivo es secundario. También aprendí que el miedo no debe paralizarte, lo que deseas hacer lo tenés que hacer a pesar del miedo”, aseguró.
Además, gracias a su experiencia, aprendió a escuchar opiniones o consejos de los demás pero no actuar en función de eso. Al respecto, contó que “me pasó que antes de iniciar el viaje, un motero experto de Argentina me dijo que a Bolivia lo ‘borrara del mapa’ por cuestiones de desorden social y falta de combustible. Fui de todas formas a Bolivia y conocí un hermoso país, sin ningún tipo de inconvenientes”.
En ese sentido, entendió que “es muy importante seguir tu propia intuición, dejarte llevar por lo que vos mismo sentís y vivir tus propias experiencias. Escuchando a los demás y tomando las precauciones necesarias, pero no condicionarte por eso”.

A su vez, entre los aprendizajes, reconoció la valoración de las relaciones personales, tanto de familia como de amistades. “En mi caso, que viajo solo, la soledad se vuelve muy intensa por momentos, y en esos momentos tomás conciencia de lo lindo e importante que es tener gente que te acompañe, que se preocupe, que estén pendientes y con los cuales puedas contar en el momento que sea”.
Por último Tomás agradeció a todas las personas que lo ayudaron y motivaron a que hiciera este viaje. “No voy a nombrarlas pero cada una de ellas sabe lo que hizo y hace para que pueda estar cumpliendo este sueño”, dijo.