COMERCIO BOLIVAR
La Casa de Catalina abrió sus puertas en Bolívar: muebles y decoración con alma familiar
En Bolívar se inauguró La Casa de Catalina, un espacio dedicado a los muebles y la decoración. El emprendimiento, ubicado en Larrea 858, nació del deseo de emprender en familia y ofrecer productos que reflejen la calidez de un hogar.
En diálogo con PRESENTE, contaron los motivos iniciales de su intención de emprender: "Empezamos a ver qué era lo que faltaba en Bolívar y qué cosas nos hubiera gustado tener en nuestra casa. Así surgió la idea”, contó Marisol Pullol, una de las propietarias.
El local abrió sus puertas el viernes 10 de octubre, luego de meses de trabajo en los que la familia transformó un viejo galpón en un espacio moderno, acogedor y lleno de detalles. Lo que hoy es una mueblería luminosa y cálida comenzó siendo un galpón con piso de tierra y sin baño. Luis Lofrano, con experiencia en construcción, se encargó de reacondicionarlo desde cero. “No tenía baño ni piso. Lo hicimos todo nosotros, trabajando durante meses”, relató. Cada rincón del local refleja ese esfuerzo familiar y el compromiso por ofrecer muebles de calidad, duraderos y con diseño.
Muebles personalizados, detalles únicos y un nombre con historia
En La Casa de Catalina se pueden encontrar muebles de madera, melamina y piezas a medida, pensadas para distintos estilos de hogar. Trabajan con fabricantes que permiten adaptar los diseños según el gusto de cada cliente. “Si alguien quiere una vitrina con cuatro estantes en lugar de tres, se habla con el fabricante. La idea es que cada persona se lleve exactamente lo que quiere”, explicaron.
Además, el local ofrece una amplia variedad de productos decorativos: velas, difusores, hornitos, macetas, tazas personalizadas, cerámicas y más, ideal para quienes todavía no pensaron el regalo de mamá en su dia: "Este domingo 19 de octubre abriremos de mañana por el día de la Madre, siempre hay alguien que por cuestiones personales dejó el regalo para último momento" comentó Marisol.

El nombre del emprendimiento tiene una historia entrañable. Catalina, de cinco años, fue quien inspiró el proyecto. “Mientras arreglábamos el lugar, ella nos dijo: ‘¿Esta es la casa de Catalina?’ Y así quedó. Porque el alma de todo esto es ella”, contaron sus padres con una sonrisa.
La atención al público es uno de los pilares del negocio. Marisol atiende el local por las mañanas, mientras que Luis se dedica de lleno al armado, traslado y montaje de los muebles. “Queremos que quien venga se sienta cómodo, que pueda mirar tranquilo, probar, elegir. Cuidamos cada detalle”, dijo Luis.
La Casa de Catalina ofrece entrega a domicilio, todos los medios de pago y una atención cálida que marca la diferencia. Atienden de lunes a sábado, de 8:30 a 12:30 y de 16:00 a 20:30, en Larrea 880.
Más que una mueblería, La Casa de Catalina es el reflejo de un proyecto familiar construido con dedicación, amor y ganas de crecer juntos. Cada mueble, cada objeto, cada detalle tiene una historia detrás: la de una familia que creyó en su idea y la hizo realidad.