martes 24 de febrero de 2026

23 DE JULIO

Día del Payador: una efeméride con tintes folklóricos

Un recordatorio del valor de la oralidad, de la memoria popular y de la creatividad como herramienta de expresión.
miércoles 23 de julio de 2025

Cada 23 de julio se celebra en Argentina el Día del Payador, una fecha que rinde homenaje a esos poetas populares que, guitarra en mano, improvisan versos que relatan la identidad, la lucha, las penas y alegrías de su gente. Esta efeméride se conmemora en recuerdo del histórico contrapunto de payadas entre Juan Nava y Gabino Ezeiza, ocurrido el 23 de julio de 1884 en Paysandú, Uruguay. Ezeiza, afrodescendiente argentino, se consagró ese día como uno de los más grandes payadores del Río de la Plata, marcando un hito en la tradición oral de la región.

La figura del payador ocupa un lugar fundamental en el imaginario criollo: es el trovador de las pampas, el cronista itinerante, el cantor de las injusticias y las costumbres. A través del arte de la improvisación, el payador es capaz de crear décimas en el acto, respetando una estructura métrica compleja, y muchas veces en forma de duelo verbal con otro payador. Lejos de ser una simple competencia, estas payadas son un acto de ingenio, memoria, identidad y respeto mutuo.

Hoy, la tradición del payador sigue viva en distintos puntos del país, sobre todo en las provincias del litoral, Buenos Aires y el interior profundo. Festivales, peñas y encuentros de payadores se realizan para mantener viva esta forma de expresión tan única, en la que el lenguaje se vuelve guitarra y la guitarra, mensaje. Aunque el mundo ha cambiado, el arte del payador mantiene su vigencia como una forma de resistencia cultural frente al olvido.

El Día del Payador no es solo una efeméride folklórica: es un recordatorio del valor de la oralidad, de la memoria popular y de la creatividad como herramienta de expresión. En tiempos donde la inmediatez prima, el payador sigue enseñando que la palabra pensada, dicha y sentida puede ser más poderosa que cualquier grito vacío. Porque el que improvisa con el corazón, no solo canta: también cuenta.

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