martes 24 de febrero de 2026

NUEVOS AIRES

Una estampita de Norma Pla

Escribe Gastón Peret.
Una estampita de Norma Pla
Una estampita de Norma Pla

“…nadie se atreva / a tocar a mi vieja / porque mi vieja / es lo más grande que hay…”
(“Mi vieja”, Pappo)

Mamá está preocupada. También confundida, angustiada, alterada, triste. En parte porque enciende el televisor y en vez de mirar una película, se pone a mirar los noticieros. Y entonces ve, repetidamente, que golpean a los jubilados. Que arrojan gas pimienta en el aire. Que la cachiporra parece marcar “la zeta de Zorro” mientras en ese zigzag golpea un hombro, un brazo, una pierna, una cabeza.

Los jubilados son reprimidos, dicen algunos con micrófono en mano. Otros hablan de las nuevas leyes que se incumplen en la manifestación / protesta y que hay que hacerlas respetar, sin importar quiénes sean los protagonistas de las mismas. Y las suspicacias de que no eran todos jubilados, de que había infiltrados, que las banderas políticas que aparecen son de los que siempre hacen lío, de que hay provocadores que quieren voltear el gobierno (el famoso “le quieren tirar un muerto”), que los K y los de siempre, que los liberales y las novedades, que los no peronistas que son peronistas, que los radicales extinguiéndose, que el Pro a-pro-vechando el momento, que nadie votó a Alberto, que la mano sin levantar de Martín Lousteau, y un revuelo político que deja a todos más confundidos que Confucio.

 

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Mamá sigue frente al televisor y ve a “un jubilado” forcejeando con un policía para quitarle el escudo, mientras que un uniformado va de un lado al otro con ganas de descargarse. De fondo alguien le grita a un periodista que diga la verdad. Y la verdad es que… nunca sabemos cuál es la verdad de todo lo que pasa, de todo lo que nos sucede, si las soluciones son problemas, si debemos seguir remando, si todo tiempo pasado fue mejor, si hay un nuevo video del anterior presidente, si las redes son el verdadero campo de batalla, si no la ven, si no la sienten, si los termos sirven para otra cosa más que para mantener el agua caliente, si los leones son gatitos con aire de grandeza.

Logro apretar el botón de apagado al televisor de mamá y se pone a revisar el celular (no sé qué es peor) y se entera que hay nuevas internas en el radicalismo local. Bueno, no son tan nuevas… Son los dos bandos que nunca congeniaron. Algunos se mantienen estoicos en su palabra de no juntarse con, y otros juegan a la política y borran con la mano lo que escribieron con el codo. ¿Alguno de ellos tiene razón? Tienen más razones que razón para seguir sus caminos. De todas maneras es el pueblo siempre el que vota con su punto de vista particular, su falta de buena memoria, y ese dolor agudo en el bolsillo.

Mientras tanto, mamá se va a dormir y antes besa la estampita de Norma Pla, quien desde tiempos lejanos supo ser una abanderada de los jubilados, siendo la voz de todos ellos, con ese dinero que nunca alcanzó, con ese maltrato desde siempre, con ese descuido a quienes brindaron sus esfuerzos, sus trabajos, sus ingresos y sus corazones para un país que todavía no logran disfrutar. Seguramente ese sea el golpe más doloroso que siguen recibiendo mes a mes, día a día.

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