martes 24 de febrero de 2026

NUEVOS AIRES

Arrojar la mano y esconder la piedra

Escribe: Gastón Peret.
Arrojar la mano y esconder la piedra
Arrojar la mano y esconder la piedra

Hace poco terminaron los Juegos Olímpicos celebrados en Francia. Y más allá de la polémica inclusión del estilo de baile Break-Dance como disciplina deportiva, acá en Argentina se encuentra hoy de moda el deporte popular denominado “Yo no fui”, en honor al filósofo contemporáneo Bartolomeo J. Simpson. Para el que no lo conoce o se hace el distraído, precisamente, se trata de la acción de arrojar la mano y esconder la piedra. Y es que en Argentina, con un guiño amoroso a la gran María Elena Walsh, vivimos en el mundo del revés.

Será por eso que tres segundos después de saltar el escándalo político digno de un programa de chimentos (o de una vieja peli de Olmedo y Porcel), aquel 47% con el que en 2019 ganó la fórmula “Fernández-Fernández” (en este caso, el orden de los apellidos no altera el resultado), parecería que fue inflado al mejor estilo país hermanastro, ya que ahora nadie lo votó, o lo hicieron por obligación a la camiseta, o porque la jefa mayor así se lo ordenó a sus adeptos. Como buen abogado del diablo, nadie podría saber del desastre que iba a resultar eso. Creo que ni el propio Dylan.

Continuando con la argentinidad al palo, así como en nuestra querida ciudad sufrimos un promedio de dos accidentes a diario, el colectivo más verde tomó la curva peligrosa a una velocidad que desconcertó a todos. Sobre todo la damnificada Fabiola, que se bajó el telón del “Te creo, hermana” para subir a escena la desconfianza de su ojo morado y hasta los chats donde le sueltan la mano, que es otra manera de darle un golpe.

 

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Justo cuando hace pocos días, acá en Bolívar, una mujer fue asesinada por su ex y la marcha se hizo notar y escuchar, al igual que la voz de algunos funcionarios locales que aprovecharon para enviar una queja política sobre discursos de odio contra las mujeres y desaparición de políticas sociales, que fue aplaudida por el mismísimo intendente Marcos Pisano. Pero el “silencio stampa” hizo más ruido cuando la violencia contra las mujeres es ejercida por uno del mismo partido. Entonces el “pan y circo” es el verdadero sopapo al pueblo que creyó, pero que no quiere ser más cómplice.

Será por la misma razón que se mezcla todo (aunque no son aconsejables las mezclas) y el finde pasado se lamentó una vida perdida por elección propia, por empuje al abismo, o por ausencia de memoria. No se sabe, pero las redes son contención para algunos descargos y también para la verborragia sin filtro.

 

 

Mientras tanto, nadie marchó por Ramón Cardozo, nos olvidamos de pedir por la aparición local de Juan Carlos Woldryk, a nivel nacional por Loan, y en esos descuidos los senadores confiesan que nos les alcanzan los 7 millones de pesos que ganan mensualmente por sus “trabajos”, por lo que votan con mano tibia, pero sin esconderla por un aumento, y cuando esto se hace público, renuncian a la misma.

El “yo no fui” de la política. Y nosotros, pueblo, gente común, opinadores de alma y corazón, seguimos siendo los que pagamos los platos rotos y también los que son para otras fiestas. Porque la empatía es un mimo al alma, pero la buena memoria es la única manera de cambiar el rumbo en nuestro mundo del revés.

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