lunes 24 de junio de 2024
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DÍA DE LA MEMORIA

Un bolivarense investigó el accionar de la Iglesia en la última dictadura: “Fue cívico, militar y eclesiástica”

Ariel Lede es sociólogo, trabajador de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) y en el año 2016 lanzó un libro que revela la complicidad de la Iglesia Católica en el Terrorismo de Estado.

Un bolivarense investigó el accionar de la Iglesia en la última dictadura: “Fue cívico, militar y eclesiástica”
viernes 24 de marzo de 2023

En el año 2016 salió a la luz el libro Profeta del Genocidioel Vicariato castrense y los diarios del obispo Bonamín en la última dictadura, una investigación coescrita por un sociólogo bolivarense que revela el accionar de la Iglesia Católica en el Terrorismo de Estado que tuvo lugar en la Argentina entre los años 1976 y 1983.

Hace poco más de diez años llegó a manos del bolivarense Ariel Lede, y del historiador oriundo de San Cayetano, Lucas Bilbao, un material inédito que tiempo después permitiría ratificar lo que desde la década del '80 sectores vinculados a los Derechos Humanos venían denunciando: que la Iglesia Católica tuvo una participación activa en la dictadura cívico-militar.

Los diarios personales que Victorio Bonamín, un obispo militar y jefe de 400 capellanes insertos en el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, escribió entre 1975 y 1976, contienen información directa vinculada al trabajo que se llevaba adelante desde el Obispado Castrense en unidades militares.

 

El obispo Bonamín no solamente escribía cuestiones personales sino también las referidas a su rol como funcionario de la Iglesia.

 

“Son diarios con páginas muy llenas, donde escribe desde cosas cotidianas hasta casos de tortura que conoce, o que se entrevista con familiares de víctimas. Pero fundamentalmente consigna las reuniones que mantenía de manera diaria con autoridades militares muy influyentes dentro del gobierno de facto“, contó Lede.

La responsabilidad de los capellanes, según consta en los diarios y en el libro, era “justificar y legitimar, religiosa y teológicamente, las acciones militares, incluyendo los crímenes de lesa humanidad“ como las desapariciones, las torturas, los asesinatos y el robo de bebés. “De acuerdo a lo que relevamos en todas las fuentes consultadas y analizadas surge con claridad que la dictadura fue cívico, militar y también católica“, aseveró el sociólogo bolivarense.

 

 

Uno de los ejemplos más claros eran las homilías y declaraciones públicas que obispos y capellanes realizaban, principalmente durante el año previo al Golpe de Estado. “Fueron generando la construcción de un clima de 'enemigo interno' desde el punto de vista religioso, considerando al Ejército como la institución que tenía a su cargo la defensa de los valores cristianos, que actuaba 'en nombre de Dios para combatir la subversión'“, sostuvo Lede. Pero además, dio cuenta de que los capellanes justificaban en conversaciones y eventos privados los métodos de persecución, tortura, desaparición y exterminio de personas.

 

El Obispado Castrense

 

La institución fue creada en el año 1957 y tuvo su auge entre 1975 y 1983 con 400 capellanes activos en unidades militares y cien de ellos con asiento directamente en centros clandestinos de detención.

Actualmente sigue existiendo a pesar de que desde hace varias décadas organismos de Derechos Humanos piden su eliminación. Pero no se trata solamente de una institución dentro de la Iglesia Católica, sino que sus integrantes cobran sueldos del Estado, es decir, son empleados que todavía asisten religiosamente a las Fuerzas Armadas, tanto en sus unidades militares como en escuelas y liceos de formación de cadetes.

“La existencia del obispado castrense es un resabio del autoritarismo en nuestra democracia, se pide su eliminación por el rol que ocuparon en la historia argentina respecto a los distintos golpes de Estado y porque atenta contra el carácter laico del Estado, contra la libertad religiosa de la sociedad y de los propios militares. Está inserta en la estructura administrativa y los capellanes son funcionarios del Estado“, señaló el sociólogo.

 

Bonamín y el ex presidente de facto, Juan Carlos Onganía.

 

Repercusiones

 

Según Lede, “el libro tuvo muy buena repercusión en el ámbito de los Derechos Humanos y a partir de diversos organismos pudimos difundir el libro en varias ciudades de la Provincia de Buenos Aires y en otras provincias también. En muchos lugares nos encontramos con el interés de profundizar el plano religioso de la última dictadura“.

Por el contrario, analizó que “no fue así la repercusión en el ámbito de la Iglesia, que como se sabe ha mantenido una relación conflictiva con su propio pasado, con sectores dentro del Episcopado que durante muchos años reivindicaron el genocidio o la 'teoría de los dos demonios'“.

 

A pocas semanas de su publicación, Lucas Bilbao y Ariel Lede presentaron el libro en Bolívar.

 

En el año de su publicación, Lede y Bilbao presentaron el libro en la Biblioteca Rivadavia de Bolívar con un amplio marco de púbico. Actualmente tanto la edición como las novedades que se van sumando pueden encontrarse en la página oficial, en el Facebook de Profeta del Genocidio o también en el Archivo Histórico Municipal.

 

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