La historia del deroense que creó su fábrica de turrones en un garaje y ahora los comercializa en todo el país
Marcos Radnic es un joven deroense, ingeniero agrónomo especialista en alimentos, que creó un emprendimiento de turrones artesanales al que llamó La Simona. Desde sus inicios la fábrica tiene sede en el garaje de una casa de Daireaux. Hoy comercializa el alimento en todo el país y su historia fue publicada por La Nación.
El producto tiene como condimento principal las almendras y es oriundo de la ciudad española Alicante. Al no conseguirlo en el mercado local, Marcos se decidió a fabricarlo. En 2013, en el garaje de la casa de su padre, montó un espacio de elboración con una olla y un revolvedor casero. Además, aprovechando las hectáreas que tenían libres, plantó almendros que se convirtieron en la materia prima principal.

Con la fábrica instalada, solo restaba dar con la receta del turrón. El deroense probó varias preparaciones hasta dar con la correcta. Durante los inicios, la producción apuntaba al público local: familia, amigos y conocidos. Eran todos clientes de la zona y la fabricación alcanzó unas 400 unidades. “Al principio era un hobby que ponía en marcha nada más que en la época de las fiestas”, indicó Daniela Bonomo, esposa de Marcos, a quien conoció en 2016 en Buenos Aires y es pastelera profesional.
En 2017, la pareja se asoció, Daniela se mudó a Daireaux y se sumó al proyecto La Simona. El nuevo objetivo fue aumentar las ventas y para lograrlo era necesario producir más. El espacio en el garaje empezó a quedar chico y faltaban maquinarias ya que no era apto para fabricar a gran escala.
Haciendo honor a su título de ingeniero, Marcos diseñó y fabricó las máquinas que le faltaban: una tostadora de almendras y una paila para cocinar el caramelo. En paralelo, su padre les cedió la totalidad del garaje que remodelaron y convirtieron en “una fábrica de punta en blanco, totalmente profesional”, aseguró Bonomo. Seguidamente, obtuvieron los permisos municipales y nacionales y en la actualidad sigue siendo su lugar de trabajo.

Para su sorpresa, ese año cuadruplicaron la producción y llegaron a fabricar 1700 unidades. El negocio cobró vuelo nacional y en 2022 alcanzaron el récord de producción con una fabricaron de 10.000 turrones. Con el crecimiento de la marca ya no alcanzaba con la cosecha propia de almendras y decidieron comprar la materia prima a un productor de Neuquén que cultiva la misma variedad.
En cuanto a la oferta, por el momento tienen un solo producto: el turrón de Alicante y de calidad suprema con un 60% de almendras tostadas. El mismo viene en dos formatos: una torta de 150 gramos que cuesta $1.890 y una edición especial para regalar con tres tabletas de 200 gramos presentada en un elegante estuche a un valor de $7.200. Las tortas son elaboradas de forma artesanal, con almendras seleccionadas manualmente para asegurar el resultado final, y miel de productores locales de Daireaux.

La comercialización es a través de la tienda online que lanzaron recientemente. Desde La Simona hacen envíos a todo el país y venden sus productos en comercios de Capital Federal, Zona Norte y Sur, Pehuajó, 9 de Julio, Dolores, Tandil y Córdoba. Además, cuentan con un punto de retiro en Palermo.
De cara al futuro, el plan es “lanzar un turrón de almendras de tipo Jijona -el pueblo vecino de Alicante- que es de contextura blanda. Ya tenemos las pruebas hechas”, reveló Daniela.