martes 24 de febrero de 2026

“Fue un asedio constante”: la primera paciente con COVID-19 en Bolívar recordó el hostigamiento que sufrió junto a su familia

“Fue un asedio constante”: la primera paciente con COVID-19 en Bolívar recordó el hostigamiento que sufrió junto a su familia
“Fue un asedio constante”: la primera paciente con COVID-19 en Bolívar recordó el hostigamiento que sufrió junto a su familia
lunes 05 de julio de 2021

Al cumplirse un año del primer caso de coronavirus en el Partido de Bolívar, la paciente número uno en contraer la enfermedad desde que se inició la pandemia dialogó con el programa “Fuga de Tortugas”, que se transmite por Radio Federal FM 101.5, y reveló las situaciones que tuvo que atravesar frente a una comunidad revolucionada por la inevitable llegada del virus.

Virginia Rodríguez detectó falta de gusto y olfato durante los primeros días de julio del año 2020, cuando en Bolívar todavía regía una cuarentena con controles en los accesos, y se contactó con la Secretaría de Salud para dar aviso de un potencial caso de COVID-19. Se testeó, dio positivo y, con ella, su pareja y su bebé (en ese momento de once meses).

“Para nosotros fue movilizante porque estábamos con miedo, como todo el mundo. Uno transita el COVID-19 y no sabe cómo lo va a llevar. Además en ese momento tenía mi bebé de once meses, estábamos bastante asustados”, recordó la mujer que durante semanas fue blanco de críticas pero también de personas que se pusieron a disposición para lo que necesitara.

“Pensar que a Bolívar no le iba a tocar era hasta ilusorio”

Su pareja, Fabián Britos, es chofer de camión y parte de ese sector del trabajo que nunca frenó su actividad desde que se desató la pandemia. “La gente creyó que él salió a contagiarse queriendo, o que estaba de vacaciones… y nada que ver, salió a trabajar como todos los camioneros. En los días que vino acá [por Bolívar] me contagié, después se fue y a pocos días de emprendiera la vuelta le avisé que di positivo”, contó.

Frente a esa situación -relató Rodríguez- Britos se comunicó con el área de Salud para dar aviso de su llegada a la ciudad. Así fue que una comitiva del hospital Miguel Capredoni lo esperó con una ambulancia para que, sin entrar en contacto con otras personas sin los cuidados pertinentes, permaneciera aislado en la sala que estaba montada en las instalaciones del Centro de Rehabilitación Integral (CRIB) hasta obtener el resultado del hisopado.

Una vez que el transportista recibió la noticia de que dio positivo es que comenzó el hostigamiento hacia la familia: “La gente [a Britos] lo llamaba asesino. Nos decían que éramos los culpables de traer el virus a Bolívar y yo no podía entender lo que pasaba, porque era una situación a nivel mundial, pensar que a Bolívar no le iba a tocar era hasta ilusorio”, manifestó Rodríguez, quien resaltó el acompañamiento psicológico que tuvieron por parte del servicio del hospital.

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Llamadas a sus teléfonos personales, difusión de sus nombres y fotos en redes sociales y demás situaciones marcaron un panorama que, según describió la mujer, “fue de un asedio constante”. “Las personas no tomaban dimensión que con ese tipo de denuncias le hacían perder tiempo a la gente de Salud, porque después tenían que tratar de verificar si lo que se decía era real o no. Pero nosotros hicimos todas las cosas bien y lo más transparente posible”, subrayó.

Cabe destacar que la huella epidemiológica se cerró en el propio núcleo familiar, es decir, no se expandió más allá de los padres y su bebé. Al día siguiente de que el municipio informara el primer caso, 9 de cada 10 contactos estrechos de Rodríguez dieron negativo, entre ellos su otra hija de 7 años.

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