2026-09-23

SIN FRONTERAS

Seba Cayre presentó su Mapa musical folclórico de Argentina en el auditorio de la biblioteca Rivadavia

Fue un recital didáctico, con zambas, gatos, chacareras, taquiraris, estilos, milongas, chayas, huellas, chamarritas, rasguidos dobles, chamamés, vidalas y ritmos y danzas de nuestro país que tuvo lugar el sábado 19 de septiembre.

Seba Cayre, junto a Diego Peris y Franco Exertier, más Maia Acosta, Resonadas (Maite Salduondo, María Azparren, Eugenia Abrain y Melina Cardoso), Raúl Chillón, Anto Alesandrelli, 'Chiqui' Chaves y Adrián Pérez Quevedo nos mostraron didácticamente el folclore de nuestro país, cobijados por una escenografía creada por Mariana Ron, Seba, con las y los artistas convocados, recorrieron nuestra Argentina, su folclore y sus figuras entrañables.

En solitario y luego con Diego Peris y Franco Exertier, Seba comenzó el recital con ritmos de nuestra pampa: ‘Campo Abierto’, un estilo instrumental de Atahualpa Yupanqui; y la milonga ‘Guitarra, dímelo tú’ (Yupanqui-Pablo del Cerro). Pablo del Cerro era la esposa de Yupanqui, Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick, apodada Nenette, compositora, pianista y letrista francesa.

Muchas de las canciones más conocidas de Yupanqui son de su coautoría, Antonietta se escondió con el nombre de Pablo del Cerro. También pudimos disfrutar de ‘Huella de ida y vuelta’, de los autores pampeanos Roberto José Yacomuzzi y José Gerardo “Lalo” Molina.

Luego Seba anunció: “Ahora vamos a la chamarrita, un ritmo entrerriano que está entremezclado con la milonga, que puede ser lenta, o la corralera, que fue la unión de esas dos cuando los reseros se encontraban en el matadero con los de la ciudad, que se mezclaban con la otra milonga. Nosotros, con la parte sur de Córdoba, de Santa Fe y Entre Ríos estamos muy ligados con eso”, y a continuación interpretó ‘Pa’l que se va’, del uruguayo Alfredo Zitarrosa.

 

 

Nicolás Tabares, del sitio El Observador, explica que la canción “tuvo un impacto muy grande” en el momento de su estreno, “porque aúna esa característica de Zitarrosa de llevar en el texto un sentimiento social muy importante. Además, la canción generó una doble lectura que conectó tanto con su tiempo como con un problema perenne de la sociedad uruguaya: la emigración, y luego pasó a ser de Uruguay al extranjero, con la dictadura en el horizonte, como le pasó al propio Zitarrosa, pero también por cuestiones económicas”.

En esta clase le llegó el turno a la Patagonia con ‘Cacique Yatel’, de Hugo Giménez Agüero, con Seba Cayre dirigiendo y cantando: “Con un perro pelao y un cascabel, un caballo cansado viejo y cinchón / ahí anda guanaqueando don Yatel, cacique cimarrón del Aoniken…”; el loncomeo ‘Quimey Neuquén’, de Milton Aguilar y Marcelo Berbel, que habla de Sayhueque, uno de los caciques mapuches-tehuelches que cubría el sur actual de la provincia de Neuquén; y luego un triunfo titulado ‘Pincén’, con letra de Juan Eduardo Viera, y música de Seba Cayre, dedicado al cacique mapuche-tehuelche que habitaba con su tribu la región pampeana (Trenque Lauquen, Carhué, Guamini), y parte de la provincia de La Pampa.

 

 

Luego ingresaron las chicas de Resonadas para cantar con Seba, coplas populares del norte como ‘Tengo una vaquita mansa’, y del repertorio de Resonadas, por ejemplo: ‘Chacarera santiagueña’ (anónimo).

A continuación Seba anunció la próxima invitada, Anto Alesandrelli y explicó que con el rasguido doble que iban a interpretar representaban a todo el Litoral. Estaba hablando de ‘El cosechero’, del misionero Ramón Ayala, tema que muestra bellamente el pulso del paisaje y sus trabajadores.

 

 

“El viejo río que va, cruzando el amanecer, como un gran camalotal, lleva la balsa en su loco vaivén / Rumbo a la cosecha, cosechero yo seré y entre copos blancos mi esperanza cantaré, con manos curtidas dejaré en el algodón, mi corazón…”

Cayre presentó una zamba titulada ‘Trampas en el cielo’, de un amigo suyo, Eduardo “Bocha” Nieva. “Ahora seguimos en la zona del litoral - explicó Seba -, y este ritmo representa a una gran región, y con el trío hemos elegido éste, que es santafecino pero que es un chamamé, que representa también a Misiones, Entre Ríos, Chaco, Formosa. Seba se refería a ‘Santafecino de veras’, de Ariel Ramírez y Miguel Brascó.

 

 

El norte se hizo presente con ‘Viva Jujuy’, de Rafael Rossi, por Seba, Diego, Franco y la participación de Adrián Pérez Quevedo en voz y vientos. Escribió Orlando del Grecco en el sitio web Todo Tango: “El mercedino Rafael Rossi fue bandoneonista, compositor y director, se codeó con grandes del tango como José, Francisco y Emilio De Caro, Juan Maglio (Pacho), Roberto Firpo, Carlos Gardel y José Razzano. Rossi compuso tangos, zambas, valses, rancheras, pasodobles, estilos y la recopilación del bailecito Viva Jujuy”.

Le llegó el turno a ‘Vidala para mi sombra’, de Julio Espinosa, con la voz de Maia Acosta junto a Seba, Diego y Franco.

Escribió Sergio Pujol en su ‘Canciones Argentinas 1910-2010’: “Esta vidala, escrita en 1955, bien podría ser un siglo más vieja, o haber sido estrenada la semana pasada. Su melodía, escueta como la de toda vidala, pero a la vez muy característica, se nos impregna inadvertidamente, como el suvenir secreto de un viaje que alguna vez hicimos y que hoy hemos olvidado casi en su totalidad. Inversamente a la desmaterialización de su autor, ‘Vidala para mi sombra’ tiene una persistencia visceral, a resguardo de cualquier vicisitud. En ese sentido, es el sueño de un folclorista hecho realidad: la firma autoral disuelta en la memoria colectiva”.

 

 

“Mapa musical folclórico de Argentina” se cerró con ritmos del norte de nuestro país con Seba, Diego, Franco, con “Chiqui” Chaves en vientos y Adrián Pérez Quevedo en voz y vientos, interpretando el takirari ‘Amalia’, del boliviano Edgard ‘Yayo’ Joffré; el tinku ‘Celia’, del boliviano Gustavo Ecos Gómez; y ‘La Saya’, de autoría de Edwin Castellanos Mendoza, músico y político boliviano que integró la agrupación Kjarkas.

Seba Cayre agradeció a Mariana Ron, a la Dirección de Cultura, al Municipio por brindar el sonido, a vecinas y vecinos que cedieron cuadros y objetos para la escenografía, a Julio Fal y a la biblioteca Rivadavia, y por supuesto a Viviana Exertier, su compañera de aventuras, todavía recordamos el recital ‘Bolívar canta a Atahualpa Yupanqui’.

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