PERROS SUELTOS
Es momento de aplicar a rajatabla la Ordenanza 2130 de tenencia responsable de mascotas
El caso de envenenamiento de perros en barrio Los Tilos volvió a poner sobre el paño la necesidad de que los dueños de mascotas caninas las mantengan dentro del perímetro de sus hogares. Y que si salen, lo hagan bajo supervisión. Para esto, además de la responsabilidad individual, hace falta la mano firme del Estado municipal para hacer cumplir la Ordenanza 2130/10.
La legislación se cumple en la actualidad, pero a medias. La Municipalidad de Bolívar garantiza anualmente la castración masiva de animales domésticos, con y sin dueños. Lo hace, además, en articulación de la ONG SAPAAB que es muy eficiente en la materia.
Esto ocurre porque la ordenanza establece que el control poblacional de perros y gatos no puede realizarse a partir del sacrificio de los animales, sino que lo debe garantizar el Estado mediante un programa de esterilización gratuito, masivo, permanente y accesible para todos los vecinos.
Pero a la estrategia de control poblacional, la Municipalidad debe complementar una de control sobre los perros que tienen dueño. La legislación establece que los responsables de las mascotas no pueden permitir que deambulen sueltos por la vía pública.
Nada garantiza que no haya envenenamientos, pero si se aplicara un fuerte control sobre los propietarios al menos una parte de los canes de la ciudad no estaría tan expuesta al peligro de consumir alimentos envenenados.
Luego están los animales en situación de abandono, que es un tema más complejo de abordar. La ordenanza le asigna al Estado municipal la responsabilidad de retirar de la vía pública a los animales que se encuentren abandonados, alojarlos hasta cinco días y, si nadie los reclama como propios, esterilizarlos, vacunarlos, desparasitarlos y luego darlos en adopción.
Sin embargo, la falta de infraestructura para este fin se convierte en un obstáculo para el cumplimiento de la legislación. En la actualidad la ONG SAPAAB posee el único espacio disponible con 200 plazas, y no alcanza.
La concientización sobre la tenencia responsable es una herramienta -también establecida en la ordenanza- pero no es la única. Es necesario que se apliquen las sanciones correspondientes a quienes permiten que sus mascotas circulen sueltas, más aún aquellas que resultan agresivas y ponen en riesgo la vida de vecinos.
Al decir del gobierno municipal, será cuestión de hablar con los vecinos de forma clara y simple.