GRIETA Y ALGORITMOS
Un militante reflexionó sobre las marchas en Bolívar y cuestionó a quienes "juzgan desde las redes"
El referente de Patria Grande en Bolívar, Juan Urrutia, reflexionó sobre las dificultades que implica movilizarse en una localidad pequeña y sostuvo que, a diferencia de las grandes ciudades, la “represión” en los pueblos “rara vez es física” y “actúa en el plano psicológico”.
Su planteo surgió luego de la movilización realizada en Bolívar contra el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y tras la aprobación de la iniciativa en el Senado, que finalmente incorporó modificaciones durante su tratamiento legislativo.
En una publicación en sus redes sociales, Urrutia comparó las condiciones en las que se desarrollan las manifestaciones en la Ciudad de Buenos Aires con las de localidades del interior.
“En Buenos Aires se movilizan cientos de miles de personas, provenientes de un área geográfica de 16 millones de habitantes. Es lógico que en una ciudad de 35 mil habitantes salgamos a la calle algunas decenas de personas cuando las causas parecen abstractas y las decisiones se toman a 400 kilómetros”, escribió.
A partir de esa comparación, señaló que los riesgos y las formas de presión sobre quienes se manifiestan adquieren características diferentes. “Allá, el riesgo de salir a la calle tiene nombre: carros hidrantes, balas de goma, gases lacrimógenos. En los pueblos, la represión rara vez es física. Actúa en el plano psicológico”, sostuvo.
“Es difícil perderse en la multitud cuando somos 50 personas”
Para Urrutia, el tamaño de una localidad modifica el nivel de exposición de quienes participan de una protesta. “Es difícil perderse en la multitud cuando somos 50 personas. Manifestarse en estas situaciones implica un nivel de exposición pública extremo”, afirmó.
En ese sentido, vinculó esa exposición con las críticas y descalificaciones que pueden producirse en las redes sociales. “No dispersa el chorro de agua presión, sino los comentarios de los que no tienen nada mejor que hacer con su vida que juzgar a otros en redes sociales”, expresó.
Y agregó: “No pica en los ojos los gases, sino la descalificación delirante de los que le creen más a la tele que a la heladera. No duelen las balas de goma, sino las acusaciones infundadas de los que opinan desde la comodidad de no exponerse”.
“El objetivo es el mismo: que dejemos de salir a la calle”
Urrutia planteó que, aunque las formas sean diferentes, existe un mismo objetivo detrás de esas presiones. “Manifestarse en la calle, por una causa nacional en un pueblo, es una demostración de compromiso social, un acto de solidaridad para con los que poniendo el cuerpo arriesgan su integridad física, y un ejercicio de resistencia”, sostuvo.
Y concluyó: “Porque, ya sea que intenten disciplinar con las armas del Estado o con el escarnio social de opinadores de Facebook, el objetivo es el mismo: que dejemos de salir a la calle”.