SIN FRONTERAS
Jorge Luis Borges y sus poemas vinculados con el tango, la milonga y los antiguos barrios de Buenos Aires
El tradicionalismo musical de Borges se encontró con la vanguardia de Piazzolla debido a que en esa época Astor formó un octeto que desarrollaba sus experiencias musicales con Nadia Boulanger y Alberto Ginastera.
El disco se tituló “El tango”, título de un poema de Borges recitado por Luis Medina Castro que iniciaba la grabación. En ‘Jacinto Chiclana’ y ‘A don Nicanor Paredes’, Piazzolla respeta fielmente el aire milonguero de las letras (las dos milongas cantadas por Edmundo Rivero han pasado ya a la categoría de clásicos absolutos), pero en los tres temas restantes, sobre todo en el último, ‘El hombre de la esquina rosada", la música es de difícil audición, Piazzolla introduce el dodecafonismo y la música de Stravinsky.
“Cuando la obra salió a la calle tuvimos algunas diferencias – contó Piazzolla -. Borges llegó a decir que yo no entendía el tango, y mi réplica le endilgó a Borges no entender nada de música. Recuerdo que lo invité a mi casa para hacerle escuchar toda la obra. Borges me contestó que él de música no sabía nada, ni siquiera diferenciar entre Beethoven y Juan de Dios Filiberto. No sabía quién era quién y además no le interesaba. Después salió opinando como un gran experto. Creo que era un mago. Yo nunca he leído poemas más bellos que los que escribió Borges, pero en materia de música era sordo”.
Nuestro José María 'Mono' Alabart creó “Borges y yo”, entrañable obra dedicada al escritor, presentamos un video que contiene fotografías de Ayelén Cestona de la presentación de “Borges y yo” en La Vizcaína en el año 2014, acompañadas por una producción que realizó el 'Mono' para Sin Fronteras titulada ‘El tango’, que corresponde al disco de Piazzolla-Borges.
Entre 1974 y 1975 Orlando Barone coordinó una conversación entre Borges y Ernesto Sábato. El encuentro se editó un año más tarde bajo el título de ‘Diálogos’. En un momento la charla deriva en la música y Sábato, más informado, le sugiere a Borges el tema del rock. “Mi sobrino me dijo una vez: vas a oír un disco. ¿Qué es? le pregunté - contestó Borges -. No voy a decírtelo, me contestó. Puso el disco, lo oí y quedé muy enternecido. Eran Los Beatles. Si hubiera sabido de antemano me hubiera puesto en guardia. Que es lo que pasó con los blues, que yo pensé que no me gustaban. Un día, Ulises Petit de Murat me hizo escuchar ‘Saint Louis Blues’. Cuando concluyó yo tenía los ojos llenos de lágrimas. ‘Esto es lo que vos no querías oír’, me dijo”.
María Esther Vázquez, colaboradora de Borges, editó en 1984 ‘Borges, sus días y su tiempo’, un resumen de conversaciones, algunas grabadas en un sótano del Teatro Colón, otras registradas en la casa de la calle Maipú de Borges. En un capítulo del libro el tema deriva hacia los músicos y María Esther la pregunta al don Jorge Luis que géneros y compositores le interesan: “No sé si tengo derecho a nombrarlo, porque no lo entiendo: Brahms. Creo que es la única música fuera de las milongas o los spirituals o el cante jondo que me emociona. Al mismo tiempo, me doy cuenta de que no tengo derecho a admirarla. Porque si me preguntaran en qué difiere de otras o en qué consiste o en qué teorías está basada, no sabría decirlo.
Lo siento de un modo físico, pero tal vez lo importante sea eso, y quizá sea la definición de la poesía también, lo que uno siente como poesía inmediatamente cuando lo oye. Yo estoy oyendo continuamente rachas así de poesía por la calle. Oigo que la gente más cotidiana y más vulgar dice frases muy lindas y que las dice sin darse cuenta, con inocencia”.
Recomendamos dos discos que celebran la obra de Borges: “Jairo canta a Borges” (1975), compuesto por doce poemas de Borges musicalizados por artistas de diferentes géneros. Los Piazzolla, padre e hijo, Mederos, Julián Plaza, Carlos Guastavino, Eladia Blázquez; Cuchi Leguizamón, Eduardo Falú, Facundo Cabral, además del propio Jairo, abordan textos de diferentes publicaciones de Borges: ‘Para las siete cuerdas’, ‘El otro, el mismo’, 'Fervor de Buenos Aires’, ‘El hacedor’ y ‘El oro de los tigres’.
En “Délilab” (2010), álbum grabado en Buenos Aires, el brasilero Vitor Ramil aborda la milonga de la mano de dos poetas: Jorge Luis Borges y el brasileño Joao da Cunha Vargas (1900-1980). Acompañado por la guitarra argentina de Carlos Moscardini, Ramil retrata el paisaje de los gauchos argentinos, uruguayos y brasileños del sur con maestría y naturalidad. En la ‘Milonga de los morenos’, con el aporte vocal de Caetano Veloso, se disfrutan las palabras del maestro: “Martín Fierro mató un negro y es casi como si hubiera matado a todos / Sé de uno que murió por la bandera / De tarde en tarde en el sur me mira un rostro moreno, trabajado por los años y a la vez triste y sereno / ¿Qué cielo de tambores y siestas largas se han ido? Se los ha llevado el tiempo, el tiempo que es el olvido…”