2026-04-17

SIN FRONTERAS

La vida sin música sería un error, dijo Friedrich Nietzsche, pero también lo sería sin la literatura

Algunos clásicos del mundo musical inconmensurable.

Las obras de los escritores, escritoras, poetas y poetisas, aparte de embellecer el mundo o de intentar cambiarlo, ha eclipsado a millones de lectores, y entre ellos artistas que han celebrado estas obras musicalizándolas. De ese mundo musical inconmensurable compartiremos algunos clásicos.

En 1965 se produce el encuentro de Jorge Luis Borges y Astor Piazzolla. La idea era grabar un disco con poemas del escritor y música del compositor. Las negociaciones fueron arduas y tediosas pero al fin cabo el proyecto se llevó a cabo no sin algunos contratiempos de orden estético entre los dos grandes maestros. El tradicionalismo musical de Borges se encontró con la vanguardia de Piazzolla debido a que en esa época Astor formó un octeto con el cual desarrollaba sus experiencias musicales con Nadia Boulanger y Alberto Ginastera.

El tango” se llamó el disco, título de un poema de Borges recitado por Luis Medina Castro que iniciaba la grabación. En ‘Jacinto Chiclana’ y ‘A don Nicanor Paredes’, Piazzolla respeta fielmente el aire milonguero de las letras, pero en los tres temas restantes, sobre todo en el último, la música es de difícil audición, Piazzolla introduce el dodecafonismo y la música de Stravinsky.

 

 

Sólo un gran contador de historias como Rubén Blades, autor de ‘Pedro Navaja’, una de las grandes canciones del repertorio latinoamericano, pudo captar y sintetizar el universo de García Márquez en ocho canciones (Gabo admitió más de una vez que le hubiese gustado escribir la historia de ‘Pedro Navaja’).

 

Rubén Blades y Gabriel García Márquez

 

Así nació Agua de luna” (1987). Tres arregladores se encargaron de elaborar los arreglos que se lucen encima de la impecable sección rítmica.

La pluma del panameño resuelve con maestría el universo de Gabriel García Márquez. ‘Laura Farina’ es la síntesis casi perfecta entre música y texto. Igual que Gabo en sus libros, Blades resuelve el relato en la primera estrofa: “Faltando menos de un año para morirse, Onésimo se encontró al amor de su vida / después de vivir robándole a gente triste / tocó a las puertas de su alma, Laura Farina…” y recrea una de las tantas increíbles historias de amor que creó Gabriel García Márquez.

 

 

En el año 2012 Patti Smith presentó su disco “Banga”, y cada vez que aparecía un álbum suyo la escena musical prestaba atención por la sencilla razón que siempre tiene cosas interesantes que decir. El disco fue grabado en los Electric Lady Studios en Nueva York, bajo la producción de Patti, siempre acompañada por sus viejos compañeros: el bajista Tony Shanahan, el baterista Jay Dee Daugherty y el guitarrista Lenny Kaye. Como invitados: el histórico Tom Verlaine en guitarra, Jack Petruzzelli en guitarras y teclados, y sus hijos: Jackson y Jesse Paris.

 

 

Meses antes, Patti había leído ‘El maestro y Margarita’, novela del ruso Mikel Bulgakov, y entre sus páginas encontró a Banga, ‘el perro entre los perros’ de Poncio Pilatos. Ese fue el punto de partida del undécimo disco de su carrera que lleva por título “Banga”

A Charly García le vino la idea de “El fantasma de Canterville” viendo una película en televisión. “El fantasma de Canterville es el cuento de Oscar Wilde - recuerda Charly - que me había impresionado mucho cuando lo leí de chico en una historieta, súper bien dibujado, transmitía muy bien la idea: un pobre fantasma que había asustado durante toda la eternidad a la gente y ya no le daban bola. Uní esa idea con lo que estaba pasando en aquel momento”, contó García.

 

 

Charly llamó a León Gieco por teléfono y le dijo que tenía una canción para él, para incluirla en el disco debut de Porsuigieco, pero ya estaba en marcha el Proceso de Reorganización Nacional. Pero León no se resignaba a abandonar semejante canción, así que decidió incluirla para su siguiente larga duración que precisamente llevó el título de “El fantasma de Canterville” (1977), el COMFER le censuró tres canciones y parte de la letra de ‘El fantasma…’ tuvo que modificarse.

En el año 2020 la chilena Florencia Lira lanzó su álbum “Alejandra”, con letras de la poetisa Alejandra Pizarnik, era su sexto disco y el segundo que trabaja con poesía, el primero había sido “La caminante” (2016), con letras de Gabriela Mistral.

 

 

Recuerda Florencia: “Me acuerdo que ‘Mis aguas’ la compuse cuando trabajaba encerrada en una galería de arte que se llamaba La Vitrina, era como una vitrina donde estaba yo, y lo de ahora me recuerda eso: estar en esta soledad y encierro en la que surge una creatividad. No es en vano. Lo que estamos viviendo tiene una gran fuerza destructiva y eso nos abisma, pero también es como un gran invierno y se puede gestar algo muy potente.

El disco tiene esa carga: sacar a Pizarnik de esto un poco dark, de mártir, hay un mensaje detrás de eso. El disco tiene que ver con abrir llaves de lo profundo, abrir llaves femeninas en mujeres y en hombres también. En el fondo, la poesía es realmente un lugar increíble, una fuente muy grande de vida y esperanza”.

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