SIN FRONTERAS
Carlos Aguirre se presentó en la Biblioteca Rivadavia y cantó con el público dos emblemáticas zambas
“Una alegría para mí volver a Bolívar, tengo grandes recuerdos. Voy a tocar unas cosas nuevas”, dijo Carlos Aguirre y comenzó a interpretar una zamba que aún no tienen nombre y un instrumental titulado ‘Vuls a Lais’, que está dedicada a Luis, un amigo muy querido de Aguirre, y anticipó que iba a repasar temas de sus discos de diferentes épocas.
Luego Aguirre prologó: “Entre los rituales que hago para componer, para ir preparando mi cabeza y mi ser entero ante una hoja en blanco, suelo ordenar las hojas que hay arriba del piano que se van acumulando de distintos procesos.
Ese orden produce una limpieza interna, tal vez me preparo un mate, esas cosas que uno hace cuando comienza la tarea, y así fue que una vez entre las hojas desordenadas encontré una hoja en blanco con una gota de mate, y yo la vi como un ojo perfecto, como un sol redondo con sus pestañas que me miraba y me decía: ‘bueno, que me vas a decir’, cómo iniciando un juego y ese juego devino en una zamba que se llama ‘Zamba de mancha y papel’.
Luego Aguirre presentó ‘Río infinito’, una composición muy nueva y explicó: “La terminé hace una semana y tenía ganas de compartirla en ese estado crudo. Fue a propósito de invitación que me hizo la admirada y querida Teresa Parodi de componer algo. Me envió un poema, como una invitación para que le ponga música y fue muy gracioso porque lo primero que hice fue ir por el lado del litoral porque ambos somos de ahí, pero la letra entraba medio a presión, ahí me di cuenta que no iba a ser un chamamé, que se arrimaba más a una milonga entrerriana, casi uruguaya, que son milongas más tranquilas”.
Nahuel Morante, presidente de la Asociación Musical de Bolívar, abrió el recital de anoche contando que para él y la asociación era un triunfo que en este momento de crisis económica el público haya concurrido al recital un jueves y luego, durante el recital, Aguirre tomó las palabras de Nahuel para presentar un triunfo, un género musical proveniente de nuestra pampa, titulado ‘Casi triunfo’. “A propósito de lo que decía Manuel, yo también lo debo haber dicho en algún momento, cómo veo yo un triunfo en este momento - contó el músico entrerriano -. La música de este triunfo que voy a tocar es de Sebastián Macchi, un talentoso pianista de Paraná, y yo le puse la letra y le titulé ‘Casi triunfo’ porque le faltan unos compases para ser ese formato musical”.
Los triunfos son esas piezas musicales que tiene una épica, siempre en el triunfo hay alguno que pierde y yo me imagino otro tipo de triunfo, como es sostener tanto tiempo esta Asociación, eso es un triunfo, un gol de media cancha.
Continúo Aguirre: “Estamos en la sede de una biblioteca, me imagino la lectura, el universo que propone cada libro. La cuestión de leer es un triunfo y sería un triunfo que eso se propague en este momento atenuado por las redes sociales y el teléfono que nos saca el tiempo que antes usábamos para leer. Está bueno recuperar esas cosas, me imagino cómo un libro puede fecundarte, dejarte preñado de nuevas ideas, de un montón de universos nuevos para habitar”.
El jueves pudimos escuchar un tema nuevo escrito por Aguirre durante la pandemia, el músico vive en un barrio de pescadores en las afueras de Paraná y confesó que nunca vio un barbijo en el barrio porque es un lugar que está prácticamente en el río, la gente pasa el día pescando. En la pandemia tuvo espacio para salir a caminar y ver el río, cuando se comenzó a abrir la cuarentena más estricta, comenzó a verse con sus amigos y pidió un espacio para realizar un recital en La Usina, que es una sala grande en Paraná.
Le dieron un aforo para quince personas y Aguirre aprovechó para realizar una experiencia colectiva con sus amigos músicos: ahondar sobre la zamba argentina. De toda esa experiencia, a Aguirre le quedó el impulso de hacer un disco de zambas. Comenzó a componer y en eso está, es por ello que en la biblioteca Rivadavia presentó un par de zambas muy nuevas que todavía no tienen nombre.
En el final del recital, y espontáneamente Carlos Aguirre le pidió al público que canten juntos una zamba, la que el público quiera. “En un canto colectivo, en un abrazo final. Hace poco alguien me hablo de las canciones y de la música en general y del arte. Es lindo referirse a eso, es un patrimonio cultural. A veces uno no dimensiona la memoria que guarda el arte popular, es la memoria del pueblo”, exclamó Aguirre y sugirió ‘Luna tucumana’, de Atahualpa Yupanqui; luego alguien del público sugirió ‘Zamba para olvidar’, con música de Daniel Toro y letra de Julio Fontana.
Felicitaciones a la Asociación Musical de Bolívar por esta patriada, la de convocar al público un jueves para disfrutar la obra de una gran figura de nuestra música popular argentina: Carlos Aguirre.