SIN FRONTERAS
Rafa Doorish y dos etapas fundamentales en su recorrido artístico
En el año 2021 luego de muchos años de esfuerzo y talento Rafa Doorish presentó 'Molino', un hermoso disco con nueve canciones con el adn de Rafa: minimalistas, entrañables, rioplatenses. El álbum, lanzado por el Club del Disco, contó con la participación de artistas muy importantes, lo que le dio más valor: Edu Pitufo Lombardo, djembé y coros en ‘Pared enfrente’; Lucas Colque, bandoneón en ‘Mudanza’; Micaela Chauque, caja y voz y Fernando Barrientos en voz en ‘Rumor del viento’; Daniel Melingo, clarinete en ‘Noche estrellada’; Federico Aguirre, acordeón en ‘Lunita barranquera’; Gustavo Santaolalla, ronroco eléctrico y coros y Hugo Fattoruso, sintetizador en ‘Molino’ y Marta Gómez: voz en ‘Nido’.
“Molino es una canción que funciona como síntesis, como una columna vertebral del disco. Es un poco la compaginación de los sueños, de la identidad, de la raíz desde lo poético y de lo musical - contó Rafa por esos días -. La colaboración de Hugo Fattoruso y Gustavo Santaolalla forjaron, de ambos lados del Rio de la Plata, su cuota de esa identidad. Me gusta decir que funciona como columna vertebral porque en toda esa búsqueda de identidad rioplatense están y confluyen estos colaboradores, que pusieron la canción desde lo sonoro, desde la interpretación, y de lo que ellos representan para mí, en un lugar muy importante, muy lindo. Molino es como un verso muy direccionado a nuestros ancestros, que en definitiva es la familia de uno, pero también de todos porque habla de aquellos que llegaron a Argentina a principios de 1900 y se sumergieron al mundo del campo”.
Es indudable que a Rafa le atrae Uruguay y los músicos uruguayos. Se ha presentado varias veces en ese país y en octubre de 2014 realizó un recital en la Sala Corchea, acompañado de Pedro Mairal (texto y canción), Agustina Canavesi (guitarra eléctrica), Mario Maeso (guitarra y voz), Laura Chinelli (voz), Matías Rivarola más Murga Viudas y Víctimas del Sicariato y Andrés Ricky (bajo).
Reseñó la revista Caras y Caretas: ¿Qué rasgos hacen que una canción sea chiquita? ¿“Chiquita” se debería escribir así, con comillas? ¿Chiquita es una cualidad insignificante o tan poderosa que puede redibujar los paisajes íntimos? Estas preguntas habría que hacérselas al cantante, guitarrista y compositor argentino Rafa Doorish, que este sábado vuelve a presentarse en Montevideo.
Y se podría aventurar con él, de paso, una hipótesis: Montevideo no es un lugar más en una gira, Doorish ha realizado varias giras por Uruguay. Esta ciudad que mira al río como mar se ha colado en su repertorio de múltiples maneras, componiendo ese cruce vital entre las dos orillas. Músicas, poesías, creadores, intérpretes de estos lares han hechos viajes cancionísticos con él. Y esos viajes, o por esos viajes de canciones que merecen escucharse con la paciencia de la contemplación, bien podría decirse que Doorish tiene todos los documentos autorizados para reclamar una ciudadanía oriental.
Rafael Doorish nació en Urdampilleta. Con su guitarra y sus canciones, en su mayoría con letras de su hermano Alejandro, ha recorrido Latinoamérica con Uruguay y México como países de referencia. En su Urdampilleta natal, que caminó todos los días casi hasta sus dieciocho años, escuchaba Bob Dylan, Pink Floyd, John Lennon, Charly García, Luis Alberto Spinetta, recién en 2010 cuando estuvo afincado en Buenos Aires es que tomó real dimensión del folklore. Tuvo una etapa de émulo de Joaquín Sabina, en septiembre de 2015 participó del certamen Sabina por aquí, que le permitió grabar en los estudios del cantautor y presentarse en Úbeda, ciudad natal de Sabina.
‘Cien años sin soledad’, es la canción homenaje a Urdampilleta en su centenario que escribieron Rafa y Alejandro Doorish.
“Ya venía escribiendo cositas al pueblo, la casa, a la crianza, a la infancia, a todo aquello que me rodeaba de chiquito en esa época feliz, esos momentos felices de mi infancia, de libertad, de tranquilidad y paz pueblerina; mezclado con el campo también, había muchas cosas que hacíamos de chicos, ir a pescar solos, perdernos en cualquier laguna o campo - nos contó Rafa -. Es una canción que quiero mucho, que me identifica. Siento un agradecimiento muy profundo a mi pueblo, estamos hechos justamente de ese barro y es muy lindo poder devolverlo en formato canción en un evento tan lindo que se hizo el 4 de julio de 2013 con una carpa llena de gente.
Pensamos el título Cien años sin soledad por el libro de García Márquez, Cien años de soledad, pero dándole una vuelta a la frase, pensar que el pueblo pasó momentos difíciles, inundaciones, y a pesar de todo eso nunca estuvo solo, siempre hubo gente, habitantes, obreras y obreros que hicieron que el pueblo nunca desaparezca, que siga siempre en pie, por eso se pensó Cien años sin soledad”.
Cien años sin soledad – Rafael Doorish
Mientras me dé este sol, mientras vuelva ese tren
Mientras madure este verde sin envejecer
Mientras crezca este árbol, mientras duren los años
Mientras siga viniendo el Pullman General Belgrano.
A diez kilómetros de acceso, a cien años de tu amanecer
Somos memoria de un pago creciendo por tu huella
En la plaza, el monolito, la canchita o en el resto bar
En el club, en la estación, en la avenida o en la Terminal
El pescador de Bolívar, la vieja en la cocina, los domingos al fútbol rural
En el patio, en la siesta, en la matera, cien historias para contar.
Somos de barro y al mundo venimos con tierra de este lugar
Todos sembrando recuerdos y trigos cien años, pero sin soledad.