FINANZAS Y TECNOLOGÍA
Alphabet planea vender un bono centenario poco común
Seguro que has oído que Alphabet planea sacar un bono que se pagará dentro de cien años, y sin duda es una idea bastante rara. En 1926, cuando no existía la televisión y la radio apenas estaba tomando fuerza, que una empresa pidiera un préstamo así habría parecido una locura. Y eso es exactamente lo que está haciendo la empresa dueña de Google.
Pero pasa que en tecnología todo cambia rápido. Por eso sorprende que Alphabet se endeude con un plazo tan largo, hasta 2126. La gran pregunta es por qué una empresa haría algo así y por qué hay gente dispuesta a prestarle dinero para que lo devuelvan dentro de un siglo.
En este contexto de transformación acelerada por la inteligencia artificial, Alphabet Inc. apuesta a asegurarse financiamiento a muy largo plazo mientras el mercado todavía le ofrece tasas competitivas. La decisión no solo revela confianza en su propio futuro, sino también una señal clara de cómo las grandes tecnológicas están redefiniendo las reglas del juego financiero global.
La jugada de pedir prestado a un siglo vista
Supongamos que quieres remodelar tu casa pero te falta dinero. Pedir un préstamo es una buena idea. Si pides el préstamo a 5 años, las cuotas son más altas, pero si lo pides a 30 años, pagas menos cada mes, aunque al final terminas pagando más en intereses. Esta situación es parecida. Alphabet necesita unos 20 mil millones de dólares para seguir invirtiendo en inteligencia artificial, y hacer cosas como construir centros de datos, comprar chips y desarrollar esta tecnología cuesta muchísimo.
Podría pedir un préstamo normal a 10 o 20 años, pero eso le dejaría pagos muy grandes cada año. Pero si pide un préstamo a 100 años, solo paga intereses y puede respirar más tranquilamente.
Pero esto solo funciona si los demás piensan que la empresa es muy segura. Toda la jugada se basa en que los inversores crean que seguirán existiendo dentro de cien años. Y Alphabet, con su dominio en las búsquedas y su enorme caja, es una de las pocas empresas que de verdad tiene ese nivel de confianza.
¿Quién presta dinero para cobrar dentro de cien años?
Este punto es aún más curioso porque es fácil entender por qué Alphabet busca financiamiento a 100 años, pero a una persona normal como tú o como yo, no le sirve prestar dinero para que se lo devuelvan en 2126; no tiene sentido. Pero hay inversores a los que sí les interesa, como fondos de pensiones y aseguradoras.
Estas instituciones trabajan con plazos larguísimos, por ejemplo, una aseguradora sabe que dentro de 50 o 60 años tendrá que pagar pensiones o seguros de vida. Un bono que dura décadas les va a parecer perfecto, ya que les permite ordenar sus inversiones y sus futuros pagos. Por eso, cuando Alphabet ofreció estos bonos en libras y francos suizos, la demanda fue enorme. Se trata de empresas que buscan un lugar seguro donde poner su dinero durante algunas décadas.
Inversión o juego de azar
Cuando uno escucha sobre este tipo de operaciones, salta la pregunta sobre si es una inversión seria o algo más parecido a una apuesta. En una inversión tradicional hay algo físico detrás, como una fábrica o un edificio. En este caso, ese algo “tangible” son los datos y la capacidad de procesamiento. Alphabet confía en que su posición en internet es tan fuerte que seguirá siendo clave durante décadas.
Pero en todo esto también está la fe, porque pensar que una empresa de tecnología seguirá en la cima durante cien años es un acto de confianza enorme. Por eso algunos toman estas jugadas como una forma de apostar al futuro, confiando en su suerte como se haría en un casino. Esta forma de invertir el dinero nos hace recordar a los bonos de casino online en Paraguay, en donde la empresa nos da un bono para que no arriesguemos nuestro dinero y nos sintamos seguros a la hora de apostarlo. En ambos casos, el dinero se coloca esperando un resultado que nadie puede garantizar, pero no quita la posibilidad de ser una jugada astuta cuyo desenlace sea muy positivo.
El gran riesgo de la tecnología
Hay empresas dispuestas a prestar dinero a un plazo de cien años. Eso quedó claro, pero las condiciones no suelen ser tan simples en el mundo de las finanzas. Y la historia está llena de empresas que parecían invencibles y luego desaparecieron. Todos recordamos a Nokia y Motorola, que eran gigantes hace veinte años, y luego solo dejaron de ser gigantes.
Es importante recordar que la tecnología es una industria impredecible y riesgosa. Alphabet está invirtiendo en infraestructura para la inteligencia artificial, pero nadie sabe cómo será este campo dentro de 20 años. Podría aparecer algo nuevo que deje obsoletos los centros de datos actuales. Todo podría convertirse muy rápido en un escenario del tipo “construir una fábrica de teléfonos fijos justo cuando empiezan a popularizarse los móviles”.
El préstamo dura cien años, pero los equipos que compran con ese dinero quedarán obsoletos en cuatro o cinco años. Es como pedir una hipoteca a cien años para comprar un móvil que dejará de funcionar en unos años.