CONCEJO DELIBERANTE
'Bali' Bucca tiene presupuesto: el peronismo actuó con sagacidad ante una oposición que rozó el ridículo
El Concejo Deliberante de Bolívar aprobó de forma mayoritaria el proyecto de presupuesto para este año y también el nuevo organigrama municipal que dará forma al gabinete del intendente Eduardo 'Bali' Bucca. La votación fue un tanto inesperada, producto de una jugada del bloque oficialista que no hubiera tenido lugar si la oposición hubiera dejado atrás su pelea por posicionarse de cara a las elecciones del 2027.
Nadie podrá reprocharle al concejal Andrés Porris (Coalición Cívica) haber sido "funcional" al gobierno de turno. El contador, luego de analizar el proyecto original de presupuesto y el del nuevo organigrama municipal, presentó un dictamen en el que solicitó modificaciones. Lo hizo el 19 de enero, sin más vueltas, y fue el primero.
Porris tuvo en claro que el intendente debía contar con un presupuesto aprobado, aunque no con el original, al que describió alejado de lo que necesita Bolívar. No obstante, consideró que si el presupuesto para el 2026 no se aprobaba, el intendente Bucca gestionaría con la prórroga del de 2025, "con todas las discrecionalidades que eso podría conllevar", explicó.
A diferencia de sus colegas de la Unión Cívica Radical (UCR), Hechos y La Libertad Avanza, Porris no hizo una conferencia de prensa, ni comunicó públicamente su posición horas antes de la sesión. Sencillamente, actuó con sensatez: no intimó a nadie a votar por su dictamen, ni culpó a nadie por no hacerlo; tampoco buscó diferenciarse. Con su experiencia en el análisis de presupuestos desde hace varios años, solicitó modificaciones para limitar algunos gastos en sueldos y personal y otras para ampliar partidas presupuestarias que garantizacen pequeñas obras de infraestructura en barrios postergados. También pidió reasignar recursos a áreas como medioambiente y salud, dos temas que preocupan a la comunidad.
A pesar de ser concejal de un unibloque y habitualmente pasar más desapercibido que el resto de los bloques, se convirtió en una figura clave de la sesión extraordinaria del último miércoles. De los dictámenes que se habían presentado, el suyo fue acompañado por el oficialismo, reuniendo así ocho votos en total (siete del peronismo más uno de la Coalición Cívica), lo que permitió la aprobación del proyecto con el voto doble del presidente del cuerpo, Franco Canepare.
La UCR y Hechos, que habían presentado otro dictamen que seguramente creían ampliamente superador al de la CC, a pesar de que proponía algunas atribuciones que competen más al Departamento Ejecutivo -como decidir si da o no un bono extraordinario a los empleados municipales- no solo no votaron su propio dictamen sino que terminaron rechazando el de Porris, que hasta no hace mucho era su compañero de banca hasta que el bloque se partió. Como frutilla del postre, después de votarlo en contra, pidieron repetir la votación porque supuestamente no la habían entendido.
La Libertad Avanza también rechazó el dictamen de Porris, lo que no sorprendió ya que fue previamente anunciado. El concejal César Pacho se ocupó de dejar sentado que no acompañarían ningún dictamen alternativo porque consideraban que el intendente no tenía que contar con presupuesto y verse obligado a utilizar el de 2025, cuya ejecución sería monitoreada por el Concejo Deliberante a lo largo del año.
¿Habladurías?
La sesión terminó por mostrar la herida de momento insanable de la oposición: el bloque UCR-CC dejó de existir por un portazo de Porris, hastiado, luego de que intentaran imponerle una nueva secretaria al bloque y echar a la que ya estaba en funciones desde hace varios años y pertenece a la Coalición Cívica. Pacho aprovechó la interna y metió el dedo en la llaga: en plena sesión, dijo que los radicales no querían rechazar el presupuesto porque incluía entre sus partidas el sueldo de su nueva secretaria. "Es una mentira total", le respondieron.
Todo indica que, con o sin Porris, el presupuesto se aprobaría igual. Si se hubieran sometido a votación todos los dictámenes, el del oficialismo hubiera reunido siete votos y los demás no hubieran superado los cuatro votos, siempre y cuando los libertarios cumplieran con su palabra y rechazacen todos.
La falta de acuerdos entre la oposición es funcional al intendente Bucca. Si se unieran contarían con mayoría para aprobar proyectos propios y desaprobar los del oficialismo, condicionar la gestión y obligar al intendente a ceder posiciones. Sin embargo, la constante puja de intereses, principalmente electorales, no permite las coincidencias y alimenta debates que rozan el ridículo, como ocurrió en el tratamiento del presupuesto.