ENTREVISTA
La bolivarense Belén Fangio integró la Selección Argentina de LAAMBA en el Panamericano de Futsal
La bolivarense Belén Fangio participó en el Torneo Panamericano de Futsal al integrar la Selección Argentina Femenina de LAAMBA, un certamen continental que reunió a equipos de distintos países y puso en escena el crecimiento de la disciplina en la región. Su presencia en el plantel nacional representó un motivo de orgullo para el deporte local y un reconocimiento al esfuerzo. En diálogo con PRESENTE, comentó detalles de la experiencia.
El campeonato se disputó en la ciudad chilena de Concepción y contó con un alto nivel de competencia. El seleccionado argentino realizó un sólido recorrido a lo largo del torneo, logrando acceder a la instancia final tras ganar sus primeros cuatro partidos en los que se destacó el trabajo colectivo, la intensidad defensiva y el compromiso de cada jugadora dentro y fuera del campo.
Belén Fangio formó parte del plantel como arquera suplente, aportando desde su rol al equipo y sumando experiencia internacional en un contexto de máxima exigencia. Más allá de los minutos en cancha, su participación implicó convivir con la dinámica de una Selección Nacional, entrenamientos intensivos y la responsabilidad de representar al país en un torneo de relevancia continental.
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El camino hasta esta convocatoria no fue sencillo. La jugadora bolivarense combinó su actividad deportiva con viajes frecuentes para entrenar y competir en Buenos Aires, sosteniendo una rutina que exige constancia y sacrificio. Ese recorrido fue clave para llegar a una preselección exigente y ganarse un lugar entre las elegidas.
En la final, la Selección Argentina cayó ante el combinado de la Región Metropolitana de Chile, quedándose con el subcampeonato panamericano. A pesar del resultado, el balance fue ampliamente positivo y el equipo celebró el aprendizaje, el nivel alcanzado y la posibilidad de medirse ante rivales de jerarquía internacional.
Para Bolívar, la actuación de Belén Fangio en el Panamericano es una muestra concreta de que el trabajo y la dedicación abren puertas a escenarios impensados. En cuanto a las sensaciones de la jugadora, su experiencia marcó un paso importante en su carrera deportiva y se proyecta como un impulso para seguir creciendo dentro de la disciplina luego del 2026.
La palabra de Belén Fangio luego del Campeonato Panamericano
- ¿Hace cuánto tiempo estás en la selección de LAAMBA?
La Selección Argentina de LAAMBA no es AFA. La AFA tiene futsal y todo el fútbol que conocemos, y LAAMBA es solo futsal, es como la liga más grande de Capital. El primer contacto creo que fue a mitad de año; me llevó a unas pruebas un DT mío, junto a tres compañeras más. Éramos cuatro.
Con el tiempo se transformó en un compromiso, porque eran entrenamientos que funcionaban como pruebas todos los sábados. Al principio era sábado por medio, porque nos probaron a más de 300 jugadoras con el cuerpo técnico, entonces era alternado. Después, cuando fueron quedando menos jugadoras, los entrenamientos pasaron a ser todos los sábados por la mañana y en distintas canchas: Argentinos Juniors, Atlanta.
Después LAAMBA tiene Lamba Camp, que es una cancha hermosa. Pero implicaba moverse mucho y muy temprano. Fue un compromiso grande que asumí casi sin querer, y cuando ya iba avanzando en las pruebas me interioricé más sobre cuál era la competencia final, porque al principio no tenía expectativas. Después entendí que esta selección se arma todos los años para disputar el Panamericano.
- ¿Cómo fue recibir esas primeras convocatorias y, en particular, la última para participar con la camiseta albiceleste en un torneo internacional?
Eso no lo tomé dimensión hasta que tuve puesta la camiseta y estaba en Chile. O por lo menos hasta el día de las fotos, cuando te ponés la camiseta y decís: “qué impresionante”.
En la previa, a los arqueros y arqueras nos regalaron rodilleras y coderas con nuestro nombre y la bandera argentina. Esas cosas hacen que empieces a tomar dimensión, ya muy cerca del viaje, de lo que significa llevar la bandera a otro país.
- ¿Durante cuánto tiempo se prepararon para participar de la competencia?
La preparación no fue mucha, porque hasta el último corte —donde anuncian quiénes eran las seleccionadas— tuvimos un mes más de trabajo, que fueron cuatro entrenamientos y algún amistoso. No fue mucho tiempo, la verdad. Fuimos casi sin conocernos demasiado.
El objetivo máximo siempre es ganar. No se logró, pero llegamos a una final que en años anteriores no se había alcanzado. Así que llegamos más lejos de lo que se había llegado hasta el momento con el seleccionado femenino de LAAMBA.
Jugamos una final que podría haber sido mejor, porque ya le habíamos ganado a ese rival, pero me quedo con que fue el año en el que tuvimos el mayor nivel.
- A partir del último torneo, ¿en qué instancia creés que se encuentra hoy Argentina dentro de la disciplina, en comparación con las selecciones de la región?
Siento que el deporte está creciendo día a día. Hay cada vez más nenas jugando, y eso es súper importante porque son el futuro. También es parte de nuestra tarea transmitirles eso a las más chiquitas, porque en nuestra generación no era tan común jugar al fútbol.
Antes era más habitual que te dieran una pelota de básquet, vóley u hockey, y el fútbol quedaba para los varones. Si bien tengo algunas compañeras que juegan desde chicas, son la minoría. La mayoría empezó de grande y aun así hay muy buen nivel.
Inclusive, la Selección Argentina de futsal de AFA jugó hace dos meses un Mundial, creo que salió cuarta, y fue la primera vez en la historia que participa de un Mundial. Quedar cuartas en la primera experiencia habla del buen nivel que tenemos.
En ese sentido, es muy importante el rol que cumplen los clubes de barrio. Son espacios donde surgen cada vez más jugadoras, se profesionaliza el deporte y muchas chicas descubren que pueden jugar bien al fútbol y no lo sabían.
Hay clubes de barrio y clubes grandes. Nosotras jugamos con muchas chicas que han pasado por Boca, Argentinos Juniors, y también con jugadoras de clubes muy pequeños. Hay de todo, y eso es lo importante: no solo salen jugadoras de clubes con Primera en AFA. En Capital se da un tejido social muy amplio alrededor de los clubes de barrio.
- Después de esta experiencia, ¿cuáles son tus objetivos deportivos para 2026, tanto a nivel individual como grupal o dentro de la Selección de LAAMBA?
En 2026 no voy a jugar, porque el 2025 se me hizo muy pesado en cuanto a la carga de entrenamiento y responsabilidad. Entrenaba dos veces por semana con mi club, los sábados con la selección y los domingos jugaba.
A eso se suma la carga emocional de estar en el arco, un puesto difícil, con poco recambio, porque hay menos arqueras. También el hecho de dejar de ir a Bolívar los fines de semana largos, no ver a mis amigas. Todo eso se me hizo muy pesado emocionalmente.
Este año quiero respirar un poco, tener más tiempo para eso. No voy a dejar de entrenar como arquera, pero voy a hacer solo entrenamiento específico, sin competir con ningún club. Esa es mi proyección. Es complejo coordinar todo, pero la idea es tomar aire y volver con más fuerza.