Un nombramiento con apoyos y también con tensiones
La llegada de Presti al Ministerio generó entusiasmo dentro de algunos sectores, dado que que ven en él una figura profesional, con experiencia y capacidad para llevar adelante una agenda de modernización.
Sin embargo, también despertó críticas. Tiempo atrás, diversos organismos —entre ellos, colectivos de hijos de militares acusados de delitos de lesa humanidad— cuestionaron que no haya tomado distancia pública de la historia de su padre.
En declaraciones citadas por Página 12 y La Izquierda Diario, expresaron: “Nosotros como hijos de genocidas no somos responsables de los crímenes de nuestros padres, pero el silencio de su hijo estaría en la etapa de negación y ocultamiento”.
Aunque Presti no respondió en público a esos señalamientos, su entorno evitó asociarlo con la historia familiar y centró su defensa en su trayectoria profesional.
Qué implica tener a un militar al frente del ministerio de Defensa
Desde 1983, todos los ministros de Defensa fueron civiles. La llegada de Presti rompe esa tradición y abre interrogantes sobre algunas aristas, tales como la relación entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas; el equilibrio entre conducción civil y rol operativo militar; el rumbo del reequipamiento; el presupuesto en un contexto económico restrictivo; y la agenda de seguridad, que podría complementarse con tareas subsidiarias del Ejército.
Fuente: Canal 26.