2025-10-27

DEPORTE MODERNO

La ciencia tras las apuestas en el deporte: algoritmos que predicen lo impredecible

Los algoritmos también juegan. Y cada vez lo hacen mejor.

El deporte ya no se decide solo en el terreno de juego. Detrás de cada gol, punto o remontada hay miles de datos procesados por algoritmos que son capaces de anticipar jugadas antes de que ocurran. Lo que antes se dejaba en manos de la intuición ahora tiene detrás un modelo matemático afinado al milímetros.

La ciencia está empezando a ganarle terreno al azar, sobre todo en el ámbito deportivo. La inteligencia artificial, el aprendizaje automático y los modelos predictivos determinan el camino que los equipos deben seguir y afectan, a su vez, al modelo de negocio de las casas de apuestas, que tampoco se han quedado atrás y han visto en esta tecnología una forma de hacer crecer su clientela y mejorar la experiencia de usuario.

El deporte ahora es un laboratorio de datos

La clave tras todo esto es que los algoritmos que se emplean en el deporte no solo interpretan estadísticas; también procesan variables como las emociones, el clima, el ritmo de juego o incluso el cansancio acumulado de los deportistas. Del mismo modo que puede decirnos por qué Bolívar necesita semáforos, la IA también puede calcular la probabilidad de que un delantero marque su próximo gol o de que un equipo remonte un marcador que tiene en contra. Lo más interesante de todo esto es que, con el tiempo, estos modelos no solo siguen aprendiendo, sino que empiezan a ser "conscientes" de sus errores y van ajustando sus predicciones.

Son algo que ya forma parte del día a día de las grandes ligas. Por ejemplo, la Premier League ha firmado un acuerdo con Microsoft para usar esta tecnología con el fin de entretener mejor a los hinchas de los clubes, pero también la está usando para medir el rendimiento de sus jugadores y hasta prevenir lesiones. Si miramos a Estados Unidos, tenemos otro ejemplo muy claro con la NBA, repleta de analistas que cruzan métricas de salto, tiro y precisión con patrones de temporadas anteriores para valorar rendimientos.

Todo está medido, registrado y evaluado en el deporte moderno, usando métodos que hasta hace poco eran cosa del mundo financiero. Los modelos actuales se alimentan con ingentes cantidades de datos que combinan imágenes y movimientos para hacer análisis casi quirúrgicos del rendimiento deportivo de cada deportista.

Aunque, claro está, no todo son números. Si algo tiene el deporte es que puede ser de lo más predecible y, en ocasiones, una ráfaga de viento o una mala decisión pueden cambiar por completo el transcurso de un encuentro. Pero esa es, precisamente, la magia de este nuevo escenario que se ha abierto en el mundo deportivo: la tecnología amplía la emoción de cada encuentro al permitir entender lo que hay tras cada deportista.

El deporte moderno se juega, además de en el campo, en los servidores de datos. Cada algoritmo que aprende, cada estadística que se cruza y cada predicción que acierta nos acerca un poco más a comprender el equilibrio entre azar y lógica que hace del deporte un espectáculo irrepetible.

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