2025-06-30

ABERRANTE

Un pastor de la zona que secuestró y violó a una adolescente, fue condenado a 30 años de prisión 

La investigación del caso confirmó que la víctima también era obligada a mantener prácticas zoofílicas.

Un pastor religioso mantuvo cautiva a una adolescente, a quien sometió a reiterados abusos físicos, sexuales y psicológicos en su vivienda de Tapalqué. Los hechos se extendieron durante más de un año y medio e incluso la joven fue entregada para que otros hombres abusaran de ella y obligada a realizar prácticas de zoofilia. El acusado recibió la pena máxima de 30 años de prisión efectiva.

La investigación del caso comenzó en 2013, cuando la víctima logró escapar y pedir ayuda. Su testimonio reveló un entramado de violencia sistemática que incluyó violaciones diarias, aislamiento total, golpizas, la obligación de participar en actos sexuales con desconocidos y prácticas aberrantes que incluían a dos perros, publicó La Nación.

Además, la víctima fue privada de su libertad desde los 16 años, el pastor había comenzado dos años antes a ejercer un control progresivo sobre ella, aprovechando su rol de autoridad dentro de la congregación de los Testigos de Jehová, de la que luego fue apartado.

Según la investigación, el condenado utilizó su posición como 'anciano' dentro del grupo religioso para ganarse la confianza de la familia de la joven, "especialmente en un momento de vulnerabilidad emocional tras la separación de sus padres. Con el tiempo, la aisló completamente: no podía comunicarse con el exterior, asistir a la escuela ni ver a sus seres queridos. Vivía encerrada bajo llave y solo salía acompañada por su captor".

El Tribunal de Casación provincial confirmó la sentencia a 30 años de prisión efectiva.

También se definió que durante su cautiverio, la joven fue obligada a realizar tareas domésticas bajo amenazas y violencia. Así mismo, era trasladada a otras localidades para ser abusada por terceros, en un contexto de total sometimiento. En un intento desesperado por escapar, llegó a lanzarse por una ventana desde un segundo piso, pero resultó herida por las trampas colocadas por el captor para evitar su huida.

El 17 de julio de 2013, aprovechando un descuido, logró salir a la calle y pedir auxilio. Aunque el agresor intentó recapturarla, vecinos intervinieron y alertaron a la policía, que lo detuvo en el lugar. Posteriormente, un allanamiento en su domicilio permitió secuestrar elementos clave para la causa, como dispositivos electrónicos y marihuana.

La jueza de Garantías de Azul, Mariana Iriani, procesó al condenado por delitos gravísimos: estupro agravado por su rol religioso, secuestro coactivo, reducción a la servidumbre, abuso sexual agravado y desobediencia. La Sala III del Tribunal de Casación provincial confirmó la sentencia y devolvió el expediente al tribunal original, que finalmente dictó la pena máxima de 30 años de prisión efectiva. En la actualidad, el hombre  permanece detenido en el penal de General Alvear.

En tanto, la víctima recibe tratamiento psicológico y acompañamiento social. Su testimonio fue clave para lograr justicia en uno de los casos más estremecedores de abuso de poder y violencia de género en el ámbito religioso en la provincia de Buenos Aires.

Te puede interesar